A las 16 horas de este miércoles se desarrolló el partido más épico del Mundial 2026. La semana estuvo cruzada por debates sobre las implicancias políticas e históricas de un nuevo enfrentamiento deportivo de Argentina contra Inglaterra, la desteñida potencia que usurpa nuestro territorio nacional y explota nuestros bienes comunes. Los esfuerzos de quienes intentaron matizar la continuidad del colonialismo no pudieron esconder una realidad inapelable: jugar contra los ingleses no es jugar contra cualquier rival.
Fotos: Nicolas Solo ((i))
El partido arrancó cuesta arriba con un primer gol que puso en ventaja al adversario. El minuto 75, con el gol de Enzo Fernández, trajo algo de alivio que se convirtió en euforia cuando, en el minuto 92, Lautaro Martínez coronó el triunfo argentino con un cabezazo.

Es el tercer triunfo de la selección dirigida por Lionel Scaloni, que se festejó en todo el país. La alegría, con bombos, cánticos, abrazos, trepadistas de semáforos, rejas y monumentos, colmaron las calles de las ciudades.
El festejo por las calles, yendo al Obelisco. Fotos: Indymedia Argentina
El Obelisco fue uno de los epicentros donde las y los argentinos se movilizaron desde los barrios porteños para encontrarse y festejar.

Se trata de eso: un encuentro con otras y otros para un festejo nacional que (nos) desborda.
Fotos: Indymedia Trabajadoras/es
Es una marea de personas de todas las edades, capas sociales y géneros que confluye en una alegría tan simple como ganar frente a un rival, y en este caso un rival con rencor histórico.
Video: Indymedia Argentina
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, nuevamente no estuvo a la altura de los festejos. Su intención de anteponer “el orden” a la alegría se hizo presente desde temprano, cuando anunció el vallado de varias cuadras alrededor del Obelisco. Hacia la medianoche, las fuerzas represivas porteñas cargaron contra manifestantes que arrojaban piedras, botellas e insultos. Vale recordar que en los dos partidos anteriores también hubo represión en manos de la cartera porteña. En esta ocasión, el operativo fue menos intenso que el del sábado 8, donde se detuvo a 13 personas y hubo heridos de gravedad. Entre ellos/as, el SAME reportó un joven de 17 años con un perdigón en un ojo, otro de 26 años con traumatismo de tórax, otro de 24 años con traumatismo craneano, y tres personas más (una mujer de 42 años, un hombre de 42 y otro de 21) que debieron ser trasladadas a un centro de salud para su evaluación.
Este domingo se juega la final contra España. Si sale bien, volverá a rebasar las ciudades de festejos y locura argentina.









