De ICE a la SIDE: vigilancia masiva y la puerta de entrada a Palantir
El ataque y el secuestro de Maduro fue un antes y un después para el gobierno de Trump, pero también para el de su seguidor Milei, que funciona como un protectorado.
Por Nicolás Lantos
A esta altura del partido queda claro que el 3 de enero, con el ataque a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro, marcaron un parteaguas para la segunda administración de Donald Trump y también para el mundo. La radicalización simultánea en el plano exterior, el interno y también en el simbólico son la señal de que el nuevo mundo no es algo que esté llegando sino que ya está acá. La Argentina, sobreexpuesta a ese riesgo por el gobierno anticonstitucional de Javier Milei, que funciona como un protectorado antes que como una Nación soberana, también se radicaliza. El decreto 941/25...











