La inflación superó el 2% en julio y acumula 19,3% en el año

Luego de tres meses la inflación volvió a acelerarse, alcanzando al 2,1% a nivel nacional según el Indec. La inflación núcleo pasó del 1,6% al 1,8%, impulsada por las subas vinculadas a los alquileres y servicios culturales, en tanto que los precios estacionales subieron 4,5% por el efecto de las vacaciones de invierno.

Panorama económico por Mario Hernandez

El índice de precios al consumidor (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) fue de 2,1% en julio, con un suba de 0,2 puntos porcentuales (p.p.) respecto al mes anterior.

El IPC acumuló una suba de 19,3% en los primeros siete meses del año, mientras que en términos interanuales fue de 33,8%.

Los precios Estacionales se incrementaron 4,5% por la suba en verduras, paquetes turísticos y servicios de alojamiento.

Así, la categoría que registró la mayor variación mensual fue Recreación y cultura, con una suba de 5%, como consecuencia del aumento de paquetes turísticos y servicios culturales. Le siguió Restaurantes y hoteles, con un alza de 2,8%.

En el caso de Alimentos y bebidas no alcohólicas, el alza fue de 2%, apenas por debajo del promedio general, con subas como las de algunas hortalizas, el zapallo anco y la lechuga.

Por otra parte, los precios Regulados tuvieron una suba de 2,1%, impulsados por los incrementos en Transporte público, Gastos de prepagas y Electricidad.

En el otro extremo, Prendas de vestir y calzado fue el ítem que más bajó, con una contracción de 1,3%, impulsada, principalmente, por las liquidaciones de la temporada de invierno y la mayor competencia en la industria.

Del informe se desprende también que el Gran Buenos Aires (GBA) fue la región con la mayor suba, con 2,3%; mientras que Cuyo marcó una inflación menor al índice general, con 1,9%.

Una familia necesitó $ 1.564.716 en julio para no ser considerada pobre

El costo de la Canasta básica alimentaria (CBA) que mide el Indec subió 2,6% en julio, mientras que el de la Canasta básica total (CBT) -que además de los alimentos incluye los bienes y servicios básicos – fue de 2,2%. De esta forma, los precios de los bienes y servicios que más requieren las familias de menores ingresos subieron por encima del índice de precios promedio (IPC), que se ubicó en el 2,1% en el mismo mes de julio.

La variación interanual de ambas canastas también supera al IPC, que fue de 33,8%. En el caso de la Canasta alimentaria la suba de precios fue de 37,4% anual, mientras que para la Canasta básica total alcanzó al 36,1%.

Estas canastas son consideradas “umbrales” para distinguir si una familia es “pobre” o “indigente”. Así, un hogar compuesto por dos adultos y dos menores requirió en julio $ 1.564.716 para no ser considerado pobre, y $ 508.016 para no ser considerado indigente. Es decir, para cubrir estas necesidades se requieren ingresos superiores, aspecto vedado e imposibilitado para gran parte de la clase trabajadora.

Los últimos datos muestran que la pobreza volvió a subir. Si bien aún no hay registro de la evolución de la pobreza en el primer semestre de 2026, ya que el Indec difundirá su informe en septiembre, en base a los micro datos de la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) que también realiza el Indec, puede deducirse que en el primer trimestre de este año la indigencia alcanzó el 6,5% y la pobreza el 30%.

Así, entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026 se habrían incorporado 1,8 millones más de personas por debajo del umbral de pobreza.

De acuerdo a trabajadores de la Junta Interna de ATE-INDEC, una trabajadora o trabajador necesitó en mayo de 2026 $2.459.503 para cubrir las necesidades mínimas de un hogar compuesto por una pareja de 30 años con dos hijos en edad escolar.

Inflación en CABA: fuerte suba en julio

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires se aceleró otra vez en julio y tocó el 2,9%. Se trata de un incremento de 1,1 puntos porcentuales con respecto al mes anterior (1,8%), afectada por un fuerte aumento en el rubro de servicios (3,8%) y en los precios estacionales, que tuvieron un alza del 10,9% en el mes.

Así, la inflación porteña volvió a superar el 2%, que había perforado en junio por primera vez desde agosto de 2025.

La inflación acumulada en los últimos doce meses en la Ciudad alcanzó el 33,2%.

La inflación en CABA fue impulsada por los servicios turísticos, los pasajes aéreos (que aumentaron 21,7%), la electricidad (5,9%), las cuotas de la educación privada (4,1%) y las verduras (9%).

El informe porteño advierte que “los bienes y servicios estacionales aumentaron 10,9%, principalmente por las alzas en las tarifas del alojamiento en hoteles por motivos turísticos. Le siguieron en importancia los incrementos en los precios de los paquetes vacacionales, de los pasajes aéreos y de las verduras”.

Por su parte, los precios regulados por el Estado y el Gobierno porteño registraron un incremento de 3%, especialmente las cuotas de los colegios privados (de nivel inicial, primario y secundario), en las tarifas residenciales de la luz y en las cuotas de la medicina prepaga. “Así, este agregado aceleró su ritmo de aumento hasta el 41,7% interanual”, detalla el Informe.

El documento también señala que las siguientes divisiones: Restaurantes y hoteles, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Transporte, Alimentos y bebidas no alcohólicas y Recreación y cultura, en conjunto aportaron 2,11 puntos del 2,9% del alza del Nivel General.

El Indec subestima la inflación

El Indec publicó la inflación nacional el jueves 13. Pese al dato de la Ciudad, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó una inflación de 2,1% para julio.

