La popularidad de Donald Trump cae a su mínimo histórico por los ataques a Irán

La popularidad del presidente estadounidense, Donald Trump, cayó a un mínimo histórico de 25 %, según una encuesta de la fundación YouGov citada por el periódico británico The Economist. El estudio adjudica el bajo nivel de aprobación a los renovados ataques contra Irán a mediados de julio y la percepción ciudadana de un gasto excesivo en dicha agresión bélica.

Por Mario Hernandez

La caída se ve reflejada de manera simultánea en sondeos de Reuters-Ipsos y de la cadena CNN publicados el miércoles 29 de julio, los cuales exponen un descontento generalizado frente a la crisis económica y el conflicto internacional.
El estudio de YouGov señala que la guerra mantiene niveles mínimos de respaldo al ser considerada extremadamente impopular, donde el 60 % de los estadounidenses sostiene que la administración gasta demasiado dinero en las acciones militares.
En la misma línea, un sondeo de Ipsos/Reuters indica que solo uno de cada tres ciudadanos apoya la guerra, manteniendo cifras por debajo del 40 % desde que comenzó el 28 de febrero, marcando el nivel más bajo y un marcado contraste con el respaldo popular de anteriores contiendas.
La encuesta de la CNN realizada a 1.225 adultos detalla que un récord del 73 % de los estadounidenses considera que Trump no ha atendido los problemas más urgentes del país, un descontento extendido también entre los republicanos.
El índice general de aprobación presidencial se sitúa en el 34 %, el mismo nivel del mínimo histórico registrado al final de su primer mandato (2017-2021), tras los sucesos en los que sus seguidores atacaron el Capitolio para intentar detener la certificación de la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020.
El sondeo refleja que la mitad de los encuestados desaprueba firmemente la gestión del presidente, la cifra más alta de rechazo en lo que va de sus mandatos, mientras que su aprobación positiva cayó a un mínimo histórico del 15 %.
El impacto del conflicto traspasa las bases partidistas tradicionales. Entre los miembros del propio partido, Trump reúne el apoyo del 78 %, un nuevo mínimo para un político que se jacta de tener un fuerte respaldo, y solo el 19 % de votantes republicanos ve con entusiasmo el resto de su segundo y último mandato, una caída frente al 38 % de la pasada primavera.
Las cifras más bajas de aprobación se registran en tres puntos conectados entre sí con origen en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, la cual ha provocado diferencias con aliados históricos.
La gestión del conflicto solo tiene la aprobación de un 28 % de los encuestados, un 25 % cree que ha manejado bien la inflación y un 21 % aprueba sus acciones respecto a los precios de la gasolina.
El 74 % de los estadounidenses afirma que el alza de los combustibles les ha causado al menos ciertas dificultades, frente al 63 % en marzo pasado, y poco menos de una cuarta parte cree que el presidente tiene un plan para abordar el problema.
El 71 % opina que Trump no ha hecho lo suficiente para intentar reducir los precios de los productos cotidianos, cifra superior al 58 % de hace un año. De cara al escenario internacional, un 62 % cree que no es un líder mundial eficaz, un aumento frente al 54 % registrado tras el inicio de su segundo mandato en enero de 2025.

La cantidad de estadounidenses que solicitaron prestaciones por desempleo aumentó la semana pasada

Las solicitudes de ayuda por desempleo en la semana que terminó el 25 de julio aumentaron en 9.000, hasta 197.000, informó el Departamento de Trabajo el jueves 30. La cifra de la semana anterior se revisó al alza en 1.000, hasta 188.000, pero sigue siendo la más baja en más de 50 años.
Analistas encuestados por la firma de datos FactSet pronosticaron 207.000 nuevas solicitudes.
Las solicitudes semanales de prestaciones por desempleo se consideran representativas de los despidos y se acercan a un indicador en tiempo real de la salud del mercado laboral.
El promedio móvil de cuatro semanas de las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, que atenúa parte de la volatilidad semanal, bajó en 5.000, hasta 202.750.
El número total de estadounidenses que solicitaron prestaciones por desempleo en la semana anterior, que terminó el 18 de julio, fue de 1,78 millones, una disminución de 7.000 respecto de la semana previa.

