El consumo de pan, carne y leche por el piso

La crisis del consumo llegó a las panaderías, donde los clientes dejaron de comprar el pan por kilo, redujeron las cantidades a una o dos flautas y prácticamente eliminaron las facturas, las tartas y las tortas. El consumo promedio de carne descendió a 47 kilos por habitante al año, mientras que los cortes vacunos acumularon una suba interanual del 53,6%, por encima de la inflación. El precio de la leche.

Por Mario Hernandez

“La situación de los panaderos de la República Argentina es crítica. Seguimos en caída libre. Hace dos años y medio nos sentamos en un tobogán y no paramos de caer”, describió Martín Pinto, presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de CIPAN.

Según explicó, el deterioro del poder adquisitivo modificó por completo la forma de comprar. Los consumidores ya no llegan al mostrador para pedir medio kilo o un kilo de pan, sino que entran con una cantidad determinada de dinero y consultan qué pueden llevar.

“Hoy vienen y compran todo fraccionado, una o dos flautitas. La gente ya no compra por kilo, compra por lo que le alcanza en el bolsillo”, señaló Pinto.

De acuerdo con las estimaciones del dirigente, las ventas de pan tradicional se redujeron entre 50% y 60% durante los últimos dos años y medio.

La caída fue todavía más pronunciada en los productos que los hogares consideran menos esenciales. Las ventas de facturas, tartas, tortas y otros productos de pastelería se derrumbaron entre 85% y 90%.

La retracción muestra las distintas etapas del ajuste que hicieron las familias. En un primer momento se eliminaron los consumos ocasionales o considerados prescindibles. Luego se redujo la cantidad de pan común, uno de los alimentos básicos y más arraigados en la mesa argentina.

Para las panaderías, el cambio tiene un fuerte impacto porque la pastelería, las facturas y los productos elaborados suelen tener un mayor margen de rentabilidad que el pan tradicional. Al desaparecer esos consumos, los locales pierden una fuente central de ingresos y quedan cada vez más expuestos al aumento de los costos.

Foto: Nicolas Solo ((i))

“Desaparecieron los jubilados”

El sector más golpeado por la pérdida de poder adquisitivo es, según Pinto, el de los jubilados.

“La mayor clientela que perdimos en nuestros negocios son los jubilados. Con esta crisis dejaron de comer pan, porque tienen que elegir entre comer o comprar los remedios”, sostuvo.

La frase resume una transformación que los comerciantes advierten diariamente. Los jubilados que antes concurrían con frecuencia para comprar pan, facturas o alguna porción de pastelería redujeron sus visitas o dejaron directamente de ingresar a los locales.

En muchos casos, explicó el dirigente, los ingresos se destinan prioritariamente a medicamentos, alimentos indispensables, tarifas y gastos de vivienda. El pan también comenzó a quedar sometido a una compra estrictamente medida.

El cambio no se observa solamente en la cantidad adquirida. También desaparecieron hábitos tradicionales, como la compra de media docena de facturas, una torta para compartir o productos especiales durante los fines de semana.

La imagen más cruda de la crisis aparece durante las últimas horas de la tarde. Cuando se acerca el cierre, cada vez más personas ingresan a las panaderías para preguntar si quedó mercadería del día que pueda ser entregada antes de ser descartada.

“Hoy viene más gente a pedir al final del día que la que viene a comprar”, aseguró Pinto.

El remanente puede incluir pan, facturas u otros productos que no se vendieron durante la jornada y que, al ser elaborados diariamente, pierden valor comercial al día siguiente.

La situación no es igual en todos los locales ni puede trasladarse de manera automática a toda la actividad, pero funciona como una señal del deterioro social que observan los comerciantes en los barrios.

Las panaderías siempre tuvieron una relación cercana con sus comunidades y, en muchos casos, entregaron mercadería sobrante a vecinos, comedores o instituciones. La diferencia, advierten ahora, es la cantidad de personas que se acerca directamente a solicitar alimentos.

Las panaderías trabajan a media máquina

La caída de la demanda se combina con un incremento de los costos que pone en riesgo la continuidad de los establecimientos.

Las panaderías necesitan gas y electricidad de manera intensiva para mantener hornos, cámaras, amasadoras y equipos de refrigeración. A eso se suman el precio de la harina, la grasa, la manteca, el azúcar, los huevos, los alquileres y los costos laborales.

Con menos ventas, muchas redujeron su producción y actualmente trabajan cerca del 50% de su capacidad, según las estimaciones del sector.

