Enredados en su propia madeja
El dúo Milei-Caputo no encuentra como desenredar el ovillo. En una coyuntura compleja el presidente se abraza al superávit fiscal mientras que el ministro busca que la economía no siga cayendo. Los dos miran con atención las elecciones de medio término en EEUU, la perspectiva de un nuevo salvataje puede depender de esos resultados.
El presidente se muestra atado al palo mayor de una embarcación en medio de una tormenta. Ejemplifica así su voluntad de sostener el superávit fiscal expresada en su célebre “el superávit no se negocia”. Mientras que el ministro Caputo necesita reactivar el consumo para evitar esa bomba de tiempo que el economista Ricardo Arriazu, que comparte el trazo grueso del modelo en curso, ubicó en el conurbano bonaerense: que la capacidad de destrucción...











