El viernes manifestantes realizaron huelgas de “no trabajar, no ir a la escuela, no comprar” en todo Estados Unidos

Por Mario Hernandez
Las protestas tuvieron lugar en medio de una indignación generalizada por la muerte de Alex Pretti, un enfermero de terapia intensiva que recibió varios disparos después de usar su teléfono celular para videograbar a agentes de la Patrulla Fronteriza mientras realizaban una redada migratoria en Minneapolis. La muerte reavivó el escrutinio sobre las tácticas del gobierno tras el fallecimiento el 7 de enero de Renee Good, una mujer baleada de muerte al volante de su vehículo por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
“La gente de las Ciudades Gemelas ha mostrado el camino para todo el país: para detener el reinado de terror del ICE, necesitamos cerrarlo”, se lee en algunos de los muchos sitios web y páginas de redes sociales que promueven acciones en diversas comunidades de Estados Unidos.
Algunas escuelas en Arizona, Colorado y otros estados cancelaron clases de manera preventiva, anticipando ausencias masivas. Se tenían planeadas muchas otras manifestaciones para que estudiantes y otras personas se reúnan en centros de ciudades, capitolios estatales e iglesias de todo el país.
En las afueras de Minneapolis, miles de personas se reunieron en el frío gélido el viernes por la mañana en el Edificio Federal Obispo Henry Whipple, el sitio donde se han realizado protestas periódicas en las últimas semanas.
Después de discursos pronunciados por clérigos, los manifestantes marcharon hacia el área restringida de la instalación, abucheando a una línea de agentes del Departamento de Seguridad Nacional para que “renuncien a sus trabajos” y “salgan de Minnesota”. Gran parte del grupo se dispersó posteriormente después de que la policía local los amenazara con arrestarlos por bloquear la carretera.
Michelle Pasko, una trabajadora de comunicaciones jubilada, declaró que se sumó a la manifestación tras ver cómo agentes federales detenían a inmigrantes en una parada de autobús cerca de su casa en Minnetonka, Minnesota, un suburbio de Minneapolis.
“Rondan nuestras calles, se quedan en hoteles cerca de nuestras escuelas”, expresó. “Todas las personas en este país tienen derechos, y el gobierno federal parece haberlo olvidado. Estamos aquí para recordárselo”.
En Michigan, varias decenas de estudiantes abandonaron las clases del viernes por la mañana en la secundaria Groves en Birmingham, al norte de Detroit. Los alumnos desafiaron las temperaturas bajo cero y caminaron aproximadamente 1,6 kilómetros (una milla) hasta el distrito comercial más cercano, donde varios conductores matutinos les tocaron sus bocinas en señal de apoyo.
“Estamos aquí para protestar contra el ICE y lo que hace en todo el país, especialmente en Minnesota”, declaró Logan Albritton, un estudiante de último año en Groves, de 17 años de edad. “No es correcto tratar a nuestros vecinos y a nuestros compatriotas de esta manera”.
Abigail Daugherty, de 16 años, organizó el viernes el paro de clases en la secundaria Collins Hill en Suwanee, Georgia.
“Durante años, me he sentido impotente, y al ver que otras escuelas en el condado pueden hacer esto, quise hacer algo”, declaró la estudiante de segundo año.
Numerosas empresas anunciaron que estarían cerradas durante el “apagón” del viernes. Otras dijeron que permanecerían abiertas, pero donarían parte de sus ingresos a organizaciones que apoyan a los inmigrantes y brindan asistencia jurídica a aquellos que enfrentan una posible deportación.
El restaurante Otway y su panadería hermana Otway Bakery en Nueva York publicaron en redes sociales que su panadería permanecería abierta y que el 50% de los ingresos se destinaría a la New York Immigration Coalition, una agrupación de organizaciones de defensa de los inmigrantes. El restaurante también permaneció abierto.
“Al ser un pequeño negocio que ya sufrió un gran golpe financiero esta semana debido a los cierres por la tormenta invernal, permaneceremos abiertos el viernes”, publicaron.
En Maine, donde la senadora republicana Susan Collins anunció que el ICE está en proceso de poner fin a sus redadas, la gente se reunió afuera de una iglesia en Portland el viernes por la mañana, sosteniendo carteles que decían “No ICE for ME” (“No ICE para mí”), un juego de palabras en inglés con el código postal del estado.
Grace Valenzuela, una administradora de las Escuelas Públicas de Portland, denunció un “sistema policial que trata nuestra presencia como si fuera sospechosa”. Denunció que las acciones del ICE causan “trauma diario” al sistema escolar.