Vale recordar que, en la actualidad la inflación del Indec se mide con una canasta de bienes y servicios basada en una encuesta de hace veinte años. Milei y Caputo suspendieron la actualización metodológica del IPC utilizando la Encuesta de Gastos de los Hogares de 2017-2018. La decisión provocó la salida del director del Indec, Marco Lavagna.

El punto crítico es el peso de los servicios públicos. En el índice que utiliza ahora el Indec, el rubro “vivienda, agua, electricidad y gas” representa solo el 10,5 % del gasto de un hogar en el GBA. Sin embargo, en mediciones más actuales como la de CABA, ese peso aumenta al 17,4 %. Esto quiere decir que, al utilizar una canasta vieja, se “suaviza” el impacto de los tarifazos. Con una canasta de bienes y servicios desactualizada se evita dar cuenta plenamente de la suba de las tarifas en los servicios de electricidad, agua, gas y transporte, que impactaron principalmente durante el primer año de Milei, aunque siguieron después y el gobierno quiere volver a aplicar.

De todos modos, el crack del modelo económico tiene como eje a la recesión. Hace unas horas, PXQ, la consultora de Emannuel Álvarez Agis, mostró datos que preocupan y que grafican el momento y el futuro. Destacan que, en julio, “con los primeros indicadores disponibles, se observa un predominio de caídas mensuales tanto del lado de la oferta como de la demanda durante el mes”.

Explican que “se observa una desaceleración en la actividad industrial y la construcción, donde tanto los despachos de cemento como la producción automotriz acumulan dos meses consecutivos de bajas”. También caídas en la liquidación del agro y en el consumo de energía industrial reflejan una menor dinámica de la actividad económica en general».

Milei prometió bajar la inflación a 0% agosto, pero es una mentira más. Los trabajadores y jubilados siguen cargando con el ajuste, deudas y salarios e ingresos que no alcanzan para vivir. Es necesario pelear por un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales e imponer a las centrales sindicales un paro general activo para derrotar el saqueo en curso de Milei.

Crecimiento en la pobreza en el primer trimestre del 2026

Subió al 30%, mientras que la indigencia alcanzó al 6,5%. De esta manera se registró un incremento de 0,1 y 0,4 puntos porcentuales respectivamente, en relación al último trimestre del 2025, según las estimaciones realizadas por el Observatorio de Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA.

Los datos surgen a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). En la comparación interanual, en cambio, el resultado arrojó descensos en ambas mediciones, ya que en el primer trimestre del 2025 la pobreza se ubicó en 31,4% (-1,4 puntos) y la indigencia en 6,9% (-0,4 puntos).

El director de ODSA-UCA, Agustín Salvia, indicó que esta variación “más que un aumento interanual consolidado, los datos muestran el agotamiento de la fase de descenso y su reemplazo por un escenario de estancamiento, con indicios de reversión”.

Además, agregó que “el cambio es más visible en la pobreza; en la indigencia expresa un deterioro gradual de los hogares ubicados en el extremo inferior de la distribución”.

En el comparativo entre los conglomerados urbanos, las mayores tasas de pobreza se observaron en Concordia con un 52,5%; Gran Resistencia que registro un 49,7%; Posadas con un 42,6%; Gran Santa Fe que alcanzó el 39,7%; y completando el top esta Corrientes con un 38,4%.

Mientras que, en el caso de la indigencia, alcanzó valores más elevados en Gran Resistencia con un 24,3%; le sigue Concordia con 11,2%; Posadas que llegó al 10,7%; Santa Fe con 10,4%; y por último en este top se encuentra Corrientes con 9,1%.

En el reporte de ODSA-UCA, el grupo por edad más perjudicado en pobreza es el de los jóvenes de 5 a 12 años, ya que alcanzó al 44,2%, logrando una caída de 0,7 puntos en relación al trimestre anterior. Con respecto a la indigencia, el grupo más afectado es el mismo con un porcentaje del 11,4%, pero en este caso tuvo una suba de 1,9 puntos, ya que en el último trimestre del 2025 registró un 9,5%.

Agustín Salvia detalló cuáles son los factores que afectaron en esta última medición:

– Pérdida del impulso proveniente de los precios relativos. Durante el primer trimestre de 2026, la CBA acumuló un aumento de 11,6% y la CBT de 9,6%, mientras que el índice salarial total aumentó 8,6%. Los salarios registrados crecieron incluso menos, 7,0%. Los ingresos salariales dejaron así de superar a las líneas de pobreza y, especialmente, de indigencia. La aceleración de la canasta alimentaria ayuda a explicar el aumento de la indigencia.

– Debilitamiento del mercado de trabajo como factor de reducción de la pobreza. Entre los primeros trimestres de 2025 y 2026 no hubo cambios significativos en las tasas generales de empleo y desocupación. Sin embargo, la subocupación aumentó 1,1 puntos y la informalidad 2,2 puntos, hasta alcanzar al 44,2% de las personas ocupadas. La cantidad de empleo se mantuvo relativamente estable, pero crecieron las formas laborales más inestables y peor protegidas.

– Distribución menos favorable de la recuperación de los ingresos. El ingreso nominal total creció 35,6% interanual, algo por encima de las canastas, lo que explica que la pobreza todavía sea menor que un año antes. Pero el coeficiente de Gini aumentó de 0,435 a 0,442. La mejora promedio no se distribuyó de manera homogénea y resultó insuficiente para muchos hogares cercanos a las líneas de pobreza e indigencia.

