Argentina territorio en disputa de las grandes potencias mundiales

EE UU presionó a Milei por el avance de China

Puertos privados sobre el Río Paraná

Mario Hernandez

En la Casa Blanca funcionarios advirtieron el avance chino en áreas estratégicas argentinas ante Santiago Caputo.

Mientras el presidente estadounidense celebraba su “exitoso viaje” a China, en Washington funcionarios, legisladores y otras figuras cercanas al universo MAGA se reunían con el asesor del presidente Javier Milei, Santiago Caputo, de viaje por la capital norteamericana, para expresar su preocupación sobre la presencia de China en áreas estratégicas en Argentina, desde infraestructura hasta minerales críticos, emulando la doctrina de seguridad hemisférica impuesta por el jefe de la Casa Blanca.

“El mundo se encamina a una especie de competencia entre las Grandes Naciones para ver quién se hace de la mejor cadena de suministros posible para sus respectivas economías”, tuiteó Santiago Caputo antes de partir a la capital estadounidense, mientras Trump, su delegación y una decena de CEOs de los gigantes tecnológicos viajaban a Beijing. “Argentina, que decidió jugar con los Aliados y no con el Eje como en otros tiempos, puede ser un socio estratégico para USA en esa carrera ya que tenemos absolutamente todo lo que ellos necesitan”, agregó.

En paralelo, en Beijing convivió con otra señal más “favorable” al gobierno libertario que, más allá del alineamiento ideológico, no solo renovó el swap sino que profundizó su vínculo comercial con el gigante asiático, demostrando el “pragmatismo” del gobierno celebrado por el círculo empresarial de Beijing más allá de la retórica del jefe de Estado.

El acercamiento entre Trump y Xi no implicó un deshielo total entre las potencias ni una reducción de la presión estadounidense sobre América Latina. Pero sí modificó el clima político alrededor de un gobierno que llegó al poder prometiendo no negociar con “comunistas” y que, ya en funciones, terminó profundizando el comercio bilateral con China, renovando el swap financiero y exportando carne y bienes agroindustriales

En los sectores empresariales y académicos de Beijing, mientras tanto, pareció consolidarse una lectura pragmática sobre el gobierno argentino. Aunque el alineamiento político de Milei con Trump generó desconfianza inicial y generó polémica al frenar proyectos de infraestructura financiados por China, las autoridades y círculos académicos chinos destacaron el auge del comercio bilateral: según datos de marzo del Indec, las exportaciones argentinas hacia China crecieron 139,3% interanual en marzo y alcanzaron los 690 millones de dólares, impulsadas principalmente por ventas de litio, carne bovina y productos agroindustriales.

Durante el primer año de gestión, Argentina renovó el swap con China, profundizó exportaciones de carne y productos agroindustriales y mantuvo abiertos canales diplomáticos con Beijing a nivel ministerial, a través un activo ida y vuelta entre Casa Rosada (liderada por Karina Milei y Diego Sucalesca) con el embajador chino, Wang Wei.

“China ve también a Milei como pragmático, y ellos también lo son. No es que están enojados con Milei pero sí les gustaría tener un vínculo político”, sostuvo Mazzoccone. Según explicó, en sectores académicos, empresariales y políticos chinos prevaleció la idea de que la relación económica con Argentina debía preservarse más allá de la afinidad ideológica con la Casa Rosada.

China siguió considerando a Argentina un actor relevante dentro de América Latina. “Argentina es muy relevante para China, básicamente como una ‘potencia’ de América Latina en términos de su seguridad alimentaria y energética. Pero también Argentina es clave por otras cuestiones estratégicas, como la cooperación tecnológica y la ubicación geográfica de nuestro país”, comentó Patricio Giusto, director del Observatorio Sino-Argentino.

Las provincias y el factor Lamelas

Mientras la relación política entre la Casa Rosada y Beijing se enfrió, la competencia entre Estados Unidos y China empezó a trasladarse hacia las provincias argentinas. Gobernadores, proyectos energéticos, litio, universidades y acuerdos comerciales comenzaron a ocupar un lugar cada vez más central en la disputa por influencia territorial.

