Las pibas no se van, las desaparecen

Al grito de “Devuelvan a Johana!” una gran marcha recorrió La Plata a un año de la desaparición de Johana Ramallo, señalando la responsabilidad del Estado en las redes de trata.

Cabecera de la marcha a 1 año sin Johana

Fotos: Rocío Tagliabue

El pasado jueves 26 se cumplió un año del día en que Johana Ramallo fue vista por última vez en la ciudad de La Plata. Su mamá, Marta, exige desde entonces que el Estado de respuestas sobre qué pasó y dónde está su hija. Sin embargo el expediente judicial, en trámite dentro del fuero federal desde que se aceptó la denuncia enmarcada como delito de trata, es una muestra más de impunidad y encubrimiento.

Desde hace un año, cada 26 de cada mes el espacio de coordinación “Buscamos a Johana” convoca junto a la familia a distintas actividades: radios abiertas, jornadas culturales, intervenciones, audiencias públicas, marchas.

Esta vez, acompañada por un amplio sector de organizaciones de mujeres, organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, etc., la marcha partió desde la esquina de 1 y 63, donde Johana fue vista por última vez hace un año. Junto a Susana Trimarco y a mujeres de distintos espacios, Marta encabezó la movilización sosteniendo una bandera de arrastre con la consigna “1 año sin Johana. Basta de trata. ¡El Estado es responsable!”.

“A los proxenetas los cuida la policía”, “Frente a la justicia patriarcal, lucha feminista y popular”, “Johana es víctima de complicidad estatal”, “¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que a las pibas las puedan encontrar?”, “No hay derechos humanos con pibas desaparecidas”, fueron las frases en los pasacalles que se ubicaron en cada uno de los puntos por los que pasó la movilización durante su recorrido. Las intervenciones en cada parada dieron cuenta del rol de la policía, el poder judicial y el Estado provincial.

“Sin yuta no hay trata”

El primero de los puntos del recorrido fue la Comisaría Novena de La Plata, con jurisdicción en el barrio en que Johana fue vista por última vez. Dentro del entramado de impunidad de la causa, el Poder Judicial todavía no avanzó en determinar cuál es el personal de esa dependencia al que le correspondía prestar servicios el día en que Johana desapareció.

“Frente a la justicia patriarcal, lucha feminista y popular”

Al llegar a Avenida 7, la movilización pasó frente a la sede del Ministerio Público Fiscal provincial, que intervino en el primer tramo de la causa comenzando la investigación como “averiguación de paradero”, negándose a apartar a la policía provincial de la investigación y demorando tres meses en hacer lugar al pedido de la querella de cambiar la carátula a “desaparición forzada de persona” pese a todos los datos que abonaban la hipótesis del secuestro con fines de trata y explotación sexual.

“¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que a las pibas las puedan encontrar?”

El cambio de carátula finalmente hizo declinar la competencia de la justicia provincial hacia el fuero federal. El tercer punto del recorrido fue, entonces, la sede de los Tribunales Federales de La Plata en 8 y 50, donde tramita la causa desde fines del año pasado ante el Juzgado Federal de La Plata Nº 1, a cargo del juez subrogante Ernesto Kreplak. El cambio de calificación de la carátula y del traspaso a la justicia federal tampoco tuvo como resultado avances importantes ni la definición de una línea de investigación clara.

No hay derechos humanos con pibas desaparecidas

“Nunca recibí el llamado de ningún funcionario. Al mes fui a ver al Santiago Cantón y le pedí que se haga una carta para que me reciba Vidal. Nunca recibí ningún llamado ni ninguna solidaridad de nadie del Estado: ni de Garro ni de Vidal”, declaró Marta meses atrás ante medios de comunicación.

El último punto por el que pasó la movilización antes de llegar al final del recorrido fue la sede central de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, encabezada por Santiago Cantón, quien al mes de la desaparición de Johana se comprometió a acompañar en la búsqueda, lo cual finalmente no sucedió. “El Estado nos sigue abandonando como abandonó a Johana”, señaló Marta.

Frente a la Secretaría de DDHH

El Estado es responsable

Frente a la Casa de gobierno de la provincia de Buenos Aires, se realizó un emotivo acto de cierre en el que siguieron a Marta, en el uso de la palabra, Susana Trimarco, mamá de Marita Verón, y Lorena Galle, tía de Micaela Galle (asesinada en el cuádruple femicidio del Barrio La Loma en 2011).

Al finalizar las tres intervenciones, se dio lectura al documento que compartimos a continuación en su versión completa.

Documento

Hoy se cumple un año de la desaparición de Johana Ramallo, hace un año que familiares, amigxs, movimientos sociales, de derechos humanos, políticos  sindicales, feministas y de la disidencia sexual la estamos buscando. El 26 de julio de 2017 marcó el inicio de esta lucha por encontrar a Johana y para decir que no queremos más desaparecidas en Democracia. Sabemos que las pibas no  desaparecen simplemente, sino que son secuestradas por redes de trata para ser prostituidas.