– Menor dinamismo y mayor heterogeneidad de la actividad económica. El PIB pasó de crecer 5,8% interanual en el primer trimestre de 2025 —en buena medida por comparación con la fuerte recesión de comienzos de 2024— a 2,3% en el primero de 2026. En este último período, la industria manufacturera cayó 1,7% y la administración pública 1,4%. El crecimiento continuó, pero a menor ritmo y sin traducirse en una expansión generalizada de los ingresos laborales.

– Menor capacidad protectora de las transferencias sociales. Las jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualizan con dos meses de rezago, por lo que pierden poder adquisitivo cuando se aceleran los precios. Además, el IPC utilizado todavía no incorpora los ponderadores de la ENGHo 2017/18, lo que subrepresenta el mayor peso adquirido por tarifas y servicios. Esto debilita la capacidad de las transferencias para sostener a los hogares más vulnerables.

– Mayor presión de tarifas, alquileres y servicios básicos. La recomposición de las tarifas de energía, transporte, alquileres y otros gastos fijos avanzó por encima del nivel general de precios y de las actualizaciones salariales y de ingresos. Al ser consumos difíciles de reducir, absorben una proporción creciente del presupuesto familiar y disminuyen los recursos disponibles para alimentos y otras necesidades básicas.

“Todavía no contamos con una estimación ajustada para 2026. Sin embargo, la medición oficial sobreestimó de manera significativa la mejora hasta 2025. Que la caída se interrumpa incluso en esa serie refuerza la hipótesis de que la evolución efectiva de las condiciones monetarias de los hogares es menos favorable que la reflejada por los datos publicados”, mencionó Salvia.

Por último, eligió destacar que “este sesgo no es menor”, ya que “surge de problemas en la captación de ingresos, de una canasta total construida con ponderadores desactualizados y del desfase entre los ingresos declarados y las canastas utilizadas, factores que durante un período de alta inflación alteran tanto los niveles como la evolución”.

¿Cómo se explica que en medio de una profunda recesión y un fuerte ajuste económico, los números de pobreza den para abajo?

Ese es el interrogante central que acaba de responder el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) a través de un exhaustivo documento.

El equipo coordinado por Agustín Salvia confirma que las condiciones monetarias de los hogares efectivamente experimentaron un pequeño alivio en el último tiempo. Sin embargo, el informe pone cautela al entusiasmo oficial: aclara que la reducción no representa aún un cambio estructural y que las cifras reales son menos contundentes que las arrojadas por la metodología tradicional.

El estudio de la UCA muestra la diferencia entre la metodología oficial y la alternativa

El contraste numérico que expone el documento es significativo. Al tomar los datos del INDEC para el total urbano entre 2022 y 2025, la tasa de pobreza exhibe una abrupta caída de 10,9 puntos porcentuales. No obstante, al aplicar la estimación alternativa del Observatorio (que ajusta la captación de ingresos y actualiza las canastas de consumo), el retroceso se achica a solo 3,1 puntos.

Una dinámica idéntica se observa al analizar las cifras de indigencia. La estadística oficial muestra que la tasa logró achicarse 2,3 puntos en ese mismo período de tiempo. Sin embargo, bajo la lupa metodológica más estricta de la UCA, ese descenso se reduce hasta quedar en un marginal 0,5 por ciento.

Datos del estudio coordinado por Agustín Salvia

Lejos de ser un fenómeno inexplicable, esta mejora en los indicadores tiene un sustento muy concreto. El informe detalla que el principal motor de este alivio reciente fue la recuperación parcial de los ingresos laborales, traccionada por un “abaratamiento relativo” de los alimentos y bienes básicos frente a la inflación general.

En contrapartida, las transferencias del Estado tuvieron un impacto secundario en el balance final. Los ingresos no laborales, como las jubilaciones o los programas sociales, mostraron una incidencia dispar. Herramientas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar no impulsaron esta última mejora global, sino que funcionaron principalmente como una red de contención durante el ciclo previo.

¿Realmente hay menos pobreza? Responde Agustín Salvia

Tres etapas distintas y un piso de fragilidad

Para comprender este escenario, los investigadores dividieron el período analizado en tres etapas distintas. El primer tramo (2022-2023) se caracterizó por fuerzas contrapuestas: la leve mejora que los trabajadores lograban en sus ingresos promedio era neutralizada rápidamente por el encarecimiento de las canastas básicas, manteniendo los índices de pobreza con una estabilidad relativa.

El mayor cambio de método aparece en el segundo período, comprendido entre 2023 y 2024. Mientras los datos oficiales mostraban una leve baja de medio punto, el análisis de la UCA detectó un deterioro profundo que elevó la pobreza en 5 puntos porcentuales. Durante esa etapa crítica, los ingresos laborales cayeron y la desigualdad aumentó, obligando a los programas de asistencia social a compensar parte del impacto.

El descenso que hoy centra el debate público recién se consolidó en el último corte temporal, entre 2024 y 2025. En este lapso, ambas mediciones coinciden en una baja palpable (12,1 puntos de caída oficial frente a 8,0 alternativos), impulsada por salarios que comenzaron a recuperarse parcialmente y canastas básicas que frenaron su escalada de precios.

A pesar de la tendencia positiva, el Observatorio cierra su informe con una advertencia sobre la fragilidad del contexto. La reducción de la pobreza actual depende en gran medida de la estabilización de los precios relativos, lo que deja a las familias vulnerables ante cualquier nuevo salto inflacionario. Para que la mejora sea sostenible en el tiempo, los investigadores concluyen que se requiere un crecimiento económico capaz de generar empleos productivos, protegidos y con mejores remuneraciones.

