Día de Acción Global por el acceso al Aborto Legal y Seguro

Ante el Congreso de la Nación, colectivas y activistas feministas se manifestaron para defender el derecho a decidir, el acceso a la salud sexual y reproductiva, la Educación Sexual Integral y “todos los derechos conquistados gracias a nuestra lucha”.

Fotos: Nicolas Solo ((i))

Bajo la consigna “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito junto a otras organizaciones y activistas realizó un pañuelazo en la Plaza del Congreso, denunciando el “vaciamiento sistemático de las políticas de salud sexual y (no) reproductiva” por parte del gobierno nacional de ultraderecha de Javier Milei.

Desde hace más de tres décadas, el 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por el Aborto Legal, una fecha que nació en América Latina y que cada año reactualiza la consigna por el derecho a decidir. Su origen se encuentra en 1990, cuando durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en San Bernardo, activistas de toda la región declararon el 28 de septiembre como Día por la Despenalización y Legalización del Aborto, a partir de una propuesta de la delegación brasileña que recuperó un antecedente histórico: ese mismo día de 1871, Brasil promulgó la Ley de Libertad de Vientres, que liberaba a los hijos de mujeres esclavizadas.

La sanción de la Ley 27.610 en 2020 convirtió a Argentina en referencia regional: la norma garantiza la Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta la semana 14 y la Interrupción Legal del Embarazo en casos de violación o riesgo para la salud. Sin embargo, organizaciones feministas advierten que, si bien la ley continúa vigente, el acceso efectivo al aborto enfrenta problemas de financiamiento, provisión de medicamentos y desigualdades territoriales. Entre las dificultades señaladas figuran recortes en políticas de salud sexual, dificultades en la provisión de anticonceptivos y medicamentos como misoprostol y mifepristona, y retrocesos en programas como el Plan ENIA.

En este contexto, el presidente Javier Milei insiste en atacar al feminismo y al aborto legal, intentando responsabilizar a los sectores que impulsaron la legalización del aborto por la caída en la tasa de natalidad.

Desde las organizaciones feministas y sectores académicos se responde que la baja de la natalidad no se explica por la interrupción del embarazo, sino por causas económicas y sociales como la precarización laboral, la falta de vivienda y la sobrecarga de cuidados.

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