Según Mazzoccone, la diplomacia china reaccionó fortaleciendo vínculos subnacionales ante la baja intensidad del vínculo bilateral con el gobierno nacional. “El embajador chino empezó en el último tiempo a viajar a las provincias para profundizar los vínculos subnacionales, que se vinculen con China directamente sabiendo que la relación bilateral a nivel nación es baja”, explicó.

El movimiento coincidió con la llegada al país del embajador designado por Trump, Peter Lamelas, identificado con sectores duros de la política estadounidense hacia la “influencia maligna” de China, según su disertación ante el Senado estadounidense. En los últimos meses, la embajada china en Buenos Aires cuestionó públicamente las declaraciones del empresario farmacéutico sobre la supuesta “injerencia” china en Argentina y América Latina, en una escalada diplomática inusual para el vínculo bilateral.

El trasfondo de esa disputa incluyó también proyectos estratégicos frenados o ralentizados. Entre ellos apareció el futuro del Centro Argentino de Radioastronomía y Tecnologías Avanzadas (CART), además de iniciativas de infraestructura financiadas por capitales chinos que perdieron impulso tras el cambio de orientación geopolítica del gobierno libertario.

“EEUU viene trazando cada vez más líneas rojas a los países de América Latina en la cooperación con China”, sostuvo Giusto. “Primero eran las telecomunicaciones, las instalaciones logísticas estratégicas, la defensa y lo espacial, pero ahora también EE UU incluyó a los minerales críticos”.

“La doctrina Donroe influye y mucho, porque securitiza, o hasta directamente apunta a militarizar ciertos sectores económicos de terceros países, con la excusa de la ‘amenaza China’”, afirmó.

Para Argentina, el alineamiento político con Washington volvió más sencillo ese avance estadounidense sobre áreas estratégicas. Pero al mismo tiempo expuso una tensión estructural: mientras Estados Unidos buscó limitar la influencia china en sectores críticos, la economía argentina siguió dependiendo cada vez más del comercio, el financiamiento y la demanda provenientes de Beijing.

La cumbre entre Trump y Xi no eliminó esa disputa. Pero sí redefinió el margen para países como Argentina, obligados a convivir entre la competencia de las dos principales potencias del mundo. “La competencia ahora es a largo plazo. Eso va a seguir”, resumió Mazzoccone. Según explicó, Beijing entendió que el alineamiento político de Milei con Trump limitó proyectos de infraestructura considerada crítica y de gran escala, pero no necesariamente el desarrollo de vínculos comerciales y provinciales.

Hidrovía: China, los Neuss, Santiago Caputo y el juez Rafecas

El juez federal Daniel Rafecas rechazó el pedido para frenar la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Lo hizo horas después de que Reuters revelara que el congresista republicano Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y aliado de Donald Trump, había enviado una carta al secretario de Estado Marco Rubio alertando sobre una “influencia maligna china” en la puja por el contrato. Esa misma semana, el asesor presidencial Santiago Caputo viajó a Washington y se reunió con Mast, Michael Jensen—director senior del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional— y con el embajador argentino Alec Oxenford. La licitación más grande del Gobierno de Milei se convirtió en un asunto de política exterior.

La Hidrovía Paraná-Paraguay es la principal vía navegable de exportación de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Por allí transita el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas, más de 80 millones de toneladas de granos y sus derivados por año. El contrato que se está licitando contempla el dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal por 25 años, con inversiones estimadas en 10.000 millones de dólares y una facturación anual de entre 200 y 300 millones. Jan De Nul, la empresa belga que opera el canal desde 1995, compite contra DEME —también belga—, que incorporó al fondo estadounidense KKR, a Great Lakes Dredge & Dock y a Clear Street para fortalecer su oferta con capital norteamericano. El Gobierno excluyó de la licitación a empresas estatales extranjeras, lo que dejó afuera a las chinas. Eso, sin embargo, no cerró la discusión sobre la influencia del país asiático.

