Milei ha aprovechado el Mundial 2026 para ejecutar un plan de asalto quirúrgico y previamente diseñado para desmantelar la soberanía, la división de poderes y los derechos civiles bajo la anestesia de la euforia y los gritos de gol:
1/ El blindaje del poder y el control del relato
Mientras la atención pública se concentraba en la cancha, el Ejecutivo ejecutó un golpe al corazón republicano.
El Decreto 467/2026 eliminó el control ciudadano y la publicación de candidaturas para la designación de jueces de la Corte y federales.
En paralelo, el DNU 571/2026 disolvió el Ministerio del Interior, centralizando el régimen electoral en Jefatura de Gabinete, mientras el Decreto 573/2026 profundizaba el ajuste y achique de la infraestructura de los medios públicos. El poder se blinda y silencia el control.
2/ Shock financiero, desregulación y control digital
La entrega material avanza con velocidad de algoritmo: Se autorizó la toma de deuda por USD 5.000 millones prorrogando jurisdicción a los tribunales de Nueva York.
Simultáneamente, la Resolución 12/2026 desactivó en bloque controles de precios, cuotas de colegios privados y el Fondo del Trigo, abriendo importaciones.
Este desarme estatal se complementa con la Resolución 306/2026, que forzó la migración digital obligatoria del Registro Automotor (RUNA/RUV), desmantelando los registros tradicionales.
3/ El fin de la soberanía física y de recursos
La privatización definitiva de la Vía Navegable Troncal (Resolución 36/2026), entregando la Hidrovía a consorcios privados, representa la claudicación del control del comercio exterior del país.
En tándem, el Decreto 482/2026 flexibilizó y digitalizó de forma automática los permisos aduaneros y los controles mineros para corporaciones transnacionales.
El extractivismo es total: se le quitan los ojos al Estado en los ríos y en las cordilleras para transformar los recursos de los argentinos en activos de liquidación global.
4/ El desguace de la vida y la emergencia social
El equilibrio fiscal se financia con la subsistencia de las mayorías.
El veto total a la Ley de Movilidad Jubilatoria y la extinción definitiva de la moratoria previsional hunden el sistema previsional.
A esto se suma el congelamiento de la Tarifa Social de la SUBE, forzando a los usuarios a absorber los tarifazos, y la declaración de la Emergencia Ferroviaria, que habilita la rescisión de contratos y acelera los pliegos para la privatización de los trenes.
Si a esta época debiéramos definirla con un nombre, este sería “La crueldad programada”.
5/ La resistencia frente a esta ofensiva no puede articularse desde la ingenuidad analítica de la vieja política sectorial.
No se trata de decretos aislados de gestión económica; es un cambio de régimen integral y regresivo que utiliza los grandes hitos del consumo cultural y deportivo como cortinas de humo perfectas para clausurar el futuro del país.
6/ Disputar el porvenir exige comprender que la democracia se vacía de contenido en el instante exacto en que la soberanía de los recursos, la justicia y la subsistencia de los jubilados se disuelven en el código de un DNU firmado a espaldas del debate público.
7/ El brutalismo de Milei sabe bien que para refundar el país en clave tecnofeudalismo y colonia, poniéndolo de rodillas ante EEUU e Israel ya no hacen falta las botas; basta con coordinar el calendario de las reformas más feroces con los partidos de la selección.
El control actual es una transferencia de riqueza y soberanía sin precedentes que se ejecuta en el Boletín Oficial, se celebra en los palcos corporativos y se padece en la realidad material del suelo y los bolsillos argentinos. 
Adrián Ramírez
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