“Las escuelas deben ser lugares de aprendizaje, seguridad y pertenencia. El ICE socava esa misión cada vez que desestabiliza a una familia”, sostuvo Valenzuela.
El alcalde demócrata de Portland, Mark Dion, habló sobre la importancia de alzar la voz tras las acciones del ICE en la ciudad.
“La disidencia es democrática. La disidencia es estadounidense. Es la piedra angular de nuestra democracia”, apuntó.
En Los Ángeles, donde el incremento de la represión migratoria por parte de Trump comenzó en junio pasado, miles de manifestantes se reunieron frente al ayuntamiento por la tarde y luego marcharon hacia el centro de detención federal. A medida que la manifestación continuaba hasta la noche, los agentes federales comenzaron a usar aerosoles químicos para hacer retroceder a la multitud.
La representante demócrata Maxine Waters se sumó a la protesta, coreando “ICE fuera de LA” frente a una línea de agentes con equipo antidisturbios.
“Lo que veo aquí en el centro de detención son personas ejerciendo sus derechos constitucionales”, expresó Waters. “Y, por supuesto, ahora están tratando de lanzar gas lacrimógeno a todos. Está en el aire, pero la gente no se está moviendo”.
Un estudiante de Nebraska fue atropellado el jueves por una camioneta que tenía una bandera de Trump durante una protesta estudiantil contra las medidas para controlar la inmigración.
Algunos alumnos entraron a la calle frente a la secundaria Fremont aproximadamente a las 2 de la tarde, y uno fue atropellado por un vehículo que se había detenido frente a la multitud y luego comenzó a moverse, indicaron las Escuelas Públicas de Fremont en un comunicado.
Las autoridades indicaron que el estudiante fue trasladado a un hospital, pero no dieron detalles sobre la gravedad de sus lesiones.
Un video de la escena filmado por News Channel Nebraska muestra una camioneta roja que exhibe una bandera azul de Trump de 2024, el cual acelera mientras un estudiante con un cartel camina en dirección al vehículo. El alumno es golpeado, cae sobre el capó y luego al suelo. El vehículo se detiene brevemente y después se va.
Los empleados del sector tecnológico piden a sus directores ejecutivos que utilicen su línea directa con el presidente para frenar los “asesinatos” y “secuestros” de los paramilitares
El antiguo bastión demócrata, acallado durante dos años por el nuevo eje de poder entre los emperadores tecnológicos y Donald Trump, ha decidido no seguir en silencio ante la “brutalidad desenfrenada” del ICE en Minnesota, la brigada paramilitar que el presidente ha desplegado en el estado para llevar a cabo redadas indiscriminadas y que suma dos asesinatos en dos semanas.
En una carta abierta, los empleados de la industria tecnológica condenan “el asesinato de Alex Pretti a manos de la Patrulla Fronteriza”, perpetrado este sábado, y la violencia desatada por los comandos antiinmigración de Trump. Una violencia que “ha anulado cualquier credibilidad de que estas acciones tengan que ver con la aplicación de la ley migratoria. Su objetivo es el terror, la crueldad y la represión de la disidencia”.
“Esto debe terminar”, aseveran. Por eso, piden a los directores ejecutivos que aprovechen esa línea directa con Trump para poner freno a ese “terror”. Que “levanten el teléfono”, “llamen a la Casa Blanca y exijan que ICE abandone nuestras ciudades”. También les solicitan unan denuncia pública de la violencia, así como “cancelar todos los contratos de sus empresas con ICE”.
No sería la primera vez que los ejecutivos utilizan este particular teléfono rojo para moderar al presidente. “Sabemos que los líderes de nuestra industria tienen influencia: en octubre, persuadieron a Trump para que cancelara una ofensiva planeada de ICE en San Francisco”, recuerdan los trabajadores.
“Ahora deben ir más lejos y unirse a nosotros para exigir que ICE salga de todas nuestras ciudades”, recalcan en la carta, que acumuló más de 800 firmas en 48 horas. Más de 500 de ellas van acompañadas de nombre y apellidos, mientras que otras 300 incluyen solo el puesto que los empleados tienen en el sector.
Entre los firmantes está uno de los vicepresidentes de Tesla, directores de producto y de investigación de Google, un director de marketing de meta, un vicepresidente de IBM y varios directores ejecutivos de tecnológicas más pequeñas, como FlipBoard.