El núcleo de las denuncias sobre la licitación apunta en primer lugar hacia los hermanos Juan, Patricio y Georgi Neuss. Los Neuss son amigos del asesor presidencial Santiago Caputo desde la infancia: compartieron el country Martindale de Pilar desde los cinco años. A través de su firma Edison Energía, fundada apenas un año antes de empezar a ganar licitaciones, se adjudicaron la concesión de Transener por 300 millones de dólares junto a Genneia, de Jorge Brito (h), y ganaron las concesiones de las represas Alicurá y Cerros Colorados.

Pasaron de tener una sola distribuidora eléctrica en la Patagonia a operar en toda la cadena eléctrica del país: generación, transporte y distribución. Algunos diputados opositores compararon esa velocidad de su crecimiento en el sector energético con el salto patrimonial de Manuel Adorni desde que está en la función pública. No tenían experiencia previa y eso generó sospechas desde el inicio en los denunciantes.

En la Hidrovía aparecerían como socios ocultos de Jan De Nul con una participación estimada del 50% del contrato a través de subcontrataciones no declaradas, según la denuncia de la diputada Marcela Pagano.

Los Neuss financian la Fundación Faro, que conducen Agustín Laje y Francisco Caputo, hermano de Santiago. Son dueños del Yacht Club, donde se organizan cenas para recaudar fondos para LLA. En febrero de 2025 aportaron 35 millones de pesos a la estructura partidaria para las elecciones de medio término. Y Servimagnus, el socio local de Jan De Nul, está vinculada al Grupo Román, que también aparece en el mapa de subcontratistas junto a los Neuss. El hilo es complejo, pero siempre termina como denominador común en “los empresarios del momento”.

El otro punto de conflicto es en escala geopolítica: alertaron a Estados Unidos de una presunta influencia china en la oferta de Jan De Nul. El consorcio liderado por DEME, que quedó en segundo lugar en la evaluación técnica, trasladó a funcionarios de Washington que Servimagnus, el socio local de Jan De Nul, tendría vínculos con empresas chinas a través de Agrofina, y esa conexión representaría “un riesgo para la seguridad nacional de Argentina y de Estados Unidos“. Eso describe la carta que Mast envió a Rubio, elevando la cuestión al terreno diplomático.

Jan De Nul y Servimagnus rechazaron las acusaciones en un comunicado conjunto: “Las referencias que buscan instalar un supuesto vínculo de JDN y Servimagnus con capitales y empresas chinas son absolutamente falsas y malintencionadas“. Asimismo, respondieron que DEME había integrado un joint venture con firmas chinas en la licitación corta de la Hidrovía de 2022 y en proyectos en Ecuador. Mientras ambas firmas se acusan e intentan despegarse de China, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación reconoció esas alianzas previas con compañías de la potencia asiática pero aclaró que eso “no constituye motivo de descalificación“.

El Gobierno sostiene que la licitación fue auditada por la UNCTAD y que contó con mesas participativas con exportadores, cerealeras y entidades industriales.

Las advertencias de irregularidades a las que Rafecas no dio lugar

Las denuncias no llegaron solo desde el frente internacional y la oposición. La semana pasada, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas emitió un dictamen formal ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9 advirtiendo sobre “serias y evidentes irregularidades” en el proceso. El organismo señaló ausencia de estudios de impacto ambiental, incumplimiento del Acuerdo de Escazú, falta de participación de las provincias ribereñas, cláusulas restrictivas en las impugnaciones—que exigen una garantía de 10 millones de dólares para cuestionar decisiones administrativas— y riesgos de direccionamiento del proceso. Fue el tercer informe crítico emitido sobre la licitación: el primero había señalado supuestas inconsistencias en los documentos y el segundo advirtió sobre el posible direccionamiento de los pliegos.

El diputado nacional Jorge Taiana, de Unión por la Patria, tomó ese dictamen como base para presentar un nuevo proyecto de resolución en la Cámara de Diputados exigiendo la suspensión inmediata de la licitación. “Estamos ante un proceso plagado de irregularidades y observaciones de enorme gravedad institucional. El Gobierno debe suspender inmediatamente esta licitación y garantizar un procedimiento transparente“, dijo Taiana en el comunicado que acompañó la presentación. Su proyecto pide también la realización de estudios ambientales integrales, la participación efectiva de las provincias ribereñas y una nueva audiencia pública. Hay además tres denuncias penales activas en el Poder Judicial.

