Los derechos no se consiguieron pidiendo por favor
Luego del violento desalojo a la plaza de los dos Congresos, caminé unas cuadras por Saenz Peña, me crucé con una televisión que daba a la calle, de un café. Me llevé una sorpresa cuando toda la atrocidad que había estado registrando momentos atrás se había reducido a cuatro bombas molotovs y algunas piedras ¿Alguno de esos periodistas sabe cuántas balas se habían descargado contra el pueblo? ¿Alguien sabía con certeza cuántas personas estaban (ilegalmente) detenidas?¿Cuántos heridos? ¿Cuántos gases lacrimógenos tiraron? ¿Cuántos senadores había a favor de la reforma laboral para esas horas? ¿A qué hora sería la votación? Todo eso, que era lo fundamental, no se sabía. Los esfuerzos de los medios comerciales y de varios influencers estaban destinados a apuntar, sin...











