Bifo Berardi: Pensar después de Gaza…

El filósofo italiano Franco Bifo Berardi entrevistado desde Argentina por el periodista Matías Colombatti acerca de su último libro:

“Pensar después de Gaza. Ensayo sobre la ferocidad y la extinción de lo humano”

Video Entrevista
https://youtu.be/bFN-AVeHKSw

26 agosto 2025

Extracto de la transcripción: 

…tengo el honor, el gusto de saludar al escritor, filósofo y agitador cultural, figura destacada del Movimiento de la Autonomía Obrera Italiana, autor de este reciente libro publicado por la editorial Tinta Limón: “Pensar después de Gaza, un ensayo sobre la ferocidad y la extinción de lo humano”.
Está conectado desde Italia: Franco Bifo Berardi.
Gracias por atendernos. Gracias por tu tiempo, Bifo. Muy impactado con el libro que estoy leyendo, con los conceptos muy contundentes, con una advertencia muy fuerte, que es que pensar después de Gaza es pensar sin futuro, ¿no? Es como una especie de abismo para la humanidad lo que vos estás marcando.
¿Qué estás viendo, Bifo? ¿Qué estás advirtiendo?

-¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy diciendo? Estoy intentando de entrar en comunicación con la mente contemporánea.
Intentando de buscar una posibilidad de de comunicar con la mente post discursiva.
Me parece que todo el discurso de la izquierda, todo el discurso de la democracia, todo el discurso del progreso no tenga ninguna vitalidad, ninguna posibilidad de volver en la escena de nuestro tiempo; porque el tiempo presente es el tiempo de la ferocidad y de la crueldad.
¿Cómo podemos seguir hablando con dos generaciones de personas que han crecido, que se han formado en un entorno cultural, antropológico, comunicacional, en que los valores de la racionalidad moderna no significan nada, porque la aceleración de todos los procesos comunicacionales han producido un efecto de indistinción, de indiscriminación.
Tenemos que hablar el lenguaje de la desesperación. Es a partir de la desesperación que podremos quizás crear nuevas formas de imaginación.

-Bifo, pensar después de Gaza es marcar el genocidio en Gaza también como un antes y un después en la historia de la humanidad, en la historia reciente. ¿Por qué atribuís al genocidio en Gaza un parteaguas tan grande en la historia de la humanidad y pensando también en que, como decís en tu libro, no habrá una posguerra? ¿Qué significa?

-Porque hasta hacen dos años, hasta un cierto punto, con toda nuestra conciencia de una crisis profunda, pero seguíamos creyendo que hay la ley, que hay el derecho, que hay el derecho internacional.
Y seguíamos creyendo que “nunca más”. Las palabras que han marcado mi generación, que han marcado la última parte del siglo XX, eran dos palabras: nunca más.
Todo puede acontecer, pero el genocidio no. Todo puede acontecer, pero la vuelta del nazismo no. Bueno, hoy tenemos que reconocer que el genocidio ha vuelto.
Más profundamente tenemos que reconocer que la razón moderna, la ley, el derecho han sido borrados. que apelar al derecho internacional no significa nada, porque el derecho internacional ha muerto, la democracia ha muerto.
Entonces, ¿qué podemos hacer? Tenemos que partir desde la conciencia de qué significa ferocidad.
La ferocidad es una condición animal, natural básica de sobrevivencia.
Cuando mi sobrevivencia implica la destrucción del otro, el genocidio, la ferocidad significa que tengo que matarte para que yo pueda sobrevivir. Hay algo más que la ferocidad en el panorama contemporáneo. Hay la crueldad. La crueldad es algo diferente. La crueldad no implica mi sobrevivencia.
La crueldad tiene un carácter estético, un carácter psicopático, estético. La crueldad significa el goce del dolor del otro sin implicar el bien mío, el bien de la persona de la entidad cruel.
Tenemos que pensar en términos de ferocidad y de crueldad. No, en el sentido que tenemos que devenir feroces o crueles. Esto me hace reír, pero en el sentido que tenemos que abandonar toda dimensión racional y discursiva. Tenemos que poner una pregunta. La pregunta es, ¿cómo viviremos?
¿Cómo podremos vivir? en un tiempo que es el tiempo de la crueldad y de la ferocidad. Esta pregunta yo la pongo a los jóvenes que gritan libertad, libertad.
¿De qué libertad estamos hablando?
Cuidado, no podemos poner esta cuestión en los términos de la racionalidad democrática. Porque racionalidad y democracia no significan nada en el dominio de la pura aceleración y de la demencia.

-Bifo, hay algo muy impactante del genocidio en Gaza, además de lo que pasa, de lo que sucede, es cómo nos llega, ¿no? Con prácticamente un minuto a minuto, día a día de información, con imágenes, con en nuestros celulares… Lo decís vos en tu libro: Gaza es Auschwitz con cámaras, el horror convertido en espectáculo mediático.
¿Cómo nos impacta eso? ¿Qué nos dice eso también para el futuro?