Sabemos también que las redes de trata van más allá de los proxenetas, que incluyen al sistema prostibulario, a la Policía que libera zonas, lleva a cabo la inteligencia necesaria para desaparecer a las personas, protege a los secuestradores y prostituyentes, y luego cuenta con la Justicia y el Poder Político que garantizan la impunidad.

En cada paso que hemos dado, nos encontramos con los obstáculos que pone un Estado patriarcal y con carácter de clase, hoy en manos de la oligarquía, al que no le interesa combatir el delito de la trata y explotación sexual porque es parte de un negocio criminal y organizado que las únicas pérdidas que genera son, sobre todo, las vidas de mujeres y niñas y el sufrimiento de sus familias que las buscan y las esperan. Decimos una vez más que sin complicidad estatal, no hay redes de trata.

Este Estado abandonó a Johana mucho antes de que desaparezca, porque cerró la Sede del FinEs donde estudiaba, y desmanteló el Programa Ellas Hacen donde trabajaba, desfinanció los Programas y Políticas Públicas, que aunque no eran suficientes, servían como herramienta de atención, promoción y protección de derechos de las mujeres, lesbianas, trans, travestis y bisexuales, y acompañaban a éstas en situación de violencia de género. En esta línea, se despide y persigue a las trabajadoras de la línea telefónica 144.

Este ajuste feroz que está aplicando el gobierno golpea más fuerte a las mujeres, lesbianas, trans, travestis y bisexuales, que en nuestro país son la mayoría entre las personas más pobres, tienen los más altos niveles de precarización laboral y de desempleo, sobre todo las mujeres menores de 29 años.

Desde que comenzó la búsqueda, hemos golpeado todas las puertas, presentado notas, pedido audiencias con la Gobernadora y con funcionarios públicos, presentado escritos en la causa con pedidos concretos. Todos los aportes que pueden hacerse desde la querella se han hecho. Todo esto acompañado de conferencias, radios abiertas, marchas y diferentes actividades, que fueron definidas en el espacio colectivo, con la familia de Johana, amigxs y organizaciones que apoyan la lucha.

Sin embargo, la respuesta del Gobierno de María Eugenia Vidal fue darnos la espalda. La propia Gobernadora no fue capaz de oír el pedido de una madre que busca a su hija, nunca la atendió. A pesar de sus promesas de impulsar políticas públicas de género, no tuvo ni tiene la decisión política de poner a disposición todas las herramientas estatales posibles para encontrar a Johana.

Por su parte, la Justicia, representada en un principio por la Fiscal Betina Lacki en la justicia ordinaria, se negó a buscar a Johana como víctima de trata, y que dejó en manos de la policía bonaerense la investigación, perdiendo la oportunidad de encontrarla durante los dos primeros meses. Posteriormente, Marta Ramallo se presentó en los juzgados federales, donde ingresó la denuncia de desaparición en el marco de la ley de trata. En este caso, recayó en el juez federal Ernesto Kreplak, quien tampoco ha actuado a la altura de las circunstancias. La investigación se caracterizó por su lentitud y desprolijidad. Lejos de poder definir una línea de investigación concreta, sólo ha aumentado la cantidad de fojas sin arrojar resultados sustanciales, y así poder avanzar en la búsqueda.

Luego de rastrillajes, allanamientos, infinidad de declaraciones y todos los aportes que hizo su familia, tras un año de ausencia, no sabemos quiénes ni a dónde se llevaron a Johana. Como ha dicho Marta “los tiempos de la Justicia no son los nuestros” y exigimos que nos den respuestas.

Estamos en un momento histórico, donde el movimiento de mujeres, lesbianas, trans, travestis y bisexuales nos encontramos a un paso de conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Hemos demostrado que juntes y en las calles logramos hacernos ver y escuchar. No nos vamos a quedar callades mientras nos matan, nos violan y nos desaparecen.

En esta ciudad de La Plata, hace un año que se llevaron a una compañera, una entre las más de 3200 mujeres desaparecidas en democracia, una vez más nos encontramos para denunciar que Johana Ramallo no se fue, a Johana la secuestraron y exigimos que el Estado la encuentre y nos la devuelva con vida, como se la llevaron.

Nosotrxs apostamos a la organización y movilización popular. Luchamos para que se desmantelen las redes de trata y narcotráfico. En cambio, desde el Gobierno, con la excusa de “terminar” con estos delitos y defendernos de ataques externos, promueven medidas como ampliar el rol de la Fuerzas Armadas en la seguridad interior, fortaleciendo el brazo armado del Estado, para poder ir contra la resistencia de lxs trabajadorxs y el pueblo.

No vamos a dejar de gritar: ¡Basta de Trata! ¡Devuelvan a Johana! ¡Con vida se la llevaron, con vida la queremos! ¡El Estado es responsable!

 

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Mural por Johana Ramallo, por Indymedia La Plata

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