¿Cuánto mejoraron las condiciones monetarias de los hogares? ¿Qué factores explican esos cambios?

Esas son las dos preguntas principales que el nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA responde. Elaborado por el sociólogo Alejo Giannecchini y la investigadora Julieta Vera, con la coordinación del director del Observatorio, Agustín Salvia, y la colaboración de Fernanda Acuña, el trabajo lleva el título de Cambios en la indigencia y la pobreza por ingresos en la Argentina 2022-2025: una descomposición de sus componentes bajo escenarios alternativos de medición y utiliza datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) correspondientes al tercer trimestre de cada año entre 2022 y 2025.

Principales hallazgos

Es cierto que las tasas de pobreza e indigencia bajaron, pero menos de lo que indica la estimación oficial. Entre 2022 y 2025, la pobreza disminuye 10,9 p.p. según la metodología oficial, pero solo 3,1 p.p. al incorporar los ajustes. En el caso de la indigencia, las reducciones son de 2,3 y 0,5 p.p., respectivamente.

Las variaciones de las tasas pueden descomponerse en tres factores: cambios en el ingreso real promedio, cambios en su distribución y evolución de los precios de las canastas básicas respecto del nivel general de precios. Al incorporar los ajustes metodológicos, los precios relativos adquieren mayor importancia.

Sobre la pobreza, los ingresos reales continúan siendo el principal factor explicativo del descenso. “Sin embargo, su contribución es considerablemente menor al incorporar los ajustes en la captación de ingresos, la actualización de la canasta y el desfase temporal entre ingresos y líneas de pobreza”, dice el estudio.

En el caso de la indigencia, de acuerdo al estudio, la mejora estimada es menor que la informada por la metodología oficial y se explica por aportes de magnitud similar de la recuperación de los ingresos medios y del abaratamiento relativo de la Canasta Básica Alimentaria.

Los ingresos no laborales tuvieron un papel secundario y heterogéneo: en algunos subperíodos compensaron parcialmente el deterioro de los ingresos laborales y, en otros, perdieron capacidad protectora. En el balance 2022-2025, no fueron el factor que impulsó la reducción de la indigencia y la pobreza.

Tres períodos. Tres explicaciones diferentes

2024-2025. El descenso fue significativo, aunque menor con ajustes. La pobreza disminuyó 12,1 p.p. según la metodología oficial y 8,0 p.p. con los ajustes. La indigencia bajó 3,8 p.p. según la metodología oficial y 3,0 p.p. con los ajustes. Ambas metodologías coinciden en el descenso, aunque difieren en su magnitud. “La recuperación parcial de los ingresos laborales y el abaratamiento relativo de las canastas fueron los principales factores explicativos. Los ingresos no laborales tuvieron una incidencia secundaria y heterogénea”, explica el informe.

2023-2024. Para este período, la pobreza: disminuyó 0,5 p.p. según la metodología oficial, pero aumentó 5,0 p.p. con los ajustes. Indigencia: descendió 0,8 p.p. según la metodología oficial, pero escaló 1,2 p.p. con los ajustes. Este es el subperíodo de mayor diferencia entre métodos. “La caída de los ingresos laborales reales y su deterioro distributivo elevaron ambas tasas; los precios relativos y, en la indigencia, algunos ingresos no laborales compensaron parcialmente ese efecto (incremento real de asignaciones por AUH-Tarjeta Alimentaria)”, explican.

2022-2023. Año de fuerzas contrapuestas. Pobreza: aumentó 1,7 p.p. según la metodología oficial, pero permaneció prácticamente estable con los ajustes: ?0,1 p.p. Indigencia: subió 2,3 p.p. según la metodología oficial y 1,3 p.p. con ajustes. “La mejora de los ingresos laborales promedio tendió a reducir ambas tasas, pero fue compensada por el encarecimiento relativo de las canastas”, se lee en la investigación.

Factores que explican el cambio en la pobreza

Mientras que la estimación con metodología oficial encuentra una caída de 10,9 p.p. en la tasa de pobreza entre 2022 y 2025, en la estimación alternativa se reduce a -3,1. En ambos casos se debe a la mejora del poder adquisitivo de los ingresos laborales, mientras que los cambios en los ingresos no laborales no tuvieron efecto o incluso incrementaron levemente la tasa (1,3 p.p.) en la metodología alternativa.

De los cambios totales, según la medición oficial, 8,7 p.p. de reducción de la tasa corresponde a ingresos laborales, mientras que el mismo factor es de 3,2 p.p. en la metodología alternativa.

Los precios relativos, de acuerdo a la metodología oficial, contribuyeron en 2,2 p.p. a la reducción de la tasa; mientras que fue de 0,6 p.p. la contribución según la medición alternativa.

Agosto traerá una actualización de precios que impactará en los gastos de los hogares

Desde este el 1º de agosto aumentarán las tarifas del transporte público, los peajes, los alquileres alcanzados por distintos esquemas de actualización, las cuotas de colegios privados, los servicios de agua y gas, además de los planes de medicina prepaga.

A continuación, el detalle de los principales incrementos.

Transporte: subte, colectivos y trenes

Los boletos de colectivo en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires subirán 3,9%, porcentaje que surge de la inflación de junio (1,9%) más dos puntos porcentuales.

Con el ajuste, el boleto mínimo de colectivo en la Ciudad pasará a $853,01, mientras que en el Conurbano bonaerense el tramo de 0 a 3 kilómetros costará $1.105,48.

El subte también tendrá un incremento del 3,9% y el viaje pasará a costar $1.685,26.

Viajar en los trenes de las líneas Mitre, Sarmiento, San Martín, Urquiza, Roca, Belgrano Norte y Sur será más caro.