“Queremos estar orgullosos de trabajar en el sector tecnológico. Queremos estar orgullosos de las empresas para las que trabajamos. Podemos y debemos usar nuestra influencia para acabar con esta violencia”, dicen los trabajadores de Silicon Valley en la petición.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Silicon Valley fue un foco de contrapoder interno para Donald Trump. La meca de la tecnología estadounidense era conocida por ser un bastión demócrata. Los republicanos apenas alcanzaban el 20% del voto, mientras que sus altos ejecutivos organizaban cuantiosas recaudaciones de fondos para Obama, Clinton o Biden. Todo eso cambió en 2024, cuando una contrarrevolución reaccionaria liderada por Elon Musk y Peter Thiel abrió una falla en el valle.
Además de Elon Musk, que ha vuelto a apoyar a los republicanos tras su enfrentamiento con Trump, en esa fotografía aparecían Mark Zuckerberg, de Meta; Sundar Pichai, de Google; Jeff Bezos, de Amazon; Sam Altman, de OpenAI; o Tim Cook, de Apple. El sábado, cuando el ICE asesinó al profesor Alex Pretti, algunos de los magnates estaban en la premiere del nuevo documental sobre Melania Trump.
Silicon Valley siguió votando masivamente demócrata (en 2024 Trump solo obtuvo un 28% del voto en Santa Clara, el corazón del valle, y no pasó del 23% en los otros dos condados de la zona) pero el sector tecnológico se había vuelto abiertamente hostil. Las multinacionales despidieron a los equipos de inclusión, eliminaron sus políticas de diversidad y despidieron a los autores de protestas contra la participación de sus empresas en la matanza de Gaza.
La situación apagó la antigua presión que los trabajadores tecnológicos ejercían contra las políticas de Trump, especialmente las migratorias. Sin embargo, lo que está ocurriendo en el estado de Minnesota ha encendido a una comunidad que se caracteriza por su multiculturalidad.
“No llegamos aquí de la noche a la mañana”, argumentan. “Desde hace meses, Trump ha enviado agentes federales a nuestras ciudades para criminalizarnos a nosotros, a nuestros vecinos, amigos, colegas y familiares. De Minneapolis a Los Ángeles y a Chicago, hemos visto a matones armados y enmascarados llevar a cabo violencia desenfrenada, secuestros, terror y crueldad sin que se vislumbre un final”.
“Los profesionales del sector tecnológico están alzando la voz contra esta brutalidad, y hacemos un llamamiento a todos nuestros colegas que comparten estos valores a usar la suya”, piden en la misiva.
Indignación y organización en Minneapolis: Crónica de un levantamiento histórico
Por Lila Walters de Left Voice
Los habitantes de Minnesota llevan más de un mes luchando para expulsar al ICE de las Ciudades Gemelas, desde que la administración Trump autorizó la «Operación Metro Surge», desplegando a miles de agentes federales en las calles en un ataque indiscriminado y generalizado contra los inmigrantes y sus comunidades. Los habitantes de Minneapolis y St. Paul se pusieron inmediatamente en acción, basándose en las experiencias de Los Ángeles y Chicago, organizándose en sus barrios para formar patrullas que identifican y siguen a los agentes del ICE, memorizando sus derechos y los de sus vecinos inmigrantes, y entregando alimentos a las personas que tienen demasiado miedo de salir de sus casas por si el ICE las detiene de camino a la escuela o a la iglesia.
Esto se ha convertido en parte de la vida cotidiana de cientos de personas en toda la ciudad, desde activistas que conocieron de primera mano la brutalidad de la represión estatal durante el movimiento Black Lives Matter en 2020 hasta personas que se están politizando por primera vez como resultado del ataque de la segunda administración Trump contra los inmigrantes y las llamadas «ciudades santuario».
Mientras tanto, las tácticas del ICE se han intensificado: atacan a personas negras y latinas independientemente de su estatus migratorio, visten de civil, utilizan a los niños como cebo para secuestrar a sus padres y emplean la fuerza letal contra quienes protestan o intentan documentar sus atrocidades.
Pero incluso mientras el ICE y los agentes federales arrasan la ciudad con una brutalidad cada vez mayor —actuando con la sanción explícita de la administración Trump—, los habitantes de Minnesota de todos los ámbitos sociales se han adaptado una y otra vez para proteger a sus vecinos, compañeros de trabajo, compañeros de clase y seres queridos, y para exigir justicia para aquellos que ya han sido detenidos por el ICE. Los maestros acompañan a sus alumnos al colegio y los recogen al salir para evitar que sean seguidos por el ICE; cada día hay gente que se manifiesta frente al edificio donde se encuentran los agentes del ICE; hacen piquetes durante horas frente a los hoteles donde se alojan los agentes del ICE con matracas e incluso una banda completa para impedir que los agentes duerman; los trabajadores de las empresas locales han convertido sus lugares de trabajo en centros de distribución de suministros; las redes para alertar de los avistamientos del ICE se han organizado y ampliado aún más, y están listas para organizar y enviar gente al lugar de la actividad del ICE en cuestión de minutos, sabiendo perfectamente que están arriesgando sus vidas al hacerlo.
