Voto crítico a la CUP: No habrá militantes de Lucha Internacionalista en las listas de la CUP Defendemos la Tierra en las elecciones del 12 de mayo

Seguiremos trabajando con la CUP, aunque el programa que presenta en estas elecciones no nos permite firmar, tampoco la forma en que se ha configurado la candidatura y cómo se ha decidido el nombre y el funcionamiento pendiente del Procés Garbí. Por lo que no habrá militantes de Lucha Internacionalista en las listas de la CUP-Defensem la terra por las elecciones del 12 de mayo.

Esperamos que el giro a la derecha del programa respecto a las anteriores elecciones no sea el rumbo que tome la CUP en el debate de reorientación Garbí. Por el contrario, como hemos escrito, es necesario un urgente giro radical en un doble sentido, presentarse como la alternativa independentista a los proyectos autonomistas de ERC y JXC, y no como en la ciudad de Girona que gobiernan juntos; del otro, un giro decidido a las luchas obreras y populares, porque sólo estos sectores sociales son los susceptibles de conformar una nueva mayoría por la República catalana, para hacerla posible.

Se precisa avanzar en la conformación de un Frente que ligue la lucha por la ruptura con el régimen del 78 y la República catalana a una ruptura con el capitalismo. Por eso creemos que con un programa claro de doble ruptura hubiera sido necesario ampliar la coalición a nuevas fuerzas. En este sentido, también nos dirigimos a Anticapitalistas, pero su decisión ha sido denegar un acuerdo de cara a las autonómicas ni cara a las europeas. Con Anticapitalistas y otras fuerzas de la izquierda revolucionaria se podía haber dado un salto adelante en la construcción de una alternativa a la izquierda de los gobiernos de Catalunya en las autonómicas y del supuestamente «progresista» de Madrid (PSOE- Sumar/Comuns) en las europeas. No ha sido posible, pero seguiremos trabajando para que lo sea.

Las críticas al programa de 10 puntos aprobado por la CUP y que nos presentó para acordar cómo candidatura CUP-Defensem la Terra. Nosotros partíamos de los 12 puntos aprobados para conformar la CUP-UNCPG, que para nosotros eran ya de mínimos, pero dejaban clara la doble ruptura de la que hablábamos arriba. Por eso los presentamos a la CUP, antes de su CP.

Las diferencias podemos agruparlas precisamente en los dos ejes de ruptura:

  1. Con el capitalismo y sus consecuentes en las luchas en defensa de los y las trabajadoras. Así, tal y como les señalábamos en nuestra primera respuesta, ante su nueva formulación El impulso de una Nueva Economía Catalana, en la que la gente trabajadora de los Països Catalans intervenga y decida cuáles son las necesidades y cómo se quiere producir. Sin el control público de la producción no hay soberanía.”. Les decíamos “Una “nueva economía catalana”: ??? Capitalista si no es lo dice lo contrario…”. Alertamos de que, sin definirse claramente anticapitalistas, caían en el discurso de Yolanda Díaz de “Impulsaremos la democracia en las empresas para que las personas trabajadoras participen en la toma de decisiones empresariales”, es decir el modelo alemán de cogestión de los sindicatos en las empresas para evitar conflictividad social, incluyéndolo como desarrollo del artículo 129 de la Constitución, algo que ya CCOO ha dicho ve con buenos ojos.

 

El espíritu de este punto, que ha quedado igual, recorre todo el documento, desapareciendo por ejemplo “Por la soberanía económica. Derogación del artículo 135 CE y de la LRSAL y demás leyes de austeridad, que priorizan el pago de la deuda, para liberar recursos e invertirlos en sanidad pública, la red sociosanitaria y los servicios sociales, reforzando también la respuesta desde el conjunto de municipios de los Països Catalans. No al pago de la deuda. (…) Contra la corrupción y el fraude fiscal, contra el control financiero y especulativo de la actividad económica, por una fiscalidad igualadora al servicio del trabajo, luchando por un nuevo modelo de relaciones sociales y económicas socialista, que tenga como objetivo construir las necesidades del pueblo. Nacionalización de la banca. (…)” (Punto 7 de los 12 acordados en 2021).

 

Y tras el respeto a la propiedad privada desaparecen también “Un plan de choque frente a la actual situación de emergencia que incluya la nacionalización bajo control obrero de los sectores estratégicos y de las grandes empresas de servicios básicos, e intervención pública de los precios de los bienes esenciales (alimentación, vivienda, higiene, salud, educación…) y de los suministros básicos (agua, electricidad y gas).” (punto 3 de 2021) O la lucha contra “la destrucción de nuestro tejido productivo, que nos aboca a la dependencia ya la precarización de los y las trabajadoras. Prohibición de despidos, llegando a la nacionalización bajo control democrático por parte de los trabajadores y trabajadoras de aquellas empresas que pretendan cerrar, orientando la producción a resolver las necesidades sociales de forma sostenible y dando forma a un tejido productivo ecológico y respetuoso del medio… en defensa de salarios y pensiones habrá que abordar la derogación de las leyes surgidas del actual marco jurídico y político, entre ellas las leyes de reforma laboral, de extranjería y el Pacto de Toledo y la reforma de las pensiones, que fomentan la actual precariedad de los y de las trabajadoras.” (punto 5 de 2021). De todo el paquete de lucha por derechos sociales, sólo ha quedado la lucha por la vivienda. El resto queda reducido a la Renta Básica, el plan Independitza’t y la frase “… luchar por hacer efectivo un programa de transformación social centrado en la garantía de derechos y mejora de las condiciones de vida de los y las trabajadoras” disuelta en el punto 8 de Recuperación de una agenda nacional y social propia, que tampoco se define.