Con el alza de 10,5% que aplicó el Gobierno, los valores quedaron de la siguiente manera:

El boleto mínimo sube de $380 a $420 para los usuarios con tarjeta SUBE registrada. El boleto de segunda sección (entre 12 y 24 kilómetros) saldrá $586. El boleto de tercera sección (más

En agosto, también aumentarán 3,9% los peajes en la Ciudad de Buenos Aires. Al igual que el boleto de colectivo, el cálculo se realiza con el dato de IPC sumado otro 2%.

En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los valores para los autos quedarán en $4.610,98 y en $6.534,52 durante hora pico.

En la autopista Illia, Retiro II-Sarmiento y Salguero, el valor para el mismo tipo de vehículo será de $1.921,05 y ascenderá a $2.716,64 en hora pico.

Internet, cable y telefonía

Las empresas comenzaron a anticipar a sus clientes que, a partir de los primeros días de agosto, aplicarán un nuevo retoque de tarifas, con un incremento del 2,5%, según el servicio y la operadora.

Colegios privados en PBA

Las cuotas de los colegios privados bonaerenses con aporte estatal comenzarán a actualizarse desde agosto. El incremento total será del 8,1%, distribuido en dos etapas: un 5,5% en agosto y otro 2,5% en septiembre.

Nivel inicial y primario: las cuotas de los establecimientos con el 100% de aporte estatal serán de $37.150 y $167.990, con el 40%.

Secundaria: varían entre $40.960 y $218.290, de acuerdo con la subvención.

Secundaria técnica, agraria y especializadas en arte: las cuotas de irán de $47.200 a $249.820 en agosto.

Nivel superior: los aranceles van desde $53.520 hasta $213.200.

Alquileres

Los aumentos dependerán del régimen bajo el que fue firmado cada contrato.

Los contratos alcanzados por la antigua Ley de Alquileres (firmados hasta el 17 de octubre de 2023) tendrán un ajuste anual del 31,52%, según el Índice para Contratos de Locación (ICL). Los celebrados entre el 18 de octubre y el 29 de diciembre de 2023, bajo la Ley 27.737, se actualizarán con la fórmula Casa Propia y registrarán un incremento cercano al 36%. En los contratos firmados bajo el esquema de libertad de contratación, los aumentos dependerán de lo pactado entre propietario e inquilino.

Cambios en las tarifas de gas y agua

Desde agosto comenzará a aplicarse un nuevo mecanismo de actualización para las tarifas de gas. El sistema, denominado Diferencia Diaria Acumulada (DDA), reemplazará al esquema anterior y permitirá que los ajustes se realicen cada dos meses durante la vigencia de la emergencia energética.

En el caso del servicio de agua y cloacas que presta AySA en la Ciudad y el Conurbano bonaerense, la tarifa aumentará 3% durante agosto. El incremento fue confirmado por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS).

Medicina prepaga

Las principales empresas de medicina prepaga también aplicarán nuevos aumentos durante agosto.

Entre los incrementos confirmados se encuentran:

OSDE: 1,9% Avalian: 1,9% Sancor Salud: 1,9% Swiss Medical: 1,8% Galeno: 2,1%

Las subas fueron informadas a la Superintendencia de Servicios de Salud, tal como establece la normativa vigente para las empresas del sector.

La evolución de la actividad económica en los últimos meses caracterizada como “serrucho”

En lo que va del año, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC cayó en febrero (-2,5%), abril (-1,5%) y mayo (-0,5%), mientras que solo mostró avances en enero (+0,2%) y marzo (+2,8%).

Si el nivel de actividad registrado en mayo se mantuviera sin cambios durante el resto del año, “el crecimiento anual sería de apenas 1,0%, muy por debajo del 3,0% proyectado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central”, indicaron desde el CEPA.

En el último REM, el promedio de las consultoras prevé un crecimiento en el segundo trimestre de 0,6%, lo cual representa una caída de -0,6% respecto a la estimación anterior.

En sus últimos reportes, el Banco Mundial recortó -0,4% su previsión de crecimiento para 2026 en Argentina, estimándolo en 3,6% para todo el año, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo mantuvo en 3,5%.
Aldo Abram explicó por qué la economía argentina atraviesa una recuperación “en serrucho”

Desde Invecq señalan que en la comparación interanual (i.a.) de mayo (+0,2%), “los sectores en contracción neutralizaron por completo el aporte de los ganadores: Agro (+4,6% i.a.) y Explotación de minas y canteras (+15,7% i.a.) aportaron en conjunto 1,2 puntos porcentuales (p.p.) al crecimiento interanual, mientras que Comercio (-4,3% i.a.) e Industria manufacturera (-5,6% i.a.) restaron 1,3 p.p.

“La expansión se concentra en actividades transables y capital intensivas, mientras que a los sectores intensivos en empleo y orientados al mercado interno les sigue costando arrancar”.

Según Invecq, en ese contexto el empleo privado general acumula 235.000 puestos por debajo de aquel nivel (-3,7%) ya que tanto los sectores como los perdedores crearon empleo privado registrado. A esta situación del empleo se le suman los salarios registrados, los cuales perdieron 3,1% contra la inflación entre enero y mayo de este año.

“El resultado es una masa salarial real del empleo formal privado debilitada simultáneamente por cantidad y por precio. No sorprende, entonces, ni la caída de la actividad en el bimestre abril-mayo ni las señales de que junio seguiría una tendencia de neutra a negativa”, indica el reporte.