Sin embargo, ICE no ha abandonado las calles, y los agentes se han vuelto aún más agresivos. En respuesta a las protestas contra el asesinato de Renee Nicole Good a plena luz del día, la administración Trump no ha intentado calmar la situación. En cambio, reclutó y desplegó a cientos de agentes federales más en la ciudad, calificando a los manifestantes de «terroristas locales». La administración ha defendido la inmunidad total para los agentes de ICE, incluido el que asesinó a Good. Los funcionarios de Trump incluso siguen difundiendo mentiras tras el asesinato del enfermero de cuidados intensivos Alex Pretti, calificando a los agentes federales de «víctimas».
Así que Minneapolis decidió intensificar la protesta. Los líderes religiosos locales, las ONG y los sindicatos influyentes convocaron un paro económico en toda la ciudad para detener la actividad comercial habitual. En solo una semana, decenas de sindicatos y organizaciones sociales y políticas respaldaron la convocatoria. Y los habitantes de Minnesota respondieron con fuerza.
El 23 de enero, más de 700 lugares de trabajo cerraron en toda la zona. En las ventanas de los comercios de toda la ciudad se colgaron carteles con el siguiente mensaje:
Cerramos en solidaridad con nuestros vecinos.
Damos la bienvenida a todos, excepto a ICE.
ICE fuera de Minneapolis
23 de enero: sin trabajo, sin clases, sin compras.
Mientras tanto, los letreros de neón de las grandes cadenas como Whole Foods y Target iluminaban calles vacías y tiendas cerradas, mostrando claramente de qué lado están.
Más de 50,000 personas marcharon por el centro de la ciudad a temperaturas bajo cero para exigir no solo el fin del asedio del ICE en su ciudad, sino la abolición total del ICE. Los hijos de los inmigrantes marcharon para proteger a sus padres y familias. Las comunidades indígenas marcharon juntas. Estudiantes y profesores, cuyos planes de manifestarse se vieron pospuestos por el cierre de las escuelas debido al mal tiempo, salieron a las calles en defensa de sus alumnos y compañeros de clase. Haciéndose eco del sentimiento de las masivas marchas «No Kings» de los últimos meses, los manifestantes protestaron contra Trump, el Partido Republicano y la clase política, denunciando el escándalo de Epstein, los ataques a la salud y el pisoteo de los derechos democráticos por parte del gobierno.
Pero en una experiencia desconocida para la clase trabajadora estadounidense, decenas de miles de personas de todos los sectores se negaron a ir a trabajar el viernes. Algunos se dieron de baja por enfermedad, otros se organizaron directamente con sus compañeros de trabajo para dejar de trabajar y movilizarse. En una sede local de CWA, el 86 % de los trabajadores se negaron a trabajar el viernes. Los trabajadores de Starbucks de seis tiendas —cuatro sindicalizadas y dos no— abandonaron sus puestos de trabajo, lo que obligó a cerrar las tiendas. Otros trabajadores sindicalizados —trabajadores del transporte público, maestros, trabajadores de aeropuertos, enfermeros y trabajadores de servicios— se sumaron a la multitud, con insignias sindicales en sus camperas de invierno y logotipos sindicales en las bufandas que les protegían del frío.
Tanto si pertenecían a sindicatos como si no, los trabajadores acudieron a defender a sus compañeros y comunidades. Esta acción histórica ha unido a los trabajadores de nuevas formas, dando vida a la frase «Tocan a uno, tocan a todos».
Al hablar de la importancia del paro del viernes, muchas de las personas que entrevistamos dijeron que «el dinero manda». Sin embargo, lo que habla más alto es la unidad de la clase trabajadora para detener la actividad habitual, porque somos nosotros quienes hacemos que todo funcione. Los trabajadores que organizaron y participaron en el cierre del 23 de enero son emblemáticos de un sentimiento creciente entre la clase trabajadora de Estados Unidos de que nuestra posición como trabajadores es un lugar poderoso desde el que organizarnos, unirnos, planear y luchar reteniendo nuestra mano de obra. En lugar de ceder al ciclo de desmoralización que proviene de días de protesta que no dan más que promesas vacías de los políticos del Partido Demócrata, los habitantes de Minnesota se están plantando. Por eso, la convocatoria de Minneapolis fue secundada en varias ciudades del país, desde Nueva York hasta Los Ángeles.
