La plaza de los miércoles volvió a hacerse escuchar. Como cada semana, las y los jubilados se concentraron en los alrededores y alzaron sus reclamos: aumento de haberes, funcionamiento del PAMI y entrega de medicamentos. Una lista de exigencias que, en rigor, solo busca garantizar un piso de vida digna, algo que en la edad jubilatoria debería ser lo mínimo que cada persona reciba.
Fotos: Nicolas Solo ((i))
La solidaridad también tuvo su espacio. Hubo cortes de pelo a la gorra, té y tortas fritas entregadas por La Bancaria, además de guiso, facturas y mate cocido que compartió el gremio de Camioneros. Pequeños gestos que acompañan y fortalecen la lucha de los presentes.
La jornada tuvo ritmo: bombos y trompetas sonaron de la mano del Club Unido Antifascista, que ya es un habitual de los miércoles de jubilados. También se hizo presente la Comisión por la Libertad de Presxs por Luchar, que exige la liberación de Milton y Eneas, dos detenidos por protestar contra la reforma laboral esclavista, impulsada por el gobierno libertariano de Milei.
Video: Indymedia Argentina
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Entre la multitud, varios/as manifestantes llamaron la atención con máscaras con la cara de Messi y una bandera que llevaba la consigna: “Messiento estafado por el Gobierno”.
Fotos: Indymedia Argentina
Hace semanas que el dispositivo represivo que sostiene el Gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires opera bajo la lógica de corralito y desvío: cortan las calles lejos de la plaza, pero ya no con provocaciones explícitas hacia los/as manifstantes, sino con la estrategia de invisibilizar el reclamo.
De este modo, aunque cada vez son más las organizaciones que asisten, y se han sumado ollas populares y meriendas comunitarias, la ciudadanía que transita cotidianamente por el Congreso pierde de vista de lo que realmente ocurre en la zona. El cerco que imponen las fuerzas represiva no es solo físico, es también mediático. Sin embargo, jubiladas y jubilados sostienen su lucha y despliegan acciones sorpresivas, como la ronda que realizaron el pasado lunes, para romper el blindaje informativo y mantener vigente la denuncia sobre la realidad que viven cotidianamente






