Mein AI
Alex Karp, de Palantir, quiere que sepamos que tiene grandes planes.
Una vez que los nazis cayeron, mucha gente quedó desconcertada. Obviamente, algo que confundía a cualquier observador sensato era la enorme magnitud de sus crímenes, llevados a cabo, además, con un ímpetu y una ambición frenéticos, propios de una startup, en tan solo doce años: ¿Guerra mundial? Sí. ¿Genocidios? Sí. ¿Peinados horribles? Sí.
Pero además había otra pregunta: ¿cómo había conseguido su líder, un fanático engreído, filósofo aficionado (con una tendencia por las cosas más siniestras de la tradición alemana) y un supuesto genio con una estabilidad mental claramente cuestionable, que toda una nación de personas con un nivel educativo aparentemente razonable, lo siguiera? Y no sólo...