El problema es que producir menos no implica una reducción equivalente de los gastos. Las tarifas, los alquileres y buena parte de los costos laborales continúan llegando todos los meses, independientemente de la cantidad de kilos vendidos.

“En estos dos últimos años nos aumentó el gas un 800%, la luz un 1.200%, el agua un 1.400%”, insistió. ¿Cómo hacés para pagar un alquiler de un millón y medio de pesos; dos millones; un millón de pesos de luz, un millón y medio de gas? Tenés un empleado medio que vale 1.400.000 el sueldo más 950.000 pesos una carga social”, enumeró.

Esto genera un círculo difícil de romper: las panaderías elaboran menos porque no tienen demanda, pero al reducir el volumen aumenta el peso de los costos fijos sobre cada unidad producida.

Además, el temor a que la mercadería quede sin vender obliga a ajustar cada vez más la producción diaria. Los comercios fabrican cantidades menores, reducen variedades y limitan la elaboración de productos que antes tenían una salida asegurada.

“Se va y empieza a fabricar en el comedor de su casa o en un garaje, y abre una ventanita y empieza a expandir pan”, agregó. “Acá la culpa no es del panadero que lo llevan a esa circunstancia sino lo que está pasando en el país hoy”, aclaró Pinto sobre el fenómeno de las “cuevas de pan”.

Pinto estimó que en los últimos años cerraron alrededor de 2.850 panaderías en todo el país y que la crisis provocó la pérdida de unos 17.000 puestos de trabajo.

Cada panadería que cierra no sólo implica la pérdida de sus empleados directos. También afecta a proveedores de harina, distribuidores, transportistas y pequeños comercios vinculados a la actividad.

Los locales que logran continuar abiertos lo hacen con una estructura más reducida, menos personal, menor cantidad de turnos y una producción ajustada a una demanda que no deja de retroceder.

La situación de las panaderías excede el problema de una actividad particular. Los mostradores muestran cómo el ajuste del consumo avanzó desde los productos considerados secundarios hasta alcanzar al pan común.

Carne

Según CICCRA, el consumo promedio descendió a 47 kilos por habitante al año, mientras que los cortes vacunos acumularon una suba interanual del 53,6%, por encima de la inflación.

El consumo de carne vacuna volvió a retroceder durante el primer semestre de 2026, en un escenario marcado por el encarecimiento de los cortes por encima de la inflación. Así lo indicó un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que registró una caída interanual del 11,5% en el consumo aparente.

Entre enero y junio, el mercado interno absorbió 1,02 millones de toneladas de carne vacuna, unas 131.830 toneladas menos que en el mismo período de 2025.

La caída también se reflejó en el consumo por habitante. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47 kilos anuales por persona, un 8,2% menos que un año atrás. En términos absolutos, el descenso equivale a 4,2 kilos menos por habitante respecto de junio de 2025.

Para CICCRA, el retroceso del consumo está estrechamente vinculado con la evolución de los precios. Si bien la inflación general mostró una desaceleración en junio y acumuló un 33,4% interanual, el rubro carnes y derivados registró un incremento del 45%.

En el caso de la carne vacuna, el aumento fue aún mayor. Los cortes acumularon una suba del 53,6% en los últimos doce meses, mientras que el pollo avanzó 29,9%. De esa manera, el precio de la carne vacuna se encareció 18,3% más que el de esa alternativa.

Leves bajas en junio y mayor peso de las exportaciones

Pese a ese comportamiento anual, el informe detectó una incipiente estabilización de los precios durante el último trimestre. En junio, el valor promedio de los cortes vacunos registró una leve baja mensual del 0,1%.

Entre los principales cortes, el asado retrocedió 1,8%, la nalga bajó 0,9% y el cuadril, 0,5%. En cambio, la carne picada común aumentó 2,1% y la paleta, 0,6%.

La menor demanda del mercado interno también modificó el destino de la producción. En el primer semestre, el consumo doméstico representó el 71,4% de la carne producida, por debajo del 75,6% que explicaba un año antes.

En sentido contrario, las exportaciones sostuvieron su crecimiento y aumentaron 10,2% interanual en volumen durante la primera mitad del año. Según CICCRA, ese desempeño estuvo impulsado por la ampliación de la cuota de exportación hacia Estados Unidos, lo que permitió compensar parcialmente la menor actividad de la industria frigorífica, que en junio operó con niveles históricamente bajos debido a la menor oferta de hacienda.