Sin embargo, Rafecas rechazó el pedido de suspensión cautelar. El juez coincidió con el dictamen del fiscal Guillermo Marijuan y concluyó que no existen elementos suficientes ni un riesgo concreto que justifique detener el proceso. La licitación, por ahora, sigue su curso.

Este martes 19 de mayo se abrió el tercer y último sobre de la licitación, correspondiente a la oferta económica. Tanto Jan De Nul como DEME ofertaron el piso de la banda tarifaria prevista en los pliegos. Como Jan De Nul había obtenido mayor puntaje en la evaluación técnica, quedó mejor posicionada. DEME endureció su postura y habló de “serias dudas” sobre el procedimiento. La empresa dejó abierta la posibilidad de apelar el resultado, aunque la garantía de impugnación es de 10 millones de dólares.

El cuadro que emerge es el de una licitación que llegó a su etapa final rodeada de denuncias judiciales, cuestionamientos de la Procuraduría anticorrupción, un lobby geopolítico que escala hasta el Congreso de Estados Unidos y una oposición que pide su suspensión.

EE UU aumenta la presión contra China

El 22 de mayo, Argentina abrió el tercer y último sobre de la licitación más importante del gobierno de Javier Milei: la concesión por 25 años del dragado y balizamiento de la Hidrovía Paraná-Paraguaycon cerca de diez mil millones de dólares en inversiones en juego y dos oferentes en carrera.

El proceso licitatorio terminó transformándose en un tablero geopolítico donde convergen el peso del factor China en una disputa que mezcla intereses corporativos y lobby en Washington para influir en la decisión del gobierno argentino sobre quién operará la principal arteria logística del Cono Sur durante los próximos veinticinco años.

En los días previos a la apertura, una secuencia de cartas, reuniones diplomáticas y movimientos empresariales dejó al descubierto la presión de sectores estadounidenses con llegada a la Casa Blanca que involucró a los dos consorcios internacionales que llegaron a la recta final de la licitación, en un clima atravesado por acusaciones cruzadas y el argumento de la llamada “influencia maligna” del gigante asiático.

 

Un llamado a la Casa Blanca

La multinacional belga DEME, el competidor directo de Jan De Nul, había enviado una carta al Consejo de Seguridad Nacional del gobierno de Trump. El destinatario de la misiva era Michael Jensen, asesor especial y director para Asuntos del Hemisferio Occidental, un área clave de monitoreo de la Doctrina Donroe en América Latina. El consorcio que busca ganarle a la firma que opera la Hidrovía hace 25 años mostraba así su músculo político en Washington, en conjunto con otras importantes empresas: KKR & Co., uno de los fondos de inversión más influyentes de Wall Street, Great Lakes Dredge & Dock Corporation, la mayor empresa de dragado de Estados Unidos, y Clear Street Group. La carta denunciaba “condiciones desiguales” y un “claro sesgo contra la inversión respaldada por EE UU”, y pedía que Washington interviniera “antes de que la licitación avance hacia un resultado final”. Ese día, el asesor presidencial Santiago Caputo estaba reunido en Washington con el propio Jensen.

En medio de la presión de Washington, que ocurría mientras Trump festejaba su bilateral con Xi Jinping, el 21 de mayo directivos de Jan De Nul se reunieron con el embajador estadounidense Peter Lamelas en Buenos Aires para negar las acusaciones sobre la presencia de componentes o empresas chinas en su proyecto, en un encuentro discreto donde no hubo fotos ni detalles dejados al azar.

La conversación giró sobre el proyecto de Jan de Nul en caso de ganar la licitación. Además, se aclararon asuntos relativos a “preocupaciones sobre proveedores chinos” en el proceso, a diferencia de su competidor. “Se expresó la posibilidad de sumar más tecnología e insumos estadounidenses a los procesos, lo que ya está contemplado en el pliego presentado”, indicaron.