Menos de un día después de que decenas de miles de personas salieran a las calles y participaran en un paro económico, la policía federal de inmigración respondió al rechazo masivo a su presencia en Minneapolis disparando a otro miembro de la comunidad, solo diecisiete días después de que el ICE disparara a Renee Nicole Good en su coche.
A los 30 minutos de que las brutales imágenes del asesinato de Pretti circularan por las redes sociales y los chats grupales, los miembros de la comunidad comenzaron a acudir al lugar de los hechos. Con el conocimiento que solo se adquiere tras semanas de organización contra el ICE a temperaturas bajo cero, los manifestantes llegaron con los maleteros de sus coches llenos de calentadores de manos y mantas de emergencia para el frío, máscaras y gafas protectoras para el gas lacrimógeno y las granadas aturdidoras, y silbatos para alertar a sus compañeros manifestantes de la actividad del ICE. Los vecinos se quedaron fuera de sus casas mientras los vehículos blindados con refuerzos federales recorrían sus calles, invitando a los manifestantes a entrar para calentarse o beber un vaso de agua para aliviar los efectos del gas lacrimógeno.
Con las mentiras del Departamento de Seguridad Nacional sobre Pretti aún resonando en sus oídos, cientos de personas se enfrentaron a los agentes federales que intentaban cerrar las manzanas que rodeaban el lugar del tiroteo, tratando de impedir que la gente se reuniera para llorar la muerte de su vecino. Los manifestantes se congregaron en Nicollet Avenue y la calle 26 con el objetivo de expulsar a los agentes federales del lugar del asesinato de Pretti.
Mientras tanto, la policía de Minneapolis se mantuvo al margen, dirigiendo el tráfico mientras los manifestantes eran golpeados por los agentes federales. Pidiendo paz y orden a kilómetros de distancia del lugar de la protesta, el jefe de policía Brian O’Hara dijo que la policía de Minneapolis no sería enviada como refuerzo de los agentes federales. Sin embargo, lejos de condenar la presencia del ICE en las Ciudades Gemelas, dejó claro que, casi cinco años después del levantamiento masivo contra la brutalidad policial que sacudió a Minneapolis y al mundo, la policía teme más que nada el resurgimiento de ese movimiento. Desde 2020, ha habido una paz incómoda en Minneapolis entre la comunidad y la policía, pero nadie ha olvidado que hace solo unos años fueron la policía y la Guardia Nacional quienes les lanzaron gases lacrimógenos a la cara.
Los manifestantes se enfrentaron durante horas a los agentes armados, esquivando cientos de latas de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras, y construyendo barricadas con contenedores de basura y residuos que fueron inmediatamente derribadas por los agentes, que dispararon balas de goma directamente contra la multitud. Un restaurante local abrió sus puertas para servir como puesto médico improvisado y atender a quienes sufrían los efectos del gas lacrimógeno y las balas de goma. El ICE avanzó por la manzana y los manifestantes los hicieron retroceder repetidamente después de que las nubes de gas se dispersaran.
Pronto, un vehículo blindado intentó romper la primera línea; una voz solitaria se proyectó a la multitud: «Somos el FBI. Les exigimos que se dispersen inmediatamente». Pero los manifestantes mantuvieron la línea y, finalmente, el vehículo dio la vuelta y se marchó. Los demás agentes pronto le siguieron.
Los manifestantes se apresuraron a recuperar la manzana donde fue asesinado Pretti. Levantaron un memorial en el lugar donde le dispararon, tal y como hicieron con Renee Good semanas antes y a solo un par de manzanas de distancia. Los miembros de la comunidad se enfrentaron a los mortíferos agentes del ICE para recuperar una calle por la que muchos de ellos pasan cada día. El sábado lucharon por su derecho a llorar a su vecino, un acto de rebeldía frente al intento de la administración Trump de encubrir lo que millones de personas en todo el mundo han visto en sus teléfonos.
La gente de Minneapolis está harta de la presencia del ICE en sus comunidades. Tras el levantamiento de 2020, no permitirán que las fuerzas armadas controlen su ciudad y aterroricen a sus comunidades con impunidad. Están cansados de preguntarse cuál de sus vecinos será el próximo en ser secuestrado o asesinado en la calle. Y si le preguntas a cualquiera que haya estado en las calles durante los últimos dos días, los habitantes de Minnesota saben que nadie va a venir a salvarlos. Esta es su lucha y están dispuestos a hacer lo que sea necesario para expulsar al ICE de una vez por todas y abolir la institución por completo. Con esa toma de conciencia han surgido y deben surgir nuevas formas de organización.