Los trabajadores despedidos del Frigorífico ARG -ITA (ex Sadowa) se manifestaron el 7 de agosto en las puertas del lugar para reclamar el pago de sus indemnizaciones. Foto: La Capital de Mar del Plata

Protesta en frigorífico ex Sadowa por falta de pagos e indemnizaciones

Los obreros del frigorífico ex Sadowa se manifiestaron en las puertas de la planta, en Mar del Plata. Denunciaron despidos a los que además no les cumplen con el pago de indemnizaciones. Así lo dijo a medios locales Osvaldo Quiroga, secretario general del Sindicato de la Carne de Mar del Plata: “Algunos compañeros fueron despedidos el pasado 24 de junio; aunque se les entregó la liquidación final, todavía no se les ha abonado”.

“Asimismo -dijeron desde el gremio- ya hemos realizado la denuncia correspondiente ante el ministerio de Trabajo de la provincia, reclamando también la falta de pago del aguinaldo correspondiente al primer semestre del año”.

Las deudas de parte de la empresa se siguen sumando. “Los compañeros en actividad están sin cobrar el aguinaldo y con atraso en la quincena”, dijeron desde el gremio. Además ya se acumulan unos 40 despidos.

La ciudad de Mar del Plata es una de las más afectadas por la crisis y la recesión industrial. En la pesca, la carne, el comercio, incluso el turismo. Lejos de unificar los reclamos para evitar que la crisis la pague el pueblo trabajador, las cúpulas gremiales siguen haciendo acuerdos que llevan a una sangría lenta pero continua. Hay que coordinar todos esos reclamos, junto a los del resto de los sectores castigados por las políticas económicas, para derrotar el ajuste.

La toma de la planta de Euro inició el 10 de noviembre de 2025. Imagen: Rosario La Ciudad

A casi nueve meses de su cierre volverá a abrir el Frigorífico Euro

Después de casi nueve meses de incertidumbre, los empleados del Frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez, en el cordón industrial de Rosario, volverán a sus puestos de trabajo, ya se firmó en el ministerio de Trabajo de Santa Fe un acta acuerdo para que una empresa de Buenos Aires se haga cargo de la planta.

“Luego de varias charlas entre los titulares del frigorífico, los hermanos Salimei (dueños de la firma) y una empresa de Buenos Aires, encabezada por Sergio García, se llegó a un acuerdo que se firmó hoy (por el 27 de julio pasado)”, contó Walter Navarro, delegado de los trabajadores.

El acta firmada tiene una extensión de cinco años, con una opción de compra, manteniendo la misma antigüedad y misma categoría para cada trabajador.

“En una primera etapa ingresarán unas 30 personas, quienes realizarán trabajos de limpieza y ordenamiento, pero la idea es que se vayan sumando el resto, porque se acordó que el resto de los compañeros tiene prioridad”, manifestó Navarro.

La tripería Euro SA -luego rebautizada Europlus– fue creada en 1999 y sus propietarios eran empresarios de Villa Gobernador Gálvez, la familia Lequio, un grupo frigorífico que se dedicaba a los chacinados y embutidos.

La idea del nuevo grupo inversor es reabrir la primera semana de agosto. “Según los nuevos titulares, entre martes y miércoles llegaría algo de mercadería, como para arrancar y el lunes 3 ya iría empezando la producción, porque hay que hacer algunas conexiones de cableado y de agua”, aseguró el delegado gremial.

El conflicto en la planta de Villa Gobernador Gálvez llevó unos nueve meses. A fines del año pasado, los trabajadores dejaron de percibir sus suelos y la producción se detuvo.

14.4.2026 Clientes hacen compras en un supermercado del barrio porteño de Villa Ortuzar. Foto Pedro Lazaro Fernández

Consumo en rojo

El año pasado terminó con un avance, pero no compensó la fuerte caída de 2024, tras la devaluación de fines de 2023, y el primer trimestre de 2026 cierra en negativo. Relevamientos recientes demuestran que pese a los pequeños rebotes mensuales, aún no se observa una reactivación estructural y el gasto de los hogares sigue rezagado comparado a 2025. A  su vez, persisten las asimetrías en las compras por rubros.

Según el IPC que elabora la Universidad de Palermo, subió 0,7% en marzo contra febrero, pero comparado a marzo del año pasado bajó 2,6% y acumula una caída del 2% en los primeros tres meses de 2026.

Según La consultora Scentia, el primer bimestre acumuló una retracción de 2,1% y la baja más marcada fue en grandes cadenas, con 4,6%.