Parte del pliego incluye áreas sensibles que forman parte de la línea roja de Washington en América Latina, y exponen no solo las acusaciones cruzadas entre los dos consorcios, sino la dimensión geopolítica del asunto: las cámaras de seguridad y biovigilancia para la vía navegable.

Según documentación técnica presentada en la oferta de DEME para la licitación de la Vía Navegable Troncal, la compañía propuso la implementación de 104 cámaras multiespectrales Raythink PM7S4 para el monitoreo y videovigilancia de la Hidrovía. Raythink-Tech tiene sede en Shandong, China. En contraste, Jan De Nul sostuvo en su presentación técnica que continuará desarrollando el actual sistema de monitoreo SIMON utilizando proveedores nacionales y tecnología estadounidense.

 

La respuesta de China

Ante las versiones y presiones cruzadas alrededor de la licitación, la embajada de China en Argentina expresó su “profundo rechazo a cualquier tipo de práctica discriminatoria contra las empresas chinas” y cuestionó las “especulaciones infundadas” sobre la participación de compañías vinculadas a Beijing en la Hidrovía.

En paralelo, la presión de Estados Unidos en la Hidrovía aparece dividida en dos posiciones. Por un lado, sectores del Congreso y del establishment de seguridad nacional leen el proceso como una disputa de contención de China y advierten sobre cualquier posible vínculo con Beijing, en un marco en el que DEME y Jan De Nul incluso se cruzan acusaciones mutuas.

Por el otro, el capital financiero ligado a KKR y Great Lakes cuestiona el diseño de la licitación y busca apoyo de Trump, a través del Departamento de Comercio y el Consejo de Seguridad Nacional. En ambos casos, el argumento anti-China, inicialmente alineado con la exclusión de empresas estatales extranjeras por parte del gobierno argentino, termina siendo apropiado por distintos actores en disputa.

El 19 de mayo, el Gobierno emitió un comunicado que respondía, implícitamente, a todas las presiones simultáneas a medida que el proceso de licitación (y las presiones externas) avanzaba. El texto recordaba que “ni Jan De Nul ni DEME presentaron impugnaciones en las dos instancias anteriores, ni cuestionaron los requerimientos del pliego”, y enumeraba el amplio respaldo al proceso, desde la ONU a la mayoría de las agrupaciones empresariales locales. “Es un proceso que ha sido validado por todo el sector privado y productivo del país”, concluía el texto.

En paralelo, la dimensión geopolítica de la Hidrovía, principal vía navegable de exportación de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay, trascendió lo comercial e ingresó en la renovada doctrina de seguridad hemisférica de Estados Unidos en el marco de su competencia con China, en un contexto en el que el alineamiento de Javier Milei abrió la puerta a una mayor presencia de capitales estadounidenses, pero también a una zona de tensión donde convergen intereses económicos, diplomáticos y de seguridad.

China respondió a las acusaciones de EE UU: “Especulaciones infundadas”

La embajada de China en Argentina respondió a las acusaciones que circularon en Estados Unidos en torno a la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, el mismo día en que el Gobierno avanzó con la apertura del último sobre para definir qué firma operará la vía navegable troncal del Cono Sur durante los próximos 25 años. El proceso, que moviliza alrededor de 10.000 millones de dólares en inversiones, concentra el interés de dos grandes consorcios internacionales que quedaron bajo la lupa en medio de acusaciones cruzadas por la supuesta presencia indirecta del gigante asiático.

Beijing rechazó las versiones que circulan en sectores cercanos a la Casa Blanca sobre una supuesta influencia china en el proceso a través de uno de los competidores. “Son especulaciones infundadas“, calificó la representación diplomática. La réplica de Beijing ocurrió luego de que en los últimos días, previo a la apertura del sobre final de la licitación, se difundiera una carta de un legislador afín a Donald Trump en la que acusa al consorcio que lidera la licitación en Argentina, Jan de Nul, de operar bajo la “influencia maligna china”, lo que fue desmentido por fuentes cercanas a la empresa según supo este medio.