La economía estadounidense crece menos de lo esperado

En el segundo trimestre del año, que incorpora de lleno el impacto económico de la guerra en Irán y el espectacular repunte que ha causado en los precios energéticos, el PIB del gigante norteamericano avanzó un 0,4% trimestral. Se trata de una décima menos con respecto al periodo anterior, según las cifras provisionales publicadas el jueves 30 de julio por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés). En términos anualizados (proyectado a lo largo del ejercicio), el crecimiento ha sido del 1,5%, frente al 2,1% registrado entre enero y marzo. El dato no cumple con las expectativas que tenían los analistas y los mercados, que preveían un ritmo parecido al del trimestre anterior.
La oficina estadística estadounidense explica que entre abril y junio se registró una disminución del gasto público, compensada por un aumento de las exportaciones, la inversión y el consumo interno. El gasto mastodóntico en capital que están llevando a cabo las grandes tecnológicas, principalmente en infraestructuras de inteligencia artificial (IA), es uno de los elementos que ha contribuido a que la economía mantenga el tipo pese al escenario convulso.
La economía norteamericana había dado la sorpresa en el primer trimestre del año, alimentando las expectativas de un crecimiento más vigoroso a lo largo del ejercicio. Entre enero y marzo, el PIB se apuntó un avance de un 0,5% trimestral, un acelerón comparado con el débil crecimiento de finales de 2025 (0,1%). El impulso, además, llegaba pese a que ya habían iniciado las hostilidades en Oriente Próximo: el ataque de Israel y EE UU a Irán se produjo a finales de febrero, por lo que el dato incluía el impacto de un mes entero de contienda.
Este segundo trimestre sí recoge por completo el impacto económico de la guerra y el fuerte repunte que ha causado en los precios energéticos, con el barril tanto del brent (de referencia en Europa) como de West Texas Intermediate (o WTI, el estándar en EE UU) en máximos cercanos a los 120 dólares en abril e instalados ahora por encima de los 90 dólares. Con este escenario de fondo, la inflación se ha convertido en un hueso duro de roer, enquistada entre el 3,5% y el 4% en Estados Unidos, muy por encima del 2% que tiene como referencia la Reserva Federal.

La Fed ha mantenido sin variación el precio del dinero en su última reunión pese a las crecientes tensiones inflacionistas derivadas de la escalada bélica

“La actividad económica se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre, debida en parte al conflicto en Oriente Próximo”, defendió en un comunicado el Banco Central estadounidense, presidido desde mayo por Kevin Warsh en sustitución de Jerome Powell, quien terminó su etapa al frente del organismo acorralado por las críticas y amenazas de Trump por no haber bajado los tipos de interés al final del su mandato.
Mientras tanto, los beneficios de los gigantes tecnológicos estadounidenses se disparan, así como sus inversiones, impulsando el crecimiento de la economía. Meta anunció este miércoles un incremento del 22% en sus ganancias en la primera mitad del año, mientras que Microsoft las disparó en más de un 30% al cierre de su ejercicio fiscal.
La BEA detalla que el incremento de la inversión en el segundo trimestre respondió “sobre todo al aumento de la inversión en bienes de equipo y en productos de propiedad intelectual”. Y añade: “El aumento de la inversión en productos de propiedad intelectual reflejó un mayor gasto en software (principalmente software empaquetado) y en investigación y desarrollo”. En plena carrera por la IA, las cuatro mayores big tech —Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet— tienen previsto aumentar en un 77% su gasto de capital con respecto al año pasado, cuando ya tocó un récord de 410.000 millones de dólares, un pronóstico que según los analistas seguirá impulsando el crecimiento este ejercicio pese a la elevada incertidumbre.

La tasa promedio a largo plazo de las hipotecas en Estados Unidos subió por cuarta semana consecutiva

La tasa de referencia de las hipotecas a tasa fija a 30 años aumentó a 6,66% desde 6,58% la semana pasada, informó el comprador de hipotecas Freddie Mac el jueves. Hace un año, la tasa promedio era de 6,72%.
Las tasas hipotecarias más altas pueden sumar cientos de dólares al mes en costos para los prestatarios, lo que limita su poder adquisitivo. A medida que las tasas suben, eso puede llevar a la gente a posponer la compra, una de las razones por las que las ventas de viviendas en Estados Unidos han sido lentas este año.
Los costos de endeudamiento de las hipotecas a tasa fija a 15 años, que a menudo buscan los prestatarios que refinancian un préstamo hipotecario, también subieron esta semana. Esa tasa promedio aumentó a 6,04% desde 5,96% la semana pasada. Hace un año, estaba en 5,85%, indicó Freddie Mac.
Las tasas hipotecarias están influenciadas por varios factores, desde las decisiones de la Reserva Federal sobre tasas de interés hasta las expectativas de los inversionistas del mercado de bonos sobre la economía y la inflación. Por lo general siguen la trayectoria del rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que los prestamistas usan como guía para fijar el precio de los préstamos para vivienda.
Las tasas han ido subiendo este año cuando el conflicto en Irán ha impulsado los precios del petróleo, alimentando las expectativas inflacionarias. Eso ha elevado los rendimientos de los bonos a largo plazo en comparación con donde estaban antes de que el conflicto comenzara lo que ha hecho que las tasas hipotecarias tiendan al alza.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se ubicaba en 4,66% al mediodía del jueves en el mercado de bonos. A finales de febrero era de apenas 3,97%, antes de que estallara la guerra.

