“La lucha incansable logró justicia para María Luján Barrios”

El remisero Oscar Adrián Becerra, de 40 años, fue condenado a prisión perpetua por el femicidio a María Luján Barrios, de 24, en la localidad de El Jagüel, en el partido bonaerense de Esteban Echeverría. María estuvo desaparecida casi dos años, desde la madrugada del 4 de diciembre de 2021 hasta que se encontró su cuerpo el 12 de junio de 2023.

Compartimos el testimonio de la abogada Marcela dal Santo, que acompañó a la familia de la joven:

Este martes 11 de noviembre la lucha incansable de una mamá y su familia logró justicia para María Luján Barrios.

Óscar Adrián Becerra fue condenado por el asesinato de Marilú a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por ser cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género, o sea femicidio.

Las pruebas fueron contundentes: Becerra se aprovechó de la vulnerabilidad interseccional de una piba de tan solo 24 años, de clase obrera, humilde, madre de cuatro chicos que criaba sola y que se la rebuscaba para salir adelante como podía para atentar contra su vida, creyéndose impune en su obrar.

En el juicio logramos que este contexto desfavorable de María Luján se ha tenido en cuenta a la hora de juzgar con perspectiva de género el acto criminal y aberrante de un hombre que a sabiendas de la situación personal de Marilú se aprovechó de ella para asesinarla.

La violencia de género existe, los femicidas existen y se valen de la relación desigual de poder para cometer sus crímenes. Por eso cuando un hombre mata una mujer por su condición de mujer merece la pena más alta y más severa que existe en nuestro sistema.

Nos duele la ausencia de Marilú y nos va a doler siempre. Pero hoy estamos satisfechas de haber logrado justicia por ella. Porque poder judicial no es sinónimo de justicia y muchas veces es justamente lo contrario, es la manifestación de la injusticia en su máxima expresión.

Pero hoy no. Hoy gritamos que se hizo justicia. Becerra va a tener que pasar toda su vida en prisión por lo que hizo.

Estoy segura que la lucha de una familia y la solidaridad de las organizaciones que acompañaron este proceso han sido sin dudas un factor fundamental para lograr este resultado.

En particular, una mamá qué hizo de su dolor una lucha por su hija, por la memoria de su hija, por la dignidad de su hija incansable. Imperturbable y con un corazón inmenso.

Mi admiración hacia ella es absoluta.

Arriba las y les que luchan

Marilú presente siempre.

Marcela dal Santo, boga compañera

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