El índice de inflación más bajo en 2026 no empezó en 0 como había prometido Milei

El dato de inflación de agosto ubicado en 1,7% representó el dato más bajo en 2026 del Gobierno de Javier Milei. El número representó una baja de 0,4 puntos porcentuales (p.p.) respecto a julio y volvió a perforar el 2%, lo que generó la celebración del oficialismo en redes sociales.

El mesadinerista a cargo de Economía de la Nación y el titular del Poder Ejecutivo

Inflación de agosto: el índice más bajo en 2026

Por Mario Hernandez

La inflación más alta del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) puede ubicarse en el 25,5% de diciembre de 2023, mes en el que Milei asumió recién el 10, o si se toma enero de 2024 como el primer mes completo de su gestión, en 20,6%.

Por eso, en sus discursos el presidente suele reprochar haber “recibido” una inflación alta y remarca que con su política fiscal y monetaria logró una reducción del guarismo. Y en la comparación interanual, efectivamente se comprueba que el IPC de enero de 2024 fue 254,2% y a finales de diciembre de ese año bajó a 117,8%. En ese primer año al frente del Ejecutivo, el 2,4% de noviembre fue el dato mensual más bajo que logró el Gobierno.

La reducción de la inflación se profundizó en 2025 y se comprueba con el cierre de los datos en diciembre cuando el IPC retrocedió a 31,5% en la comparación anual. En ese año puede encontrarse la menor suba de precios de la era Milei con el 1,5% de mayo, cuyo pico había sido dos meses antes cuando en marzo la inflación había trepado a 3,7%.

Después de mayo, la inflación se mantuvo por debajo del 2% tres meses más: en junio, con 1,6%; julio, con 1,9%; y en agosto, también con 1,9%. A partir de septiembre de ese año, el IPC se mantuvo por encima del 2%.

En pleno 2026, la tendencia se mantuvo e incluso en marzo pasado la inflación mensual volvió a tener un pico máximo de 3,4% para este año. El 1,9% de junio volvió a dejar la cifra por debajo del 2%, al romper con nueve meses consecutivos por encima de ese valor.

Después del 2,1% de julio, una nueva baja es una buena noticia para el Gobierno aunque la cifra todavía está lejos del pronostico del propio presidente que había dicho, en diciembre de 2025, que en “agosto” de 2026 “la inflación” iba “a empezar con 0”.

El Gobierno salió a celebrar el dato en sus redes sociales. “VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO…!!!”, festejó el presidente esta tarde en alusión al apodo del ministro de Economía, Luis Caputo. Mientras que el titular del Palacio de Hacienda señaló que “la inflación de agosto es la más baja en 14 meses”, al hacer referencia al 1,6% de junio de 2025.

El dato de agosto de este año se ubicó apenas 0,2 p.p. por encima del nivel más bajo de todo el Gobierno de Milei, que fue en mayo de 2025, con 1,5%.

El acumulado de los primeros ocho meses

Otro dato importante a mirar para no reducir el número del IPC a un resultado mensual resulta en comparar el acumulado del año. De enero a agosto de 2024, la inflación alcanzaba 94,8%.

En los primeros ocho meses del año 2025, la cifra bajó considerablemente y la inflación llegó a 19,5%. Con la última medición del Indec, el mismo período alcanzó una inflación de 21,3%. Es decir, 1,8 p.p. por encima de lo registrado un año antes, lo que marca un freno en la reducción de la inflación, que se mantiene en valores similares.

Ajuste fiscal y monetario, sobrevaluación del peso, apertura de importaciones, deterioro salarial y del consumo constituyen las principales causas de la merma del IPC

Dos días después de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informara la nueva caída de la construcción y la industria en julio, un día después de que revelara que inclusive un sector estrella como la minería también bajó por segundo mes consecutivo, el organismo reportó que en agosto la inflación descendió. Y lo hizo hasta alcanzar el 1,7%, el menor nivel desde el 1,6% de junio de 2025.

El ajuste fiscal y monetario, la sobrevaluación del peso -el dólar domado en torno de $1.500-, la apertura a importaciones más baratas que la producción local, el deterioro salarial y, por consiguiente, del consumo constituyen las principales causas de la merma del índice de precios al consumidor (IPC).

La receta que aplicó Milei desde un principio de su gobierno iban a provocar una profunda y larga depresión del mercado interno, según reconocían empresarios cercanos a él y académicos de la economía.

La economía crece, y poco, pero por el impulso de los sectores exportadores de materias primas, mientras tanto caen año tras año los que más empleo generan, como la construcción, la industria y el comercio, que ya venían afectados en el final del gobierno anterior. El enfriamiento de la actividad doméstica aquieta los precios, que es la promesa y la obsesión del presidente Javier Milei.