La economía de Estados Unidos atraviesa un escenario marcado por el enfriamiento de la actividad, la inflación, las tensiones geopolíticas y el avance del proteccionismo

Martín Simonetta explicó que las próximas elecciones de medio término serán determinantes para el futuro de la administración Trump. “Estamos a 90 días de las elecciones prácticamente en Estados Unidos, las elecciones de medio término que son clave para la gobernabilidad de aquel país”, señaló.
Según Simonetta, la economía estadounidense enfrenta un proceso de enfriamiento vinculado con el contexto internacional y las medidas comerciales. “Lo que estamos viendo, y vinculado con Irán y lo del anuncio de mantenimiento de las tasas, es un enfriamiento de la economía de Estados Unidos que encuentra entre una de sus causas la suba del precio del petróleo y el efecto sobre los precios que ha tenido esta suba”, planteó.
En ese marco, sostuvo que el proteccionismo genera nuevas tensiones sobre los precios: “Una de las medidas que está intentando tomar el gobierno tiene que ver con más cierre de la economía y más proteccionismo, lo cual a la vez genera más suba de precios”.
Para el entrevistado, el conflicto económico central está relacionado con la competencia entre China y Estados Unidos. “La pelea de fondo de acá es Estados Unidos versus China”, afirmó. Y agregó: “China era el hijo dilecto de los Estados Unidos hace unas décadas”.
A su vez, explicó que el desafío estadounidense está relacionado con la pérdida de competitividad frente al gigante asiático. “Trump está viendo cómo manifestar esta situación sin lograr solucionar el corazón del problema de Estados Unidos, que es el mayor costo en dólares de la producción de Estados Unidos y de los países desarrollados”, expresó.
La confianza del consumidor estadounidense alcanzó en julio su nivel más alto en cinco meses, gracias a la mejora de las perspectivas y a que los precios de la gasolina se mantuvieron por debajo de los máximos registrados durante la guerra.
El índice final de confianza de la Universidad de Míchigan de julio subió ese mes hasta 55,2, según la encuesta publicada el viernes 31 de julio. Esto supone una mejora con respecto a la estimación preliminar de 54,4.

El consumo se mantiene firme pese a la presión de los precios

Las respuestas a una encuesta se recabaron entre el 23 de junio y el 27 de julio, un período durante el cual los hogares vieron cómo los precios de la gasolina caían hasta su nivel más bajo desde marzo, antes de que las renovadas tensiones en Medio Oriente hicieran que los precios en las gasolineras volvieran a subir.
“Los consumidores siguen centrados en cuestiones económicas como el poder adquisitivo, mientras que los acontecimientos políticos o militares pasan más a un segundo plano”, afirmó en un comunicado Joanne Hsu, directora de la encuesta. “A pesar de las recientes mejoras, la confianza se sitúa un 11% por debajo de la de hace un año, lo que refleja una visión generalmente pesimista de la economía”, agregó.
Aunque los hogares siguen sometidos a la presión de los altos precios, los datos publicados a principios de esta semana pusieron de relieve que continúan gastando. El gasto de los consumidores, ajustado a la inflación, subió un 0,4% en junio, igualando el mayor avance en casi un año.
El informe del viernes reveló que el indicador de las condiciones de compra de bienes duraderos —es decir, artículos diseñados para durar varios años— alcanzó su nivel más alto desde octubre.
Tanto el indicador de las condiciones actuales como el índice de expectativas registraron un aumento con respecto al mes anterior. Se observó una mejora en la confianza en todos los grupos, independientemente de los ingresos, la edad, el nivel educativo y la afiliación política. Las perspectivas sobre la situación económica a largo plazo alcanzaron su nivel más alto en un año.
Los consumidores esperan que los precios aumenten un 4,2% durante el próximo año, por debajo del mes anterior. También prevén que los costos se incrementen a una tasa anual del 3,3% durante los próximos cinco a diez años, en línea con los datos de junio.
El informe menciona que la Inteligencia Artificial se ha convertido en un factor “destacado” para los consumidores. Hsu señaló que, en términos generales, los comentarios han sido negativos, aunque los encuestados mencionaron tanto efectos positivos en la productividad como repercusiones negativas en el mercado laboral.

