Presti: militarización de la política y politización de las fuerzas armadas
La designación del jefe del Ejército como ministro de Defensa tiene consecuencias internas y externas. Quiebra el principio de control civil y alinea al país en una agenda geopolítica belicista impulsada por Estados Unidos. A 50 años del golpe, el gobierno utiliza retóricas revisionistas para justificar un giro que reinstala a los militares en el centro del poder político.
La designación del jefe del Estado Mayor del Ejército, Carlos Alberto Presti, como Ministro de Defensa debe ser leída por sus consecuencias dentro y fuera del país, política interna y externa, dos niveles que están directamente entrelazados: por un lado, militarización de la política y, por otro, de politización de las fuerzas armadas que refuerza la dependencia consentida con Estados Unidos.
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