La acusación se suma a una serie de movimientos diplomáticos y comerciales recientes entre Buenos Aires y Washington, que dejaron entrever la utilización de la dimensión geopolítica (marcada por la Doctrina “Donroe” para la región que supone la exclusión de China de áreas sensibles) para incidir en el tramo final de la licitación, en un contexto donde se superponen tensiones corporativas y operaciones de lobby en Washington. En juego, en tanto, está la convocatoria de la principal vía fluvial de la Argentina y sus vecinos, que no solo prevé una facturación anual de entre 200 y 300 millones de dólares sino que se posiciona como un punto geopolítico estratégico en el Atlántico Sur.

 

El comunicado de China

China repudia aún más estas especulaciones infundadas, basadas en lógicas erróneas, sobre la participación de compañías chinas en el proyecto de la Hidrovía“, reza el texto donde también condena que Estados Unidos recurra al concepto de seguridad para intervenir en la competencia reglada por el Estado argentino para la administración de la vía navegable. “El supuesto argumento de que piensan en la seguridad de Argentina no es nada más que un pretexto sin ningún fundamento”, sostiene.

En otro apartado, Beijing reclamó un entorno “justo, transparente y no discriminatorio” para la participación de empresas en la licitación. Si bien no lo menciona directamente, coincide con la decisión del gobierno argentino respecto a una condición clave del proceso: que las empresas oferentes no reciban financiamiento ni subsidios de estados extranjeros.

De esta manera, quedaron fuera de competencia gigantes estatales chinos con presencia global como China Communications Construction Company (CCCC) o Shanghai Dredging Company (SDC), una cláusula que en círculos diplomáticos fue interpretado como un gesto en función del alineamiento de la política exterior argentina con los intereses de los Estados Unidos bajo el gobierno de Milei.

“La República Popular China informa su profundo rechazo a cualquier tipo de práctica discriminatoria contra las empresas chinas. Es un tema que genera preocupación y que fue planteado en reiteradas ocasiones a las autoridades del gobierno argentino“, indica el texto. “Frente a esta situación, confiamos en que un entorno empresarial justo, equitativo, transparente y no discriminatorio, cimentado en el compromiso con la apertura de mercados y los principios de competencia leal, redundará en beneficio de todas las partes”, concluye.

 

La preocupación de EE UU por las bases de China en Argentina llegó a la tapa del New York Times

The New York Times graficó la extrema preocupación que provoca en el gobierno de Estados Unidos la presencia de China en estaciones de “observación espacial” en nuestro país, mencionando de manera puntual la estación en la zona de Bajada del Agrio, en Neuquén, un sitio que Beijing siempre definió públicamente como “de seguimiento de misiones del espacio lejano”, y además el enorme radiotelescopio en construcción en la provincia de San Juan.

La nota del reconocido medio estadounidense lleva las firmas de Emma Bubola, desde San Juan, y de Edward Wong en Washington, con el título “La rivalidad entre Estados Unidos y China alcanza los cielos de Sudamérica”. Allí se detalla que “Estados Unidos ha presionado a Argentina y Chile para que revisen dos proyectos de telescopios chinos en los desiertos andinos” y que “los astrónomos están preocupados por los posibles contratiempos en la investigación“.

“En las estribaciones de los Andes argentinos, el enorme radiotelescopio chino se ubica en uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica“, destacó el NYT, indicando que los telescopios en Neuquén y San Juan “se encuentran en el lado opuesto del planeta con respecto a Pekín, lo que le ofrece a China una ventana a la mitad del firmamento que de otro modo no podría ver”.

No obstante, la nota advirtió que “el telescopio chino en el observatorio Cesco, en la provincia de San Juan, no capta ninguna señal“, dado que las autoridades argentinas detuvieron el proyecto antes de su finalización, a partir de las reiteradas presiones del gobierno estadounidense. Asimismo, se indica que el telescopio permanece desmantelado “al carecer todavía de piezas clave”.

“A medida que Estados Unidos considera cada vez más a Pekín como un rival en el espacio, las estrellas sobre Sudamérica se han convertido en puntos álgidos de una lucha geopolítica, con altos funcionarios estadounidenses intentando detener proyectos astronómicos en los desiertos andinos por temor a que China pueda utilizarlos con fines militares”, se puntualiza en la publicación.

