Industricidio: colapsa la industria láctea. Cerró La Suipachense con más de 70 años. También ARSA que despidió 400 empleados

Por Mario Hernandez
En noviembre de 2025 una tradicional industria láctea argentina confirmó su cierre definitivo tras una resolución judicial que decretó su quiebra. Con más de 70 años de trayectoria, la firma era reconocida por elaborar productos bajo la marca La Suipachense y llegó a emplear a más de 140 trabajadores.
El fallo judicial marcó el fin de una empresa que supo ser referente en la zona norte bonaerense. La planta llevaba más de tres meses paralizada y los empleados mantuvieron un acampe hasta ese momento frente al establecimiento reclamando salarios adeudados y respuestas sobre su futuro.
La quiebra fue decretada por el Juzgado en lo Civil y Comercial de Mercedes tras constatar el incumplimiento del acuerdo preventivo que la compañía había firmado con sus acreedores. Según la resolución, la firma acumulaba deudas millonarias.
El juez también destacó que la planta estaba paralizada desde hacía tres meses, lo que agravó la situación de los trabajadores y consolidó el cuadro de insolvencia.
Como parte del fallo, se ordenó la clausura del establecimiento, el bloqueo de cuentas bancarias y activos a nombre de la firma y la intervención de la Sindicatura.
La empresa, establecida hace 70 años, se transformó en un emblema para la comunidad de Suipacha y localidades adyacentes como Chivilcoy. Su producción abarcaba leche y derivados tanto para marcas propias como para terceros. A lo largo de los años, representó una fuente fundamental de empleo y desarrollo económico en la región.
El conflicto se inició a mediados de 2025, cuando la compañía despidió a nueve administrativos y comunicó posibles recortes adicionales. Desde ese momento, los sindicatos denunciaron atrasos salariales y falta de aportes, mientras que la producción se paralizaba por completo.
Ambos casos evidencian la vulnerabilidad del sector, que enfrenta sobreendeudamiento, retraso en pagos a productores, incremento de costos energéticos y tasas financieras elevadas.
Cerró ARSA una histórica fábrica de yogures y flanes
Tras el fracaso del concurso preventivo abierto desde abril de 2024, la Justicia confirmó en noviembre de 2025 la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA). Esta empresa había sido adquirida por el Grupo Vicentin y se dedicaba a la fabricación de reconocidos yogures y postres de SanCor.
A pesar de sus orígenes prometedores, la empresa acumuló deudas con proveedores, transportistas y empleados, con atrasos salariales desde 2023 y suspensiones masivas.
Tenía dos plantas clave: una en Arenaza (Lincoln, Buenos Aires) con 180 empleados y otra en Monte Cristo (Córdoba) con unos 200 trabajadores.
ARSA se estableció en 2016 como un medio para la adquisición de la división de productos refrigerados de SanCor Cooperativas Unidas Ltda., adquirida por el Vicentin Family Group (VFG), un holding vinculado al grupo Vicentin, por aproximadamente u$s 100 millones.
En 2019, inversores asociados a Vicentin y al fondo BAF Capital asumieron el control, con la intención de preservar la línea de postres y yogures de SanCor bajo licencia. Inicialmente, la empresa fue considerada “la última joya” del imperio Vicentin, prometiendo modernización e inversión, aunque estas promesas se desvanecieron rápidamente.
No obstante, la gestión fue transferida hace dos años y medio a la empresa venezolana Maralac S.A., dirigida por los hermanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes también administran La Suipachense.
En abril de 2024, ARSA solicitó un concurso preventivo para evitar la quiebra; sin embargo, ningún inversor, incluidos rumores sobre Inverlat (propietarios de Havanna) o Werthein y CarVal, se presentó para ofrecer un salvataje.
Finalmente, el juez Federico Güerri, del Juzgado Comercial N.º 29, Secretaría 58, dictó la liquidación total, inhibiendo bienes y embargando fondos.
ARSA constituía el núcleo de la producción de postres lácteos refrigerados para SanCor, una marca emblemática de la tradición argentina en el sector lechero. Entre sus productos destacados se incluían:
Yogures: líneas como Yogs y Primeros Sabores, ideales para el desayuno familiar.
Flanes y postres: incluyendo flanes caseros SanCor, Shimy, Sancorito, Sublime y Vida, que conquistaron generaciones con su sabor casero y accesible
La empresa atribuyó su colapso a la “situación general de la economía argentina”: caída del consumo, inflación galopante, encarecimiento de materia prima (leche cruda), subas salariales, devaluaciones. También apuntan a las políticas de control de precios, como el programa Precios Justos implementado en agosto de 2023 por el gobierno anterior.
Cortes de energía por falta de pago y paralización de plantas en 2024 agravaron el panorama, con trabajadores denunciando incumplimientos ante el sindicato Atilra.
Sin embargo, voces del sector lácteo apuntan a una gestión ineficiente y posiblemente fraudulenta. Expertos destacan que el concurso no se tramitó de forma transparente y que los problemas de ARSA no se limitan a la coyuntura: sobreoferta de leche, restricciones a exportaciones y desequilibrios en la cadena de pagos erosionan a pymes como esta.
El fracaso en vender la empresa —bloqueado por causas judiciales de Vicentin— selló su destino.
El golpe más severo afecta a los empleados: al menos 400 trabajadores han perdido sus puestos, muchos de ellos con más de 30 años de antigüedad en la ex SanCor.
La comunidad de Sunchales y Lincoln, dependiente de estas plantas, expresa su descontento por la falta de respuestas de los directivos.
Fuente: Perfil



Me acuerdo de esta empresa yo tengo 81 y cuando tenia 10 años ya escuchaba en la radio la publicidad.