Tierra, vivienda y bienes comunes: los derechos mínimos para una vida digna que el Congreso y el Gobierno quieren saquear

Pese a la lluvia, y los intentos del Gobierno por desinflar la protesta, miles y miles de personas colmaron las calles para decirle no a una ley de entrega. La presión de la jornada popular, que se realizó con carácter federal en todo el país, forzó al oficialismo a desistir de otro capítulo del proyecto, el vinculado a la Ley del Fuego, tras la caída previa del capítulo de extranjerización. Pero sí logró media sanción de los desalojos exprés y la restricción de expropiaciones, que busca evitar que el Estado pueda recuperar en el futuro lo que la gestión de Milei está rematando ahora.

Fotos: Mat ((i))

La convocatoria estaba prevista para las 12 del mediodía del jueves en la Plaza del Congreso. Pero la jornada se venía motorizando desde hacía días. Algo cambió después la bandera de “Las Malvinas son argentinas” desplegada durante el Mundial como si el malestar popular encontrase un cauce y pudiese crecer. Referentes de la música, el arte y los medios alternativos sumaron su voz, las tres centrales sindicales -CGT y las CTA- y el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) confirmaron su presencia, y el martes el Gobierno ya había tenido que retroceder en parte de su planteo. Se especulaba que eso desinflaría la protesta, que la tormenta pronosticada desalentaría la participación, pero no pasó.

Fotos: Nicolas Solo ((i))

Porque lo que quedaba en pie de la ley no era menor: las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego – que en la Patagonia ya es una condena, con un gobierno que no asiste y hasta criminaliza a quienes intentan apagar el fuego-; los desalojos, que amenazan a pueblos originarios, campesinos e inquilinos; y una lógica de entrega de los recursos naturales que pone en jaque la soberanía nacional.

Fotos: Indymedia Argentina

Desde temprano, bajo una lluvia intensa, empezaron a llegar las banderas, los bombos, las carpas y la gente. Mucha gente. Movimientos sociales, organizaciones de trabajadoras y trabajadores, pueblos originarios, organismos de derechos humanos, sindicatos, jubilados y jubiladas, centrales obreras y cientos de personas sin bandera que simplemente se sumaron. Para las 17, las plazas del Congreso eran un marea de voces, carteles y reclamos.

Verdurazo. Fotos: Indymedia Argentina

Allí, desde las 13, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) montó su camión de verduras y flores para realizar un “verdurazo”, una acción habitual en la que productores agroecológicos distribuyen verduras de forma gratuita para visibilizar las realidades de las condiciones de producción y consumo de alimentos en el país. Un gesto enorme mientras el costo de vida arrasa los bolsillos de las mayorías, y quienes trabajan la tierra 24/7 tampoco llegan a fin de mes. Al respecto, Albertina, de la UTT nos cuenta que: “Esta ley nos afecta de manera directa. Estamos en vulnerabilidad total”.

Video: Indymedia Argentina

Nélida Ancalipe, de la comunidad Mapuche Tehuelche y militante de la asamblea “No a la mina”, lo dice sin vueltas: “Luchamos contra esta ley porque hay que defender la tierra, el agua, la vida, toda la biodiversidad. Sin eso no hay futuro”.

Video: Indymedia Argentina

Su presencia es la memoria viva del despojo que este proyecto de ley profundiza.

Fotos: Mat ((i))

Pablo y Fabián Grillo reforzaron la necesidad de sostener la calle, nos contaron sobre la situación de la causa y reforzaron que esta ley responde a la misma lógica de entrega que impulsa el Gobierno y que puso en jaque la salud de Pablo: “Hay que estar en la calle porque están entregando el país. Las tierras son nuestras, no podemos dejarlo”, afirman.

Video: Indymedia Argentina

Fotos: Indymedia Trabajadoras/es

Entre los referentes sindicales, Héctor Ramírez, del Sindicato de Aceiteros de Buenos Aires y la Federación Aceitera, cuenta que el sindicato y la federación están presentes contra esta ley como en todas las luchas, pero no alcanza. Sostiene que hay que convocar a un paro general y que ellos lo están construyendo con el Frente de Sindicatos Unidos porque “es la única forma de frenar a un Gobierno que no le importa ni la salud, ni los jubilados, ni los estudiantes, ni los trabajadores”.

Héctor lo dice con conocimiento de causa, porque gracias a la organización hoy tiene casa propia y un sueldo digno. Esa fue la herramienta que lo sacó de la calle, pero eso no se logra de un día para el otro. En Aceiteros costó años de lucha y organización tener una conducción que realmente defienda a los trabajadores.

Fotos: Nicolas Solo ((i))

Otro dato que no pasó desapercibido fue la fuerte presencia de estudiantes secundarios. Un joven del Centro de Estudiantes del Mariano Acosta resume el sentir de muchos: “Estamos acá porque queremos defender las tierras argentinas”.

Ciro es uno de los tantos jóvenes que estuvieron presentes porque están en juego los derechos esenciales para tener una vida digna.

Foto: Indymedia Argentina

A las 17:30, cuando la protesta ya llevaba horas de masividad, las fuerzas represivas avanzaron. Un jubilado de los que protesta todos los miércoles relata el inicio: “Empezaron a tirar gases cuando se intentaba derribar las vallas”. Para los jubilados no es algo nuevo, los gases y la represión fueron moneda corriente en muchas jornadas, pero esta vez la resistencia fue distinta. Pese a la represión, los manifestantes no se fueron. Hubo gases, balas de goma, camiones hidrantes, corridas, pero también respuestas activas, enfrentamientos, resistencia, cantos, bombos y una persistencia que no quebraron.

“El que no salta es un inglés”, “la Patria no se vende”, “que se vayan todos” resonaron en el repliegue de la protesta sobre Avenida de Mayo. Y en medio de ese clima de batalla, el colectivo Fin del Mundo mantuvo su intervención artística como un acto de resistencia cultural, a pocas cuadras del centro del operativo represivo.

Fotos: Indymedia Argentina

 

Fotos: Mat ((i))

La jornada dejó en claro que algo está pasando por abajo. El descontento crece y la resistencia parece consolidarse. Frente a la extranjerización, el pueblo reclama tierra, vivienda y recursos naturales para todos. Quizás sea el inicio de un ciclo ascendente que permita sacar a este Gobierno. Lo que no queda en dudas es que el pueblo trabajador está en pie y que, así como con la salud y la educación pública, con la tierra y la vivienda hay un derecho que sostener y avanzar. Todos derechos esenciales para la reproducción de la vida, que este Gobierno quiere quitarle a quienes viven de su trabajo.

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