El medio señala que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump “afirma que está aplicando una versión actualizada de la Doctrina Monroe” con el fin de “contrarrestar la creciente influencia de China en el hemisferio occidental”, dado que el gigante asiático se ha convertido en un “socio comercial clave para muchos países de América Latina y busca fortalecer sus lazos científicos y de seguridad”, un tema que podría abordarse en el encuentro que próximamente mantendrá el mandatario norteamericano con el líder chino Xi Jinping.

“El año pasado, Chile, país vecino de Argentina, detuvo un proyecto chino de observatorio astronómico en el desierto de Atacama tras la enérgica presión de un embajador estadounidense”, se recordó en la publicación a modo de antecedente.

En el caso de Argentina, se detalló que el proyecto del radiotelescopio chino del observatorio Cesco, el cual sería el más grande de su tipo en Sudamérica, se detuvo dado que “las autoridades han retenido en la aduana algunas piezas clave y finales durante aproximadamente nueve meses” y que se habrían encontrado “irregularidades en el procedimiento para renovar el acuerdo con China”, sin aclarar si la diplomacia estadounidense influyó en la decisión.

“Sin embargo, funcionarios estadounidenses, tanto actuales como anteriores, algunos de los cuales hablaron bajo condición de anonimato para tratar asuntos diplomáticos delicados, afirmaron que el gobierno de Estados Unidos había expresado repetidamente su preocupación a las autoridades argentinas sobre el telescopio chino, temiendo que pudiera utilizarse para rastrear satélites estadounidenses y comunicarse con satélites chinos”, se profundizó.

En la publicación The New York Times señala que la campaña iniciada por el gobierno estadounidense comenzó durante la administración de Joe Biden y continuó en la de Trump, a pesar de que “los astrónomos argentinos recibieron una lección intensiva sobre política terrestre” y que “esperaban compartir el telescopio con China y otras naciones” cuando se enteraron de los esfuerzos estadounidenses por controlar a China se estaban dando en territorio latinoamericano.

“El Departamento de Estado no respondió a las solicitudes de comentarios”, se aclaró en la publicación del medio norteamericano, el cual también recordó que la presencia de China en Sudamérica comenzó a expandirse en 2015, cuando el Ejército chino construyó una estación de control de satélites y misiones espaciales de 50 millones de dólares en la provincia de Neuquén, en el desierto patagónico argentino”.

En la nota se recordó que “Argentina cedió a China el uso del terreno donde se construyó la estación, sin costo alguno, durante 50 años” y que “para los halcones anti chinos en Washington, esa base patagónica se convirtió en un símbolo de cómo Argentina estaba siendo atraída hacia la órbita china, y la antena de 450 toneladas que alberga allí sirve como advertencia”.

Es válido mencionar que, durante el último tiempo, el presidente Trump forjó un estrecho vínculo con el presidente Javier Milei y que el gobierno libertario recibió un respaldo financiero de Estados Unidos de 20.000 millones de dólares ante de las elecciones de octubre de 2025. Al mismo tiempo que el mandatario argentino expresó su hostilidad hacia China durante su campaña presidencial, aunque luego disminuyó sus críticas tras resultar electo en diciembre de 2023.

“Funcionarios estadounidenses reconocen que expulsar a China de Latinoamérica será difícil”, resalta la publicación que también destaca que los mismos funcionarios “consideran que el estancamiento del radiotelescopio de San Juan es una señal de que la diplomacia estadounidense puede contribuir a frustrar ciertos aspectos de las ambiciones espaciales de China, y quizás también sus aspiraciones militares”.

En lo que respecta a las autoridades chinas, se indicó que la Embajada de China en Buenos Aires “declaró que Estados Unidos buscaba una excusa para contener y reprimir a China” e insistió en que “el proyecto tenía como objetivo promover el progreso científico tanto en Argentina como en China, con beneficios para toda la humanidad”, argumentando que la postura estadounidense era “ridícula y lamentable​”.

