Una gran movilización de personas travesti trans, del colectivo LGBT+ y otras organizaciones conmemoró en Plaza de Mayo el Día de la Patria Trans este 24 de mayo. La jornada reivindicó “la memoria histórica travesti-trans” y su lugar en la construcción de la Argentina, bajo la consigna de que “también hubo y hay patria en las identidades disidentes”.
Fotos: Nicolas Solo ((i))
En Plaza de Mayo, ante la Casa Rosada, hoy ocupada por un gobierno de ultraderecha, se volvió a escuchar un reclamo que se sostiene hace largos años: una Ley de Reparación Histórica Travesti, Transgénero y Transexual, para las personas trans y travestis que sobrevivieron a la persecución, la violencia institucional, los edictos policiales, la exclusión y el abandono estatal.
El planteo es que se reconozcan los daños sufridos durante la última dictadura militar (1976-1983) y los primeros 28 años de democracia. Según explican desde el colectivo, la democracia para la comunidad travesti trans recién comenzó con la promulgación de la Ley de Identidad de Género en junio de 2012.
Sin embargo, los tímidos avances que se lograron desde entonces vienen siendo deshechos por la actual gestión. En la actualidad, la expectativa de vida de una mujer trans continúa debajo de los 40 años, y para la mayor parte de quienes logran superarla la situación es muy compleja.
Al empobrecimiento de las mayorías, destrucción de puestos de trabajo y de unidades productivas que genera la política económica del actual gobierno, se le suma el ajuste extremo sobre los haberes y recorte continuo de derechos que sufren las personas mayores que sí están incluidas dentro del sistema previsional.
Pero aquí se encuentra una capa más: la discriminación y marginación que sufre y sufrió históricamente la comunidad travesti trans, y que implica que no tenga acceso ni siquiera a las jubilaciones de miseria que cobra la mayoría de las y los adultos mayores.
Con la Ley de Reparación Histórica, el Estado no estaría gastando en ‘monstruos’, apuntaron las activistas en Plaza de Mayo, sino “devolviendo derechos que nosotras y nosotros pagamos con nuestros impuestos como el resto de la sociedad”, porque “durante años fuimos obligadas a pagar al Estado en forma de coimas para trabajar en la calle, nuestra única fuente de empleo”.
Por ende, “el Estado nos debe mucho dinero”, señalaron.
“No es una dádiva, es un derecho adquirido por la Ley de Identidad de Género, que es muy completa y tiene que cumplirse”.
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“Ponemos el cuerpo”
“Nosotras, como activistas políticas por el colectivo Travesti-Trans sobreviviente de toda la Nación ponemos el cuerpo”, declararon en el escenario en Plaza de Mayo. “No venimos solamente a ocupar un lugar, estamos acá sosteniendo la historia, la lucha colectiva y somos autoconvocadas. Hace muchos años que militamos y sabemos que para nosotras la lucha es profundamente cultural, estructural, social y sobretodo política”.
Y reclamaron: “Exigimos el cese a la persecución, basta de crímenes y de mensajes de odio de parte del gobierno nacional”.
“Hoy vivimos en un contexto profundamente doloroso con el actual presidente de la Nación, Javier Milei”, apuntaron: “de ultraderecha, homófobo, fascista y racista, que nos sigue tratando de callar, insultar y menospreciar con una política cruel, no sólo hacia nuestra comunidad sino hacia el conjunto de nuestro pueblo, profundizando la discriminación, el odio y el abandono”.
La consecuencia de las políticas de odio del gobierno son claras: solamente en lo que va del año, ya fueron asesinadas más de 35 personas travesti-trans, apuntaron.
Documento completo leído en Plaza de Mayo:




