Al cumplirse 24 años de la Masacre de Avellaneda, se realizó una nueva jornada política y cultural en Avellaneda. En una jornada de frío intenso, durante la tarde y noche del jueves 25 de junio se realizaron paneles de debate e intercambio sobre la lucha popular desde la revuelta del 2001 hasta el día de hoy, junto con muestras y recitales. El viernes, se marchó al Puente Pueyrredón y allí se realizó un nuevo acto.
Fotos: Nicolas Solo ((i))
El 26 de junio de 2002, el gobierno de Eduardo Duhalde decidió dar una lección ejemplificadora que empiece a apagar de una vez las llamadas de la rebelión popular de diciembre de 2001, desatando una brutal represión sobre los movimientos piqueteros que habían convocado una jornada de lucha por aumento general del salario, duplicación del monto de asistencia a las y los desocupados y solidaridad con la fábrica ceramista Zanón, entre otros reclamos.
Transmisión en vivo de la jornada por la Red de Medios Alternativos (RMA)
En el límite entre la Capital Federal y Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, las fuerzas de la Policía Federal Argentina, la Gendarmería Nacional, La Prefectura Naval y la Policía Bonaerense atacaron a las y los miles de manifestantes movilizados. En la estación de trenes de Avellaneda, retrocediendo ante la violencia represiva, Darío Santillán se encontró con Maxi Kosteki, que agonizaba en el suelo tras haber recibido disparos de la Bonaerense. Santillán y otro compañero se quedaron junto a él, y pidieron una ambulancia. En cambio, ingresaron a la estación el comisario mayor de la Bonaerense, Alfredo Fanchiotti, junto a cuatro suboficiales, a los gritos, reclamando que se fueran. Abrieron fuego y mataron a Santillán por la espalda.
Los fotógrafos Pepe Mateos y Sergio Kowalewski estaban en el lugar. Sus fotos serían claves para luego determinar las responsabilidades policiales y desbaratar el relato oficial que señalaba que los piqueteros se habían asesinado entre sí.

“Nunca dejar al compañero solo”
Alberto Santillán, padre de Darío, sigue exigiendo justicia y castigo para los responsables políticos que continúan impunes, a 24 años de la Masacre de Avellaneda.
“Como familia estamos todos los días luchando, extrañando, siempre pensando en el hijo. Yo siempre ando por la estación ahora llamada Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, y siempre tengo esa sensación en la piel de lo que ha pasado ese día en esa estación, donde cayó Darío, todo ese recorrido que hizo. Por supuesto quisiera tenerlo conmigo, pero estoy orgulloso porque considero que es parte de la historia, y parte de lo que el siempre insistía, que es crear conciencia, abrir cabezas, y hasta en su acto cuando levanta la mano, yo creo que el mensaje es más que clarito: Nunca dejar al compañero solo, venga como venga”, declaró, en una entrevista brindada a Radio Semilla.
“Por eso pienso que cuando se entra en la vida muy corta de Darío, porque tenía 21 años, descubren quién era ese pibe. No es únicamente un mural, una bandera. Atrás de todo eso había un pibe humano, que realmente era un gran compañero. Muchas veces nos pegan donde más duele, y en ese caso fue así”.
“Él decía, nosotros estamos haciendo una revolución, pero es subterránea. No nos olvidemos de nada, ni de nadie”.

Piden que los asesinatos de Darío y Maxi sean considerados crímenes de estado
En el marco del expediente que busca determinar si existió una orden y coordinación represiva de altos funcionarios del gobierno nacional, la justicia federal convocó a declaración indagatoria al ex subsecretario de Inteligencia, Oscar Rodríguez, sin embargo no pudieron aún notificarlo porque no encuentran su domicilio.
“Tememos que se haga la indagatoria y después digan que estos hechos ya están prescriptos”, le dijo a la Agencia Andar de la Comisión Provincial de la Memoria (CPM) la abogada de las familias Paula Alvarado Mamani, sobre el pedido para que la justicia resuelva la cuestión de fondo: declarar estos hechos como crímenes de estado y evitar así la prescripción de la causa.
Ver esta publicación en Instagram
Video: Radionauta / Karne de Máquina
A 24 años de la masacre de Avellaneda, cuando el 26 de junio de 2002 Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados durante la represión a grupos piqueteros que pretendían cortar el Puente Pueyrredón, la causa federal que investiga a los responsables políticos de aquel ataque tuvo novedades: el ex subsecretario de Inteligencia durante el gobierno de Eduardo Duhalde, Oscar Rodríguez, fue convocado a prestar declaración indagatoria en el marco del expediente que busca determinar si existió una orden y coordinación represiva de altos funcionarios del gobierno nacional.
Aquel día, desde el celular del ex funcionario salieron tres llamadas al ex comisario Alfredo Fanchiotti, condenado como autor material de los asesinatos en 2006. Sin fecha fijada aún, porque no pueden dar con su domicilio, Rodríguez será indagado por el artículo 294 del Código Procesal Penal que establece que “cuando hubiere motivo bastante para sospechar que una persona ha participado en la comisión de un delito, el juez procederá a interrogarla”, según explicó Paula Alvarado, abogada de la familia Santillán y de Mara Kosteki, hermana menor de Maxi.
La madre de Maximiliano Kosteki, Mabel Ruiz, hizo la primera denuncia sobre las responsabilidades intelectuales de los funcionarios políticos. Esa causa —la número 14.215/03 que lleva como carátula Ruckauf Carlos, Duhalde Eduardo, Solá Felipe s/homicidio simple— estuvo archivada y aunque fue reabierta hace 11 años por la Justicia Federal nada parece indicar que alguno de los acusados deba preocuparse.
Ver esta publicación en Instagram
Video: Radionauta / Karne de Máquina
“Desde el 2025 no había movimiento en la causa, en 2024 me habían dicho que ordenaban la declaración testimonial de Fanchiotti, pero que había que mandar un oficio al Cuerpo Médico Forense, que nunca se envió, entonces vuelvo a pedir eso, y que se resuelva sobre la cuestión de que sean declarados crímenes de estado, es decir la imprescriptibilidad de los hechos”, dijo la abogada. Por eso denunció el retardo en la justicia, pero cuando el asunto llega a la Cámara de Casación le responden que el expediente se está moviendo y no le hacen lugar al planteo por retardo de justicia.
“Justo cuando me responden que no me hacen lugar, sale el proveído de la situación de la indagatoria de Oscar Rodríguez. Y a los pocos días reiteran el pedido al Médico Cuerpo Forense por Fanchiotti, por la carta que me había escrito en el 2024, en la que pedía beneficios a cambio de dar información”, precisó Alvarado Mamani.
Como el Cuerpo Médico Forense no responde, la abogada de las víctimas de la masacre de Avellaneda reclama todos los días. Mientras tanto la Cámara Electoral todavía no pudo encontrar el domicilio de Oscar Rodríguez. Sin embargo, más importante aún es que las responsabilidades políticas de los asesinatos de Kosteki y Santillán sean declaradas como imprescriptibles, en tanto crímenes de Estado.
“Nuestro planteo es que hubo violaciones sistemáticas a los derechos humanos y por eso fue un crimen de Estado, pero tampoco la fiscal (Paloma Ochoa) comparte el enfoque”, agregó. Sin embargo, la causa sigue abierta porque, en definitiva, en los tribunales de Comodoro Py nadie quiere pagar el costo político de volver a cerrarla.
Ver esta publicación en Instagram
Video: Radionauta / Karne de Máquina