El cierre económico del viernes fue una muestra de lo que se podría lograr si la gente de Minnesota se uniera en todas sus ciudades, en todos los lugares donde se encuentren, para detener la actividad habitual en un rechazo total a ICE y a las políticas migratorias de Trump, y para obtener justicia para todos aquellos asesinados por el Estado. Y si el viernes demostró lo que es posible, entonces el tiroteo del sábado demuestra que no hay tiempo que perder para atraer a más gente a la lucha.
Trump no da marcha atrás. Su administración tiene poco margen de maniobra, ya que sus índices de popularidad caen y el llamamiento a abolir el ICE resuena desde Minneapolis en todo el país, con más de la mitad de los estadounidenses diciendo que apoyan esa demanda. Mientras tanto, la administración y el DHS (Departamento de Seguridad Nacional) —desde Kristi Noem hasta Greg Bovino— siguen difundiendo mentiras sobre lo que está sucediendo en Minneapolis para aferrarse a cierta legitimidad del ICE (y de Trump) entre su base. En ese sentido, Minneapolis está en primera línea de la lucha contra Trump. Obligar a una retirada allí significa fortalecer todo el movimiento contra las políticas autoritarias de Trump en Estados Unidos y en el extranjero.
«Huelga general» es la frase que está en boca de todos. Los sindicatos de estudiantes de la Universidad de Minnesota ya han convocado un segundo cierre el 30 de enero. Una huelga general no es otra cosa que paralizar las actividades de toda la ciudad: sin clases, sin transporte público, sin producción, sin ganancias para la clase dominante. Esto requerirá la iniciativa y la participación de toda la ciudad, uniendo todos los diferentes esfuerzos de las últimas semanas hacia este único objetivo.
Las redes vecinales que han estado realizando entregas de comestibles a familias que tienen demasiado miedo de salir de casa y llevando a cabo patrullas para alertar a la gente de la actividad del ICE han demostrado un increíble nivel de organización. Estos esfuerzos deben unirse a las organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales y organizaciones políticas que se movilizaron en masa el viernes. Estas redes pueden activarse para construir esta nueva fase de la lucha: celebrar asambleas comunitarias para organizar los próximos pasos y proporcionar una vía para que los miembros de la comunidad, los trabajadores y los estudiantes discutan juntos los pasos a seguir y cómo organizarse para una verdadera huelga general que paralice la ciudad.
Imaginemos lo que habría sido posible si, en lugar de limitarse a respaldar el llamamiento, los sindicatos y sus dirigentes hubieran hecho todo lo posible para que sus afiliados pudieran ir a la huelga: llamándola por su nombre, abandonando el trabajo y deteniendo las operaciones hasta que se cumplieran sus demandas, y marchando en contingentes masivos para enfrentarse al ICE y garantizar que no se llevaran a ningún otro miembro de su comunidad. Esto daría fuerza a los miles de trabajadores no organizados para que también se pusieran en huelga y se unieran a sus compañeros de clase en las calles, llegando incluso a cerrar las grandes empresas que hasta ahora han podido mantener sus puertas abiertas.
Para liberar el poder de la clase trabajadora y luchar sin descanso hasta que se cumplan nuestras demandas, es necesario que los trabajadores, tanto los organizados como los no organizados, se enfrenten de frente a las cláusulas de «no huelga» y a las leyes anti obreras. Para expulsar al ICE habrá que romper la pasividad de los líderes sindicales y los políticos demócratas que esperan que las declaraciones y las críticas sean suficientes para canalizar la ira de los habitantes de Minnesota hacia protestas que no se enfrenten de frente a estas fuerzas represivas y al gobierno. Desde sus lugares de trabajo, escuelas y barrios, los habitantes de Minnesota —no el Partido Demócrata, ni la Guardia Nacional— serán quienes decidan los próximos pasos de la lucha, como lo han sido desde el principio.
Minnesota no puede hacer esto sola. El viernes no fue solo un día de protesta en las Ciudades Gemelas. La gente de todo el país se ha movilizado en solidaridad con Minneapolis, indignada por los asesinados por el ICE, pero también porque sabe que si no se detiene al ICE ahora, vendrá —y ya lo está haciendo— a otras ciudades del país a hacer lo mismo. Los esfuerzos de Minneapolis deben contar con el apoyo activo de la solidaridad en todo el país, con los sindicatos afiliados organizando sus propios piquetes, huelgas y paros para apoyar los esfuerzos de los trabajadores del Medio Oeste. La AFL-CIO nacional denunció los acontecimientos de Minneapolis y respaldó la acción del 23 de enero; ahora es el momento de pasar de las palabras a la acción y organizar a sus miembros en todas las localidades para apoyar a Minneapolis y el derecho a plantarse frente a los ataques de la administración Trump, que se utilizarán para atacar a la clase trabajadora en el futuro.