Para Invecq, el crecimiento en 2026 se ubicaría en 2,5% anual, “aunque, en vistas de la dinámica del primer semestre (inferior al +2% i.a.), esto requeriría que en el segundo semestre la actividad recupere dinamismo”.

Juan Manuel Redolfi, economista de Fundación Libertad, comentó que “si bien es cierto que estamos en niveles récord de actividad económica, lo que se viene observando durante los primeros seis meses del año es una dinámica errática, con fuertes subas y bajas mensuales, aunque dentro de un sendero de máximos y mínimos crecientes”.

Redolfi también hace hincapié en el contraste de sectores federales como minería, energía y agro, actividades y otros con mayor presencia en el Gran Buenos Aires, como la construcción y la industria, “lo que ayuda a explicar la caída de la popularidad del Gobierno en esa área geográfica.

“El dato de mayo fue un trago amargo: solo ocho de los quince sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas interanuales. Para junio se espera que el indicador corrija parte de esa caída, aunque por lo pronto se observan señales mixtas”, añadió el economista.

Para Redolfi, “de cara al resto del año, será fundamental morigerar la dinámica errática del indicador y apuntalar a los sectores que continúan golpeados, una vez agotados los beneficios del muy buen plan de estabilización del Gobierno y cuando comience a jugar un papel más relevante el modelo de crecimiento planteado por el oficialismo. En ese sentido, es necesario que repunte el crédito, que mejore la inversión en los sectores menos competitivos y que se logre crear empleo formal registrado”.

Previsión para junio

El anticipo del EMAE de Equilibra prevé un estancamiento de 0,0% mensual desestacionalizado: “Este mes en particular, el mal desempeño se concentró en industria, construcción e intermediación financiera”.

Con ese dato, el segundo trimestre del año arroja una caída de casi 1% contra el primer cuarto del año, explicada porque los sectores primarios caen 2,5% (compara contra la cosecha récord de trigo) y los no primarios 0,5%.

Actividad económica

Por su parte, el acumulado del primer semestre del año la actividad finalizaría con un alza de 1,6% contra el mismo período de 2025, “explicada completamente por sectores primarios. Si se confirma nuestro anticipo de actividad de junio, es probable que volvamos a nuestra proyección de crecimiento de 2,0% para 2026”, indicaron desde la consultora.

Luego de conocerse los datos de actividad de mayo, el viceministro de Economía, José Luis Daza, publicó un posteo en X sobre los saltos mensuales, a los que calificó como “ruidos” y qué implican para evaluar el crecimiento de la economía argentina.

“Saltos mensuales de ±3% que vimos en el 2026 implican que, en el lapso de 30 días, la economía cayó a una tasa anual de 30%; al mes siguiente creció a una tasa anual de 43%, para colapsar de nuevo al mes siguiente. Eso no pasa en ninguna economía real. La conclusión es simple: el EMAE mensual está capturando mucho ‘ruido’, consecuencia de una economía que está cambiando rápidamente por el programa de estabilización y las reformas del Presidente Javier Milei”.

Por ello, Daza considera que “pueden usarse otros promedios móviles para cancelar el ruido, pero la tendencia-ciclo es la medida más útil: además de la estacionalidad, elimina los componentes irregulares como huelgas y otros. ¿Qué nos dice sobre la actividad económica? Que en los últimos 26 meses Argentina rompió con la tendencia de los 15 años anteriores y muestra crecimiento todos los meses, sin excepción: 26 meses consecutivos. En los últimos 12 meses, la tendencia-ciclo acumuló un crecimiento de aproximadamente 2,5%”.

El viceministro de Economía describió que entre 2011 y 2024 la economía prácticamente no creció y en esos quince años, la actividad chocó cuatro veces contra el mismo techo (2013, 2015, 2017 y 2022). “Finalmente la economía rompió ese techo. En 2025 la serie alcanzó un máximo histórico y 2026 será el segundo año consecutivo en superarlo. Y esta vez, ese máximo de producción lo alcanzamos con superávit fiscal, sin emisión, con superávit externo y con el Banco Central comprando récord de reservas”.

La Ruta Nacional 121 en enero de 2026

El 70% de las rutas nacionales con alto riesgo de siniestralidad vial y subas en la tasa de mortalidad

Así se desprende del último informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), que proyecta que para el bienio 2027-2028 la situación sin obra pública se podría agravar mucho más, a pesar de las privatizaciones que lleva adelante el Gobierno. “El concesionario podrá aplicar los cuadros tarifarios que resulten de las licitaciones recién una vez finalizadas las obras iniciales de puesta en valor de cada tramo y cumplidos los requisitos exigidos en el pliego de condiciones técnicas generales”, comentaron desde la Dirección Nacional de Vialidad.

Si bien el Ejecutivo planteó esta salida para el arreglo de los caminos, los trabajadores viales aclararon que las mejoras de peso que deben realizar los concesionarios figuran recién en el octavo o décimo año de algunos contratos.

Más aún, los fondos necesarios para los arreglos los pagan a diario los argentinos a través de diversos tributos, incluido un porcentaje del impuesto a los combustibles líquidos. El ICL volvió a aumentar el viernes y pasó de representar el 9% al 18% del precio de la nafta súper. Por ese concepto con asignación específica, Vialidad recibe $ 534.000 millones extra anuales. De acuerdo a los registros de ARCA procesados por el Instituto Argentina Grande (IAG), el Ministerio de Economía lleva acumulados $ 1,35 billones desde que asumió Luis Caputo en 2023. Con ese monto se podría haber cubierto el mantenimiento anual de 9.148 kilómetros de red: un cuarto del total existente, que equivale a más de dos veces la distancia de Ushuaia a La Quiaca.