Hay sectores que se abarataron: ropa y calzado, un 0,6%. Recreación y cultura, tras las vacaciones de invierno, mantuvieron congelados sus valores. Equipamiento y mantenimiento del hogar fueron de lo que menos aumentaron: 1,4%. Los rubros que más se encarecieron incluyen a vivienda (alquileres), luz, gas y agua, un 2,8%; educación, 2,5%; bienes y servicios varios, como cuidado personal, y salud (prepagas y remedios), 2.4%.

Los datos de setiembre

El dato de inflación de 1,7% en agosto devolvió el optimismo al Gobierno para volver al sendero de desinflación, que se había interrumpido con el 2,1% de julio. Sin embargo, los primeros datos de septiembre indican que podría haber un rebote impulsado por los alimentos.

De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del noveno mes de 2026 se ubicará en 1,7%, mientras que en octubre y noviembre estaría en 1,6%.

En base a los precios registrados en la primera semana de septiembre, Ecogo proyecta una inflación de 1,9%. “El inicio de septiembre mostró un cambio de ritmo en la dinámica de precios. Tras varias semanas de relativa estabilidad, el rubro de alimentos (2,1%) volvió a registrar subas por encima de los promedios recientes. A este comportamiento se sumó el impacto estacional en indumentaria que, luego de meses con variaciones mínimas o incluso negativas, aceleró a un ritmo cercano al 3% impulsado por el cambio de temporada”.

“Por su parte, transporte, educación y salud mantuvieron la presión al alza al ajustar sus valores según el último dato de inflación disponible. Este panorama se completó con los cambios en el esquema de subsidios de servicios públicos, donde la luz registró un aumento del 4,2%”​, señala el informe.

El reporte de avance de inflación en alimentos de LCG mostró un incremento de 3% en la segunda semana de septiembre. “Los precios tuvieron un salto importante luego de varias semanas con variaciones marginales, negativas o nulas. En el promedio de las últimas 4 semanas la inflación de alimentos aceleró a 1,5% (+0,5 pp)”.

Las subas en panificados (+9,2%), carnes (+2,7%) y verduras (+6,2%) explican casi toda la inflación semanal de alimentos, de acuerdo con el reporte.

Facundo Beltramone, economista Fundación Libertad, sostuvo que “de cara a los próximos meses, aunque el superávit fiscal y el control de los agregados monetarios siguen siendo los fundamentos centrales de la estabilidad, aparece un desafío adicional: la indexación”.

El economista añadió que “las jubilaciones se actualizan con el IPC de dos meses atrás, el techo de la banda del dólar también incorpora inflación pasada con rezago y parte de los precios regulados continúa ajustándose sobre parámetros retrospectivos. A medida que la inflación baja, estos mecanismos ganan peso relativo y pueden hacer más difícil perforar de manera sostenida el 1% mensual. El REM, de hecho, espera una inflación en torno al 1,5% hacia fin de año”.

Desde el CEPEC señalaron que “no hay caso, el 0% todavía está lejos. La inflación sigue alta y, aunque el dato de agosto es favorable para el Gobierno, el núcleo por encima del nivel general muestra que la desinflación todavía no es un proceso completamente consolidado”.

La industria cayó un 5% en julio

Los datos del Indec publicados el martes pasado muestran que la industria cayó 5% en julio y acumula una baja de 2,6% en lo que va del año, mientras la construcción retrocedió 4,6% mensual y 4,5% interanual. El Gobierno presenta el crecimiento de las exportaciones de materias primas como una salida, pero el hundimiento de la producción no se detiene.

Los últimos datos publicados por el Indec vuelven a poner en cuestión el relato del Gobierno de Javier Milei sobre una economía que estaría atravesando una recuperación sostenida.

La industria manufacturera cayó 5% en julio respecto de junio y 4,9% en comparación con el mismo mes del año pasado. De esta manera, acumuló una baja de 2,6% durante los primeros siete meses de 2026. Se trata, además, de la mayor caída mensual en 16 meses.

La construcción tampoco logró sostener el leve repunte que venía teniendo debido a una muy parcial reactivación de la obra pública. En julio registró una caída de 4,6% mensual y 4,5% interanual. Si bien el sector todavía presenta un crecimiento acumulado de 1,7% en los primeros siete meses del año, el retroceso de julio vuelve a mostrar la fragilidad de esa recuperación y cómo el Gobierno retoma el ajuste en el área.