Lo que suceda a continuación en Minneapolis tendrá repercusiones en todo el país y en todo el mundo. Expulsar definitivamente al ICE de la ciudad no es más que obligar al gobierno de Trump a dar marcha atrás en su guerra contra los inmigrantes y toda la clase trabajadora.
Hollywood se pronuncia contra las acciones del ICE
En festivales, premiaciones y redes sociales, actores y actrices de Hollywood empezaron a romper el silencio contra el ICE, el organismo responsable de detenciones, redadas y deportaciones que golpean de lleno a la población migrante en Estados Unidos.
Figuras como Meryl Streep, Gael García Bernal o Natalie Portman, entre muchas otras, han levantado la voz en discursos y redes sociales para denunciar la brutalidad de los operativos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y el drama de la separación familiar en la frontera. El detonante de muchas de estas protestas públicas fue la política de “cero tolerancia” impulsada por la administración Trump, que llevó el racismo institucional a niveles obscenos y puso bajo el reflector el sufrimiento de miles de familias migrantes.
En Sundance, pines de repudio se colaron en la alfombra roja. Edward Norton y Natalie Portman usaron su visibilidad para denunciar la violencia estatal y el racismo institucional que persigue a millones de personas por su origen.
En los Golden Globes, Ariana Grande llevó un pin contra el ICE en una de las vidrieras más vistas del mundo. Y mientras tanto, Pedro Pascal viene usando su Instagram para amplificar denuncias, apoyar a las comunidades migrantes y recordar algo básico: EE.UU. se construyó con trabajadores y trabajadoras migrantes, no con muros ni jaulas.
La magnitud de la represión estatal contra los migrantes –con detenciones masivas, centros de detención que funcionan como verdaderos campos de concentración y deportaciones a destajo– generó una reacción de diversos sectores de la cultura.
OLA DE DESPIDOS EN EE UU
Varias empresas recortan empleos y frenan contrataciones por la incertidumbre económica
En Estados Unidos, los economistas han dicho que las empresas están básicamente en el punto muerto de “no contratar, no despedir”, lo que está llevando a muchas a limitar la apertura de más plazas o a pausarlas por completo en medio de la incertidumbre económica. La contratación general se ha estancado y el mes pasado sólo se crearon 50.000 empleos, comparados con 56.000 en noviembre.
Pero una lista creciente de empresas también está recortando empleos. Empresas de varios sectores han anunciado despidos, y muchos señalan el aumento de los costos operativos que van desde la avalancha de nuevos aranceles del presidente Donald Trump, la inflación persistente y los cambios en el gasto de los consumidores, cuya perspectiva sobre la economía de Estados Unidos recientemente cayó a su nivel más bajo desde 2014. Otros todavía están trabajando para reducir sus plantillas después de un auge de contrataciones durante la pandemia, particularmente en el comercio electrónico. Al mismo tiempo, cada vez más empresas están reduciendo sus nóminas mientras redirigen dinero hacia la inteligencia artificial, a menudo integrada en una reestructuración corporativa más amplia.
Más allá del sector privado, miles de empleados del gobierno federal perdieron sus empleos en recortes realizados por la administración Trump el año pasado. Eso ha tensado aún más el sentimiento general de las personas sobre encontrar un empleo estable hoy en día.
Algunas de las empresas que han anunciado importantes despidos recientemente.
Dow
El fabricante de productos químicos Dow, Inc. anunció el jueves planes para recortar alrededor de 4.500 empleos, como parte de un esfuerzo más amplio para “racionalizar” las operaciones, lo que incluye poner más énfasis en la inteligencia artificial y la automatización. Los recortes se suman a los del último año. Dow decidió eliminar 1.500 puestos en enero de 2025 y otros 800 durante el verano.
Amazon
El gigante del comercio electrónico Amazon anunció el miércoles el recorte alrededor de 16.000 puestos corporativos, solo tres meses después de anunciar otros 14.000. En su ronda más reciente, Amazon citó una reestructuración destinada a “eliminar la burocracia” en sus operaciones, pero los recortes también llegan mientras la empresa continúa aumentando el gasto en inteligencia artificial. Hace tiempo, el director general Andy Jassy anticipó que la IA generativa reduciría la fuerza laboral corporativa de Amazon.