Esa desinversión sale cara. Recuperar las rutas nacionales costará diez veces más de los que se hubiese gastado para mantenerlas. Mientras que tener en condiciones el total de los caminos implicaría US$ 4.213 millones, rehacer la infraestructura desde la situación actual costaría US$ 40.773 millones. De esos, US$ 23.240 millones implican las nacionales, todo según los cálculos del IAG.

“Casi tres años sin obra pública. Única nación en el planeta con este modelo. Milei gobierna el octavo país más grande del mundo y no construyó un solo kilómetro de ruta durante su mandato. Son el colmo de la ineficiencia para gobernar. Van a dejar este país intransitable, con familias destrozadas por accidentes evitables y producciones completas sin poder transportarse”, tuiteó el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, al citar un video de camiones intentando circular por una ruta nacional 151 llena de cráteres que los obligan a reducir la velocidad a paso de hombre. El funcionario de Axel Kicillof lidera un reclamo con más de 100 intendentes de todo el país para que Nación ejecute los fondos que recaudó por el ICL. Llevó incluso hace algunos meses un petitorio al Palacio de Hacienda en un acto masivo, acompañado también por la Federación Argentina de Municipios que preside Fernando Espinoza, intendente de La Matanza.

Es que en la provincia de Buenos Aires la situación también es de alto riesgo vial. De acuerdo con un relevamiento realizado en múltiples distritos, la autovía 3 en el tramo San Miguel del Monte–Azul, la 5 en Mercedes–9 de Julio y la 7 en Chacabuco-Carmen de Areco se encuentran saturadas por cargas agroindustriales y con obras paralizadas por Nación. Los accesos al Puerto de Bahía Blanca presentan congestión de tránsito pesado y particular, con trabajos parados. La ruta 33 presenta fallas estructurales donde la base del asfalto cedió en Bahía Blanca-Rosario. Además, en La Rioja, la 38, que va de Tucumán a Córdoba, tiene cráteres que hacen difícil el tránsito. Situación similar se da en las 79 y 153.

Desde La Pampa comentaron que “el desgaste no es uniforme: al principio, la caída en calidad es lenta, pero hacia el final de la vida útil, el deterioro se acelera rápidamente. Por eso, es fundamental hacer mantenimientos en las primeras etapas del desgaste. Si no se actúa a tiempo, las rutas llegarán a un punto en que ya no podrán ser reparadas con mantenimiento, y será necesario hacer una reconstrucción completa”. El mal estado de los caminos nacionales desvía el tránsito a las vías provinciales, lo que complica aún más la situación de las provincias.
Donde los gobiernos locales que tienen la capacidad financiera tratan de ocupar un mayor protagonismo ante la falta de respuesta nacional. Nación comenzó a delegar en provincias la facultad de concesionar rutas nacionales, con lo que busca acelerar mantenimiento e inversión en corredores críticos. Se trata de caminos con grandes necesidades de obra pública.

Varios gobernadores ya habían avanzado en asumir funciones sobre rutas ante el deterioro vial y la falta de inversión. Estos esquemas fueron puntuales y centrados en mantenimiento y operación, pero no en todos los casos se logró un acuerdo. Tal ese caso de las 151 y 22 en Río Negro. “Hay desinterés y desidia de Nación. La 151 es la que saca todos los productos de Vaca Muerta, que es la región que más ingresos le generan al país”, plantearon desde el gobierno provincial.

El deterioro crítico y saturación vial en corredores nacionales estratégicos generado por el Gobierno nacional al no ejecutar los fondos que recaudó para tal fin perjudica también la competitividad logística.

Mientras que ya es compleja la situación con los volúmenes actuales de carga, las proyecciones de crecimiento para minería e hidrocarburos, que implican mayores distancias que el agro, enfrentan a un desafío urgente. Hoy se trasladan 128 millones de toneladas por año, y cálculos privados plantean que para 2035 este guarismo crecerá a casi 194 millones de toneladas. Ante esto, sólo el mantenimiento no será suficiente si no viene acompañado de una modernización de los caminos, que implica una inversión que había comenzado el Estado nacional pero que se frenó en 2023.

La decisión de inmovilizar la obra pública sirvió para apuntalar momentáneamente las cuentas del Tesoro Nacional, pero incluso “manotear” el impuesto a los combustibles líquidos y tantos otros de asignación específica no fueron suficientes para inflar el superávit fiscal. En junio, Caputo registró un déficit primario y financiero de las cuentas públicas.

El deterioro severo de la logística terrestre presentó el argumento perfecto para una nueva privatización. El ministro dispuso un esquema de concesiones por 20 años, que es duramente criticado por los trabajadores afectados. “Es una inversión de riesgo cero y un negocio financiero. No prevén grandes obras. Es poco para 20 años de concesión”, explicó ante PERFIL Fabián Cattanzaro, secretario general adjunto de Fepevina. “Dicen que es inversión privada, pero el Gobierno pone el dinero y las garantías para los créditos”, esgrimió.

Pagan deudas a contratistas

Los contratistas de la obra pública paralizada por el gobierno nacional se inscribieron en un registro que creó el Estado para regularizar las deudas que acumula desde 2022.

Mediante una resolución del mes pasado, el Ministerio de Economía habilitó a las empresas constructoras a anotarse para poder cobrar por hasta $ 220 mil millones de sus acreencias de los últimos cuatro años en bonos. La cartera aclaró que se limitarán a abonar ese monto que, en el sector privado, no tienen claro que abarque la totalidad de la deuda existente al momento.