 

  1. Con el régimen del 78, en lucha por los derechos nacionales y en defensa de los represaliados.

De esto sólo se dice: “Reconstruir un movimiento popular por la independencia de los Països Catalans con el objetivo de que sea mayor, más amplio, más determinado e independiente de las instituciones y partidos políticos… sobre los pilares de mayor democracia, más justicia social y el firme compromiso antifascista e internacionalista. Un movimiento con capacidad de sostener los embates antidemocráticos del Estado.

 

En el camino de la ruptura con el estado, a nuestro entender es crucial defender la lucha de 2017 por la República. Y así lo habíamos acordado, en 2021 “Para hacer efectiva la República de los Països Catalans. Mantener la acción política para la Autodeterminación y la Independencia como única forma para construir una república que ponga la vida en el centro desde la plena soberanía… Conquistar estas mayorías por la república catalana implica darle un fuerte contenido social y anticapitalista, lo que obliga a una política de independencia de clase opuesta a la que ERC y JxC han aplicado reiteradamente.

 

La lucha por la república ha desaparecido y el carácter del movimiento para conseguirla ha cambiado: ya no es de contenido anticapitalista, sino democrático y de justicia social. Ni tampoco hay una delimitación explícita de ERC y Junts.

 

Y tras este debilitamiento de la lucha nacional, se han olvidado los y las represaliadas. Si como han declarado muchas veces están en contra de esa amnistía, ¿por qué no se dice? Todos sabemos que el problema sigue siendo de primer orden en la lucha social y nacional, ¿por qué no se reivindica su defensa? En 2021 escribimos: “Contra la represión. La ley de Amnistía ni está claro que llegue a todas las cerca de 3.000 luchadoras represaliadas, ni mucho menos, detendrá la represión. Por la derogación de la Ley Mordaza, la disolución de la Audiencia Nacional y la expulsión del ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional de los Països Catalans. Disolución de la BRIMO. (…) Retirada de todos los cargos puestos por la Generalitat contra luchadores/as tanto fruto del proceso como de los movimientos sociales.” Éste debe seguir siendo un eje de los puntos de la candidatura, y ni se menciona.

Y la guinda es el tema de la paz. El epígrafe 10 “Construir la Paz” después de definirse correctamente contra la OTAN y la política del rearme, y alinearse con el pueblo palestino y otros pueblos oprimidos -a propuesta nuestra-, terminan con un genérico ”fomentar la cultura de la paz”. Les decíamos que no estábamos por cualquier paz: que creíamos que al igual que los palestinos, los ucranianos tenían derecho a armarse para defenderse, como los kurdos para hacerlo de los turcos. Por eso, proponíamos la redacción de 2021 donde se ponía en el centro la solidaridad internacionalista –y ahora concretamente con Palestina- y la superación de “las estructuras de dominación política, económica y militar actual de la UE, el BCE/FMI/BM y la OTAN.”

Crítica al nombre de candidatura, listas y funcionamiento. Tampoco compartimos cómo se ha hecho. Todo ello decidido por la dirección de la CUP y sin posibilidades de cambios. Las listas sin respetar la representación de las organizaciones, tampoco el nombre donde nosotros proponíamos volver a la propuesta de CUP Alternativa de Izquierdas. Ninguna posibilidad. Sólo nos han invitado a participar del debate sobre gobernanza que realizará el proceso Garbí. Ya les respondimos que sí, que vamos a participar, y quedamos a la espera de que nos digan cómo y cuándo.

Así pues, no estaremos en las listas, pero sí llamamos a un voto crítico, con la voluntad de seguir trabajando juntos en base a que, aunque no compartimos los ejes de la actual propuesta de campaña, miembros del SN nos reiteraron que seguían compartiendo los 12 puntos y que la actual propuesta era sólo un cambio de enfoque. Así lo esperamos, y seguiremos tratando de que la CUP-Defensem la Terra, se oriente en este sentido y realice el giro a la izquierda necesario, tanto a nivel nacional como social, para poder ser eje del imprescindible frente de izquierdas que necesita la clase obrera y sectores populares. Por tanto, el 12 de mayo, ¡vota CUP-Defensem la Terra!

Lucha Internacionalista

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