-Antes de nada explicamos que significa con cámaras. Significa que el nazismo ha sido el nazismo hitleriano en su forma propia. Ha sido una ciencia de la ferocidad y de la crueldad. Ha sido una investigación, una creación de un mundo de pura violencia, pero de violencia que tenía carácteres tecno-científicos cada vez más puntuales.
Bueno, el sionismo contemporáneo sigue en la misma línea, del perfeccionamiento del carácter tecno-científico de la tortura, la tortura de un pueblo entero.
¿Cómo fue Auschwitz? Auschwitz es la creación de un lugar donde un millón de personas sufren el hambre, la sed, la tortura, la muerte y la humiliación.
Gaza es una repetición de esto, pero hay una novedad decisiva. Esta novedad es que Auschwitz era secreto, hasta cuando los soviéticos llegaron allá, hasta cuando pudimos ver las fotos, no sabíamos mucho, casi nada sabíamos.
Hoy sabemos todo en tiempo real. Hoy podemos ver la tortura, la desnutrición, la humillación que produce esto en la mente de mil millones de personas. Esta es la pregunta importante en la mente, sobre todo, de una generación que no ha verdaderamente aprendido la distinción entre realidad y ficción porque todo es ficción para esta generación.
Bueno, ¿cómo podemos comunicar un sentimiento humano en una dimensión epistémica, en una dimensión cognitiva en que el sentido mismo de la realidad ha desaparecido? Esta es la pregunta que yo me pongo a mí mismo, que intento desesperadamente de responder.

-Como decís en tu libro también, nos queda la desesperación, ¿no? Quien conserve la ética y la empatía solo puede sentir desesperación en este momento. Y hay algo que apuntas también, que sucede no solo en Gaza, lo vemos también en Ucrania o en otras guerras que es la novedad, si se quiere, con las viejas guerras, que es la forma de matar, ¿no? y la tecnología, el uso de la inteligencia artificial, los drones, incluso la convocatoria para tripular, para manejar esos drones, de jóvenes que eran más de los videojuegos, ¿no? Y que los ponen a matar en la vida real como mataban en los videojuegos, deshumanizando hasta esa experiencia que era la de matar en la guerra. ¿qué qué ves ahí? ¿cómo lo podríamos contar? ¿Qué qué es lo que te preocupa de ese aspecto particular?

-Digo que el sionismo contemporáneo es una evolución del nazismo hitleriano, este sentido preciso que el genocidio como ciencia, como técnica científicamente elaborada. Pero en tu pregunta hay otro aspecto muy importante que significa matar a través de una máquina, a través de algo que no son mis manos.
La percepción del cuerpo del otro desaparece progresivamente en nuestro tiempo. El cuerpo del otro para de existir como cuerpo verdadero y se ha transformado desde algún tiempo en algo puramente virtual, puramente informacional.
Ahí hay algo que pertenece a la esfera de la ruptura entre ética y sensibilidad siempre. La ética se fundó en 10.000 años pasados.
La ética se funda sobre la percepción sensible de otro.
¿Qué significa ética cuando el otro desaparece? Cuando el otro se vuelve algo puramente numérico, puramente ficcional.
En eso no tengo una respuesta. Es un problema, es el problema más grande de nuestro tiempo.
Yo creo que estamos perdiendo tiempo cuando pensamos cómo ganar las elecciones…
Qué me importa de las elecciones, que me importa de la suerte de la democracia, de toda esta vieja historia que no tiene ninguna realidad de nuestro tiempo. La verdadera cuestión que deberíamos poner es cómo recomponer las condiciones de una ética en la relación entre cuerpos, cuando los cuerpos han desaparecido. Es esta la verdadera cuestión.
Entonces yo pienso que el punto no es llamar la atención sobre el dolor del otro. El dolor del otro puede concernir, puede interesarme a mí que soy viejo, que me he formado en un mundo en que el otro existía.

Para los pibes que gritan libertad, libertad, cuando el asesino Milei organiza el genocidio en Argentina, porque en Argentina se está preparando el genocidio como en todos los lugares del planeta.
¿Qué significa hablar con estos pibes de ética?
Significa llamar no el cuerpo del otro, pero tu cuerpo futuro. ¿Cómo viviremos? ¿Cómo podremos vivir?

Intentamos pensar, intentamos sentir nuestro propio sufrimiento, nuestro desaparecer, nuestra depresión, nuestra locura, nuestra soledad.
Poner este problema de manera tan loca como loco es el poder, la fuerza de la locura.
Eso escapa totalmente al pensamiento de la izquierda. Eso escapa totalmente al pensamiento racionalista de la democracia y del progresismo. Abandonamos la razón.
Es intentamos emerger nuestra locura. Hablamos con la locura del mundo desde el punto de vista de la locura misma.

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