La economía se encuentra cada vez más partida entre unas pocas actividades orientadas a la exportación y una amplia cantidad de ramas productivas que dependen del mercado interno y enfrentan dificultades crecientes.

La caída industrial tiene un impacto particularmente significativo porque no se concentra en una sola actividad. Entre las ramas más afectadas aparecen algunas de las que permiten observar con mayor claridad el deterioro de la producción orientada al mercado interno.

La fabricación de maquinaria y equipos cayó 26,7% interanual, mientras que la maquinaria agropecuaria se desplomó 46,6%. La producción de otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedió 31,4%, con una caída de casi 50% en equipos informáticos, televisores y productos de comunicaciones.

También sufrieron fuertes bajas la producción textil, de prendas de vestir y calzado, que retrocedió 15,9%, y otras ramas vinculadas a la industria manufacturera. En el sector automotor, la producción de vehículos cayó 9,9% interanual, mientras que las ventas a concesionarios de unidades nacionales tuvieron una caída todavía mayor.

El panorama muestra así una combinación particularmente negativa. Por un lado, la baja en el consumo por la caída de los ingresos de las grandes mayorías. Por otro, una mayor presión de las importaciones sobre ramas que históricamente fueron capaces de abastecer una parte importante de las necesidades del consumo nacional.

La política económica del Gobierno profundiza esta dinámica. La apertura importadora, los bajos salarios y el ajuste del gasto público generan un escenario en el que numerosas empresas industriales encuentran cada vez más dificultades para sostener sus niveles de producción.

Construcción

La construcción ofrece otra muestra de las limitaciones del supuesto proceso de recuperación. En julio, la actividad cayó 4,6% respecto del mes anterior y 4,5% en comparación con julio de 2025. El retroceso se reflejó también en algunos de los principales insumos utilizados por el sector. La producción de cemento Portland cayó 8,1% y el asfalto retrocedió 23,1%.

La construcción tiene además un peso particularmente importante por su capacidad para generar empleo y movilizar numerosas ramas de la economía. Cuando se construyen viviendas, escuelas, hospitales, rutas o infraestructura productiva, no solamente se genera trabajo en las obras. También se demanda cemento, acero, ladrillos, maquinaria, transporte y una extensa cadena de proveedores.

Por eso, el abandono de la obra pública y la reducción de la inversión estatal tienen consecuencias que van mucho más allá de las cuentas del Estado. Afectan la actividad de las empresas, la demanda de insumos y las posibilidades de generar puestos de trabajo.

Mientras buena parte de la industria retrocede, algunas actividades vinculadas con la exportación de materias primas muestran un comportamiento diferente. En julio, la refinación de petróleo creció 8,1% interanual y la molienda de oleaginosas aumentó 10,7%.

La estrategia económica consiste fundamentalmente en extraer los bienes comunes naturales, procesarlos en un grado limitado y exportarlos, a la vez que se deterioran las capacidades para producir internamente bienes de mayor complejidad. Este es uno de los rasgos centrales del programa económico de Milei.

Vaca Muerta, la minería, el agronegocio y otros sectores vinculados a la explotación de recursos naturales ocupan un lugar privilegiado en el proyecto oficial. Los beneficios del RIGI, las ventajas fiscales y cambiarias para grandes inversiones y la apertura a las importaciones forman parte de una misma orientación.

El problema de este modelo es estructural, un país que concentra su economía en la extracción y exportación de materias primas puede obtener importantes ingresos cuando los precios internacionales son favorables, pero no desarrolla una estructura productiva capaz de satisfacer las necesidades de su población.

La industria cumple una función que va mucho más allá de su aporte al PBI, permite producir maquinaria, herramientas, medicamentos, ropa, vehículos, alimentos elaborados, materiales de construcción, tecnología e innumerables bienes que forman parte de la vida cotidiana.

Cuando esas capacidades se destruyen o se debilitan, aumenta la dependencia de las importaciones. Y cuando la producción nacional pierde terreno, también se pierde conocimiento, tecnología, infraestructura y empleo calificado.

Hace falta discutir qué se produce, para quién y con qué objetivos. Una política orientada a las necesidades de las mayorías debería partir de otro criterio. Producir para vivir mejor y no vivir para generar dólares para los acreedores y ganancias para las multinacionales.

Eso implica recuperar y ampliar las capacidades industriales, desarrollar infraestructura, garantizar el acceso a bienes esenciales y generar empleos de calidad. Y supone discutir el control de los principales resortes de la economía y de los recursos estratégicos por parte de los trabajadores y las mayorías populares.

Fuentes: Perfil, Red Eco Alternativo, La Izquierda Diario

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