Esta semana es clave. El jueves 26 se vota en el Senado la Ley de Glaciares y el acuerdo Unión Europea-Mercosur. El viernes será el turno de la Reforma Laboral y el Régimen Penal Juvenil. Milei lograría llegar así a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso del próximo domingo con una seguidilla de victorias parlamentarias para destacar en su discurso. Con estas leyes estrena una nueva fortaleza institucional y política obtenida luego de las elecciones del año pasado.
La resistencia sigue, con grandes marchas y miles de pequeñas acciones en la base, se amplía el sector de la población que se opone o sospecha que estas reformas no ayudarán a les trabajadorxs. Pero la superestructura política, medios de comunicación y empresarios logró una unidad y fuerza muy difícil de revertir.
El jueves la Mesa de Articulación de la Niñez y la coordinación en Defensa de Glaciares convocan a un festival en el Congreso y a acciones en muchas provincias. Para el viernes, la CGT no movilizará ni convocará a parar y solo anticipó que solo judicializará la reforma laboral. En cambio, distintas expresiones de lucha saldremos contra ese ataque a nuestras condiciones de trabajo y de vida. El FRESU (Frente de Sindicatos Unidos, que nuclea algunos sindicatos de la CGT y las dos CTAs) ya anunció una movilización, mientras dejó librado a cada sindicato la decisión sobre el paro. Su táctica es presionar a la CGT y mostrar músculo callejero, pero no realiza asambleas de base, no prepara la lucha para poder movilizar masivamente. El movimiento piquetero, fragmentado y debilitado, participa de todas las luchas pero la Unidad Piquetera, el espacio que nuclea a todas las tendencias del movimiento, hace varios meses que no interviene de conjunto. En tanto, los laburantes de FATE, la coordinación en torno al Garrahan, el Plenario Sindical Combativo (PSC) y otras expresiones de izquierda proponen diversas actividades que no pudieron confluir pese a lo duro del enfrentamiento.
Pese a eso nuestra política consiste en seguir impulsando la unificación y la inteligencia común entre los espacios orientados por sectores anticapitalistas y de lucha autoconvocada para poder articular con los sectores de la CGT y CTA, hoy agrupados en el FRESU, que salen a la lucha. Esta tarea es extremadamente difícil por la fragmentación que venimos sufriendo en el conjunto del movimiento popular y en particular en la izquierda. En noviembre del año pasado reflexionamos en un documento dirigido a otras organizaciones y el activismo en general sobre la necesidad de preparar una campaña en las bases e ir construyendo las articulaciones que superen la división. Un frente único de distintas tendencias políticas y sociales de la clase trabajadora que permita articular entre sectores unificando la lucha con acciones directas en común.
Lejos de esto, los sectores que hoy estamos en la calle llegamos a febrero fragmentados. Y el FITU por su rol dirigente en distintos espacios sindicales, y su capacidad de convocatoria tiene una responsabilidad central. Su incapacidad para acordar posiciones no le permitió ocupar el rol de articulación de las luchas que la coyuntura demandaba.
Estos meses pudimos ver que hay decisión en decenas de miles de trabajadorxs que salimos a luchar. A medida que se dan las movilizaciones millones de trabajadorxs que están en la indiferencia van informándose y tomando posición. El paro general y la movilización del 19-F lograron una adhesión importante más allá que millones sigan en la indiferencia y otra cantidad en la protesta pasiva. El paro se hizo sentir, aunque en algunos sectores de actividad y algunas regionales haya sido más flojo. La buena recepción de la protesta se pudo medir en la cantidad de bocinazos favorables a los piquetes y se pudo ver en los reportajes televisivos a trabajadorxs que iban a su trabajo y no repudiaban la medida.
Ahora que el gobierno avanza y saca pecho al pisotear conquistas históricas de la clase trabajadora. Ahora que la esperanza de muches flaquea. Ahora que la situación social está cada vez más insoportable. Insistimos en que, siguiendo el ejemplo de las Coordinadoras zonales del AMBA, las fuerzas anticapitalistas necesitamos poner en pie una articulación permanente que reúna a las distintas tendencias y pueda acompañar las peleas, solidaridades y construcciones de un espacio más amplio.
¡Vamos a dar pelea por nuestras condiciones de vida, como siempre hemos hecho desde nuestra clase trabajadora!
¡La reforma no genera empleo, empobrece a quienes trabajan y empuja a todes hacia abajo!
¡La ley de glaciares no se toca!
¡No a la baja de la edad de punibilidad!¡Con Milei no hay futuro!