“You’ve got mail”

Un polémico mensaje de cuatro palabras publicado en redes sociales –“You’ve got mail”– bastó para encender un cruento conflicto político y financiero en la meca del capitalismo mundial.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, puso en marcha la fase más agresiva de su programa de gobierno al oficializar el envío de notificaciones para la aplicación inmediata del impuesto a la segunda propiedad de lujo, conocido formalmente como el tributo pied-à-terre.
La medida no solo grava de manera directa a los dueños de suntuosos departamentos desocupados en Manhattan, sino que desató un escándalo de proporciones tras la divulgación de una nómina oficial que incluye nombres de propietarios y direcciones exactas de los inmuebles alcanzados.
El denominado impuesto pied-à-terre está diseñado específicamente para gravar a aquellas personas físicas o corporaciones que poseen residencias secundarias o no permanentes cuyo valor de mercado o avalúo fiscal supere los 5 millones de dólares.
A diferencia de las viviendas primarias, estas unidades de superlujo suelen permanecer desocupadas durante la mayor parte del año, funcionando como activos de inversión o refugios de valor para grandes fortunas nacionales.
El nuevo esquema establece un gravamen progresivo anual que parte del 0,5% para propiedades de entre 5 y 10 millones de dólares, y escala hasta tasas significativamente superiores para áticos y mansiones verticales valoradas en más de 25 millones.
El tributo a las segundas residencias representa tan solo la punta de lanza de un giro tributario estructural más profundo. En el plano habitacional, la alcaldía respaldó la congelación de los alquileres para más de dos millones de personas que viven en unidades bajo el régimen de renta estabilizada, frenando los aumentos anuales que pedían las cámaras de propietarios.
El aspecto más controversial de la implementación del tributo fue la decisión de la administración municipal de publicar un registro interactivo en el portal oficial de la ciudad donde se detallan las direcciones exactas de las residencias notificadas, acompañadas por los nombres de las personas físicas o los entes corporativos registrados como titulares.
La difusión del listado desató una ola de indignación entre las Cámaras empresariales, desarrolladores inmobiliarios y grupos de defensa de la privacidad. Representantes del sector financiero tacharon la iniciativa de “escrache institucional” y “lista de la vergüenza”, acusando al alcalde socialista de poner en riesgo la seguridad personal de los propietarios y de recurrir a tácticas de amedrentamiento ideológico. Críticos del ala conservadora señalaron además que el uso irónico del latiguillo “You’ve got mail” representa una provocación inaceptable para una autoridad municipal.
Mientras los magnates de Wall Street amenazan con un éxodo masivo hacia estados como Florida o Texas, el entorno del alcalde asegura que la verdadera amenaza para la metrópoli no radica en la migración de unos pocos millonarios, sino en la imposibilidad de la clase trabajadora de seguir pagando el costo de vida neoyorquino.

El Partido Demócrata de California aprueba el impuesto a la riqueza de los mil millonarios

La reñida votación sobre la Proposición 40 puso al descubierto profundas divisiones en el partido estatal sobre cómo responder al creciente descontento popular por la desigualdad económica. El respaldo, que por poco no alcanzó el umbral del 60% en su primera votación, solo se produjo después de que dos delegados cambiaran de opinión en una ronda posterior, informó sacbee.com.
Los delegados y observadores estallaron en vítores cuando el 61% de los 235 delegados de la Junta ejecutiva presentes votaron a favor de la Proposición 40.
La votación representa un importante impulso para el impuesto único del 5%, que ha generado oposición por parte del gobernador Gavin Newsom, grupos empresariales y algunas organizaciones laborales como la Asociación de Maestros de California y el Sindicato Unido de Trabajadores Domésticos.
El respaldo del Partido, que podría aparecer en millones de folletos enviados a los votantes, da impulso a la medida de cara a una votación similar en una reunión de 1.300 sindicatos en la Federación de Sindicatos Laborales de California.
Los defensores de la medida argumentaron que era necesaria para abordar los recortes drásticos en la financiación de la atención médica. La enfermera Amy Scott-Slovick, del hospital Kaiser del condado de Contra Costa, se emocionó hasta las lágrimas el domingo al testificar sobre la posibilidad de cierres de hospitales, despidos y deterioro de la atención al paciente.
Otros, como Will Rodriguez-Kennedy, presidente del Partido Demócrata de San Diego, dijeron a los presentes que la legitimidad del Partido estaba en juego.
“No enviar este mensaje confirma todo lo que se dice del Partido Demócrata: que somos débiles, que somos ineficaces, que no podemos estar a la altura de las circunstancias”, dijo Rodriguez-Kennedy. Los críticos de la medida intentaron centrar la conversación en las posibles repercusiones fiscales del impuesto.
Analistas legislativos independientes afirman que California podría perder cientos de millones en impuestos sobre la renta a medida que los multimillonarios abandonen el Estado.

Fuentes: TeleSUR, Aporrea.org, Perfil

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