Miércoles 14, Congreso, CABA. La lluvia no los frena. La Policía Federal tampoco. Los jubilados y jubiladas volvieron a marchar y, una vez más, el aparato del Estado mostró su faceta más violenta. El blanco, otra vez, fue Carlitos.
Fotos: Nicolás Solo ((i))
Alrededor de las 13:30, un grupo de jubilados/as intentaba realizar la ronda alrededor del edificio del Congreso. Al acercarse por la calle Combate de los Pozos, la Policía Federal les cortó el paso. No hubo instancia de diálogo: los efectivos comenzaron a colocar vallas de manera violenta. Los jubilados intentaron frenarlos y, en el forcejeo, Carlos Dawlowski, más conocido como “Chaca” o Carlitos, quedó del otro lado de las vallas. La Policía Federal lo detuvo, lo golpeó en el brazo hasta hacerlo sangrar y lo retuvo durante un tiempo. Hasta el momento, Carlitos desconoce el cargo formal de su detención y el fundamento legal que la justificó.
Fotos: Indymedia Argentina
Apoyo a los jubilados
A diferencia de miércoles anteriores, al llegar los jubilados al Congreso, el tránsito permanecía habilitado. Los automovilistas que circulaban por la zona hacían sonar sus bocinas de manera insistente. Se registraron numerosas muestras de apoyo y gritos de aliento hacia los manifestantes, gestos que quedaron documentados en videos y que fueron valorados por los presentes como un respaldo popular.
Video: Mat ((i))
Mientras Carlitos permanecía detenido, el resto de jubiladas y jubilados no cesó en su reclamo. Se concentraron frente al lugar donde lo tenían alojado y exigieron su liberación. Finalmente, el Same llegó al lugar, lo atendió por las lesiones sufridas y fue liberado.
Fotos: Indymedia Argentina
Apenas salió, el grupo se rearmó. Volvieron a dar la vuelta desde Combate de los Pozos hasta la plaza. Cantaron bajo la lluvia, que había cesado momentáneamente pero volvió a caer con fuerza cuando llegaron a la plaza. Ni eso los detuvo.
Fotos Mat ((i))
Lo ocurrido este miércoles no es un hecho aislado. El aparato del Estado está ensañado con Carlitos. El Ministerio de Seguridad, con Monteoliva al frente, y toda la lógica “bulrichista” que aún permanece vigente, lo tienen como blanco sistemático.
No es la primera vez que lo detienen. Ya suman, al menos, cuatro episodios. Ya lo detuvieron, ya lo lastimaron. Y como agravante, mediante una causa penal le están impidiendo el acceso a las canchas de fútbol. A un jubilado de 76 años, hincha de Chacarita, que trabajó toda su vida, se le pretende arrebatar un derecho básico de recreación. Pero Carlitos ya lo advirtió: “Cuando yo decida ir a la cancha voy a ir y me van a tener que correr por toda la tribuna”.
Fotos Mat ((i))
La jornada del miércoles 14 expuso dos caras de una misma realidad. Por un lado, el carácter heroico de los y las jubiladas: se tiran a la calle, cantan bajo la lluvia, rodean el Congreso, resisten, y además reciben el apoyo espontáneo de quienes los cruzan en el tránsito. Por el otro, el ensañamiento de un Estado que no tolera el reclamo popular. Que golpea, que detiene, que persigue judicialmente, que lastima.
Mientras tanto, ellos siguen. Dieron la vuelta a la plaza una y otra vez. Cantaron hasta que amainó la lluvia. Y prometen volver. Porque, como sentencia Carlitos: “Cuando el pueblo se canse y salga a la calle, no lo van a poder parar”.