UPS
United Parcel Service dijo el martes que planea recortar hasta 30.000 empleos operativos este año, mientras la empresa de paquetería continúa reduciendo el número de envíos de Amazon que maneja en medio de esfuerzos de recuperación más amplios. UPS dijo que estos recortes se realizarán a través de liquidaciones voluntarias para conductores a tiempo completo y al cese natural de los puestos. Los recortes se suman a un total combinado de 48.000 despidos que la empresa reveló en 2025.
Tyson Foods
A finales del año pasado, Tyson Foods dijo que cerraría una planta que empleaba a 3.200 personas en Lexington, Nebraska, lo que provocó la pérdida de empleos en la pequeña ciudad de 11.000 habitantes. Los despidos comenzaron el 20 de enero, pero la empresa notificó a las autoridades estatales que estaba reteniendo temporalmente a menos de 300 trabajadores para ayudar a completar el cierre. En noviembre Tyson también anunció planes para eliminar uno de los dos turnos en una planta de Amarillo, Texas, eliminando 1.700 empleos.
HP
En noviembre, HP dijo que esperaba despedir a entre 4.000 y 6.000 empleados. Los recortes son parte de una iniciativa más amplia del fabricante de computadoras para racionalizar las operaciones, lo que incluye adoptar la IA para aumentar la productividad. La empresa tiene como objetivo completar estas acciones para el final del año fiscal 2028.
Verizon
Verizon comenzó a despedir a más de 13.000 empleados en noviembre. En un memorando al personal anunciando los recortes, el CEO Dan Schulman dijo que el gigante de las telecomunicaciones necesitaba simplificar las operaciones y “reorientar” toda la empresa.
Nestlé
A mediados de octubre, Nestlé dijo que recortaría 16.000 empleos a nivel mundial, como parte de una reducción de costos más amplia destinada a revitalizar su desempeño financiero en medio de vientos en contra como el aumento de los costos de las materias primas y los aranceles impuestos por Estados Unidos. El gigante suizo de alimentos dijo que los despidos se llevarían a cabo durante los próximos dos años.
Novo Nordisk
En septiembre, la farmacéutica danesa Novo Nordisk dijo que recortaría 9.000 empleos, alrededor del 11% de su fuerza laboral. El fabricante de fármacos como Ozempic y Wegovy informó que los despidos eran parte de una reestructuración más amplia, mientras trabaja para vender más medicamentos para la obesidad y la diabetes en medio de una creciente competencia.
Intel
Intel ha decidido eliminar miles de empleos mientras el fabricante de chips batalla para revitalizar su negocio. El año pasado, el CEO Lip-Bu Tan dijo que Intel esperaba terminar 2025 con 75.000 trabajadores “principales”, excluyendo subsidiarias, a través de despidos y la no renovación de contratos. A finales de 2024, la empresa tenía reportados 99.500 empleados. La compañía anunció previamente una reducción del 15% de la fuerza laboral.
Procter & Gamble
El verano pasado, Procter & Gamble dijo que recortaría hasta 7.000 empleos durante los próximos dos años, el 6% de la fuerza laboral global de la empresa. El fabricante de detergente Tide y pañales Pampers dijo que los despidos eran parte de una reestructuración más amplia, que también llega en medio de presiones arancelarias.
Microsoft
Microsoft inició dos rondas de despidos masivos el año pasado, impactando primero a 6.000 y luego a otros 9.000 puestos. El gigante tecnológico citó “cambios organizacionales”, pero los recortes también llegaron mientras la empresa gasta mucho en IA.
Otras empresas que han anunciado recortes:
1. General Motors recortó alrededor de 1.700 empleos en sitios de fabricación en Michigan y Ohio el otoño pasado, además de cientos de despidos temporales para otros empleados.
2. Paramount, propiedad de Skydance, inició aproximadamente 1.000 despidos en octubre y luego anunció planes para recortar otros 1.600 empleos como parte de desinversiones en Argentina y Chile.
3. Target en octubre decidió eliminar alrededor de 1.800 puestos corporativos.
4. ConocoPhillips anunció planes para despedir hasta una cuarta parte de su fuerza laboral, o entre 2.600 y 3.250 trabajadores, tomando la mayoría de los recortes antes del final de 2025.
5. Lufthansa Group dice que eliminará 4.000 empleos para 2030.
Fuentes: AP, AFP, Perfil, La Izquierda Diario