En esta caída, influyó el menor consumo de carne, que se redujo 10% entre enero y marzo comparado el primer trimestre de 2025 y esrtá en el menor nivel de las últimas dos décadas.

En tanto la venta de electrodomésticos se resintió 1,5% en enero y febrero, según NielsenQ.

En los primeros tres meses de 2026, se patentaron 44,4% más de motos contra el mismo período de 2025 y marzo fue el mejor mes histórico, con una suba interanual de 54,8%, impulsado por la mayor accesibilidad en precio comparado a los autos y el mayor trabajo autónomo. La venta de vehículos 0 kilómetro cayó 3,1% en el primer trimestre comparado al mismo perío de 2025, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).

El precio que reciben los productores de leche atraviesa un escenario complejo

Según explicó Jorge Giraudo, director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el valor pagado al productor acumula un fuerte retraso frente a la inflación, mientras el consumo interno continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y las exportaciones absorben buena parte del excedente productivo.

Jorge Giraudo señaló que, “veníamos bastante retrasados respecto al ajuste del precio con la inflación” y precisó: “Cuando uno hace el acumulado anual con una inflación de 30 y una suba de 11 puntos en el precio, estamos mostrando ahí los 18 puntos de retraso que está teniendo en moneda constante el precio del productor”.

Según desarrolló, la situación responde a varios factores: “Esto es producto, digamos, de una menor recaudación, tanto en el mercado interno como en el mercado internacional”. Además, advirtió que existe una sobre oferta: “Ha habido un crecimiento fuerte de la producción, gran parte se ha canalizado por el mercado externo, pero también ha habido una sobre oferta en el mercado doméstico”.

Respecto del mercado interno, Giraudo explicó que el consumo llegó a 188 litros per cápita en 2022 y sufrió una fuerte caída durante 2024: “El consumo en algunos meses en particular cayó 20%”.

Aunque posteriormente se recuperó, aclaró que, “volvimos a los niveles de 2022, pero con una estructura de consumo un poco diferente en función a que son productos más básicos”.

El problema central, según el director de OCLA, está en cómo se distribuyen los ingresos familiares: “La torta de ingresos de la población se está dirigiendo hacia otros gastos fijos, como son agua, gas, luz, transporte público, alquiler de la vivienda, y eso restringe el destino de recursos para el rubro de alimentos y bebidas”.

El mercado internacional logró absorber parte del excedente de producción y, de mantenerse la tendencia, anticipó que, “el año 2026, de continuar la situación como está hoy, va a ser récord histórico de exportaciones de lácteos”.

¿Cuánto costaba un sachet de leche en enero y cuánto en julio de 2026?

El precio de referencia de una leche fresca entera en sachet en el Gran Buenos Aires pasó de $1.655,28 en enero a $1.998,81 en julio, según los datos informados para el período por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).

La diferencia entre ambos valores es de $343,53 por litro, lo que representa una suba aproximada del 20,7% desde comienzos de año.

Si se toman como referencia todos los valores y aumentos, el precio del sachet de leche habría evolucionado de la siguiente manera:

Enero de 2026: $1.655,28.

Julio de 2026: $1.998,81.

Aumento acumulado: $343,53.

Variación aproximada: 20,7%.

¿Cuánto aumentaron la leche y los lácteos durante 2026?

En el Gran Buenos Aires, leche, productos lácteos y huevos aumentaron 16% entre enero y julio.

Solo durante julio, esa categoría registró una suba del 3,4%, mientras que el conjunto de alimentos y bebidas no alcohólicas avanzó 2%.

En los primeros siete meses del año, los principales indicadores quedaron así:

Leche, lácteos y huevos en GBA: +16%.

Alimentos y bebidas no alcohólicas: +20,1%.

IPC general: +19,3%.

¿Cómo quedó la leche frente a la inflación?

El comportamiento de los lácteos también fue diferente al de la inflación general cuando se observa la comparación interanual. Según OCLA, los precios de los productos lácteos tuvieron un incremento promedio cercano al 24%.

En el mismo período, el IPC general acumuló una variación interanual del 33,8%, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 34,5%.

Por lo tanto, aunque el sachet pasó de $1.655,28 a $1.998,81 entre enero y julio, la evolución de los lácteos se mantuvo por debajo de la inflación general en la comparación interanual.

Fuentes: Resumen Latinoamericano, Perfil, La Izquierda Diario, Conclusión, Clarín.

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