“Cuando el proyecto del observatorio chileno se detuvo el año pasado, la Embajada de China en Santiago declaró que Estados Unidos también utiliza telescopios en Chile y lo acusó de una ‘pura y simple manifestación de hegemonismo’“, recordó la publicación que también detalla que “Estados Unidos tiene una presencia astronómica significativa en Sudamérica, ya que la NASA utiliza varias estaciones espaciales para rastrear satélites”.

En el texto se indicó que el telescopio chino en disputa se ubicó en el observatorio argentino de San Juan, inaugurado en la década de 1960 en colaboración con las universidades de Yale y Columbia, dado que allí se encuentra “uno de los cielos más despejados del mundo” y que actualmente “las instituciones alemanas, rusas y brasileñas construyeron telescopios que ahora salpican los terrenos del observatorio”.

“Desde el inicio de la administración Biden, altos funcionarios de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y diplomáticos del Departamento de Estado estaban al tanto del proyecto”, se remarcó y se insistió en que el tema fue planteado en agosto de 2021 durante una visita a Buenos Aires que realizó el asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, en conjunto con el principal asesor de la Casa Blanca para América Latina, Juan González, quienes en aquel momento se comunicaron con el expresidente argentino Alberto Fernández para plantearle la preocupación del gobierno norteamericano por los proyectos chinos en el país, tales como el radiotelescopio y la base en Neuquén.

Sobre el encuentro con el ex mandatario argentino, se indicó que Fernández “afirmó que garantizaría que los proyectos no se utilizaran con fines militares”, aunque se detalló que “un contrato de arrendamiento de 50 años sobre el terreno en Neuquén otorgaba a China una sólida base legal para seguir utilizando dicho sitio”, motivo por el que los funcionarios estadounidense presionaron aún más para detener el proyecto del radiotelescopio en San Juan.

“La administración Trump mantuvo la presión”, se advirtió sobre las conversaciones diplomáticas siguientes y se recordó que en febrero de 2025 el secretario de Estado Marco Rubio mantuvo una “colaboración especial” con el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Gerardo Werthein, según detalló un resumen de la llamada entre ambos presentado por el Departamento de Estado estadounidense.

En medio de la tensión, expertos del laboratorio Sandia en Albuquerque, dependiente del Departamento de Energía estadounidense, viajaron a Buenos Aires para dialogar con funcionarios argentinos sobre los posibles riesgos del telescopio chino y, en paralelo, la oficina del representante comercial de Estados Unidos sumó un nuevo acuerdo comercial bilateral con una cláusula que tenía como objetivo limitar la capacidad de Argentina para colaborar con China en proyectos espaciales.

“El documento establece que Argentina debe cooperar con ‘expertos técnicos del gobierno estadounidense para implementar medidas de control suficientes en las instalaciones espaciales operadas por otros países, a fin de garantizar su uso exclusivamente civil’”, se profundizó, recordando también que el acuerdo de Argentina con China para la construcción del telescopio expiró el verano pasado, poco antes de que las autoridades aduaneras congelaran algunas piezas clave de la antena en el puerto de Buenos Aires.

Recientemente, científicos de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) fueron trasladados por el gobierno estadounidense al laboratorio Sandia en Albuquerque para recibir una capacitación de tres días sobre “preocupaciones relacionadas con el doble uso en instalaciones de investigación espacial civil”. Al mismo tiempo, Marcelo Segura, coordinador del proyecto del radiotelescopio chino en la UNSJ intentaron convencer a las autoridades estadounidenses de que el telescopio chino se utilizaría exclusivamente con fines civiles. No obstante, no tuvieron éxito.

Los componentes metálicos blancos del telescopio permanecen inactivos, como un esqueleto gigante. En el sótano del telescopio, palillos, latas de salsa de ostras y latas de té verde, dejadas por los trabajadores chinos, siguen sobre las mesas. Un cartel en chino en la pared ofrece instrucciones sobre cómo actuar en caso de encuentro con pumas. Una situación similar se observa al otro lado de la frontera, en el desierto de Atacama, en Chile“, concluyó la publicación graficando el estado actual del proyecto chino abandonado ante las presiones estadounidenses.

Fuente: Perfil

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