“Entre no cobrar nada y hacerlo en bonos, preferimos esta opción”, coincidieron ante PERFIL algunos de los beneficiados por esta decisión.

Se tratará de títulos a corto plazo que el Ejecutivo les aclaró serán emitidos casi a la par, lo que les permitiría revender en el mercado secundario si tuvieran la necesidad de liquidez.

La industria textil atraviesa un momento de fuerte retracción

Con una caída del consumo, un aumento de las importaciones y una utilización de la capacidad productiva muy por debajo de los niveles habituales. El sector advierte que este escenario también afecta a otras ramas de la industria y refleja las dificultades que atraviesa el mercado interno.

En ese contexto, Marco Meloni, vicepresidente de la Fundación ProTejer, analizó la situación que enfrenta la actividad, explicó las causas de la baja en la producción y las ventas, y advirtió sobre el impacto que tiene la pérdida del poder adquisitivo en el desempeño de las empresas textiles.

El consumo, el principal problema de la industria

La industria textil argentina atraviesa un escenario de fuerte retracción, marcado por la caída del consumo, el incremento de las importaciones y una utilización de la capacidad instalada muy por debajo de los niveles históricos.

Así lo sostuvo Marco Meloni, vicepresidente de la Fundación ProTejer, quien aseguró que el problema excede al sector textil y alcanza a gran parte de la industria nacional.

Según explicó, el crecimiento de las importaciones de indumentaria no se tradujo en una baja de precios ni en una recuperación de las ventas. “La industria no solo sigue cayendo la producción, sigue cayendo la venta, tanto de lo nacional como de lo importado”, afirmó. Además, remarcó que “la gente cada vez compra menos” y atribuyó esa situación a la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.

Meloni sostuvo que el deterioro del consumo responde principalmente al aumento del costo de vida. “El consumo está totalmente erosionado”, señaló, al tiempo que enumeró los incrementos registrados en servicios como electricidad, gas y agua. En ese contexto, explicó que las familias priorizan gastos esenciales antes que la compra de indumentaria.

El dirigente también aseguró que la crisis alcanza a numerosos sectores productivos. “Tenemos uno empatado, tres ganadores y diez que pierden”, describió al referirse al panorama que observan desde Industriales Pymes Argentinos, donde, según indicó, rubros como muebles, plástico, construcción, calzado, metalurgia y papel registran una fuerte caída de la actividad.

Respecto de quienes plantean que la industria debe “reinventarse”, Meloni rechazó esa idea y afirmó que los países desarrollados fortalecen su producción mediante políticas de protección al trabajo nacional. “Lo de reinventarse es un concepto paupérrimo”, expresó.

Capacidad instalada, cierre de empresas y perspectivas

Al analizar la situación productiva, Meloni indicó que la industria textil trabaja actualmente con apenas el 40% de su capacidad instalada. “De cada 10 máquinas, hay 6 máquinas paradas”, explicó, y agregó que el sector ya sufrió el cierre de cientos de empresas. “Nosotros éramos 3.900 textiles, hoy somos 3.100 porque 800 ya cerraron”, afirmó.

De cara a los próximos meses, anticipó un escenario complejo y estimó que la actividad podría encontrar un piso cercano al 30%. Además, comparó el actual programa económico con otras etapas de la historia argentina y sostuvo que se están repitiendo políticas que, según su visión, ya tuvieron consecuencias negativas para la producción y el empleo.

Pese al panorama adverso, Meloni destacó la capacidad de resistencia del entramado pyme y dejó un mensaje final sobre el comportamiento histórico del sector. “El textil es el primero que se cae y el primero que se levanta”, concluyó.

Trabajadores del Servicio Metereológico Nacional

El mercado laboral argentino atraviesa una recuperación desigual

Leonardo Piazza, director de LP Consulting, sostuvo que la economía crece de manera desigual y que esa dinámica tiene un impacto directo sobre el empleo. “Esta economía está creciendo en forma despareja, los famosos sectores ganadores y perdedores”, señaló. Además, recordó que, “veíamos que los puestos de trabajo crecían, pero el salario formal bajaba, de alguna manera, caía, y lo único que crecía acá eran los informales y los monotributos”.

Según Piazza, el comportamiento del empleo formal también presenta diferencias importantes entre las distintas ramas de actividad. “En industria, comercio y construcción, que como dato generan casi el 45% del empleo formal, cuando vos comparás la actividad con el empleo, la actividad cayó en este periodo el 9% y cayó el empleo el 6%”, detalló.

En contraste, el sector financiero mostró un crecimiento de la actividad acompañado por una caída del empleo formal. “En el sector financiero se da una particularidad, hay un crecimiento del 12% en la actividad y una baja del empleo formal del 6%”, explicó, y vinculó esa situación con “los retiros voluntarios que los Bancos están sacando a los empleados, con la cierre de sucursales físicas, con el cambio del método tecnológico”.

Para el entrevistado, el panorama exige mirar la economía de manera desagregada. “Depende de qué sombrero o de qué cristal lo mires”, afirmó. Y agregó: “Si vos estás en Neuquén es muy probable que el consumo esté creciendo ahí, si vos lo ves en un pueblo del interior que el agro tracciona para bien, está creciendo”.

En ese contexto, pidió medidas para acompañar la transición económica. “Creo que el Gobierno debe empezar a tomar las riendas en el sentido de la remonetización para el crédito”, sostuvo.

Panorama económico actualizado al 14.8.2026

Fuentes: Página 12, La Izquierda Diario, Perfil, Resumen Latinoamericano, Anred

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *