El magnicidio que no fue
La imagen, que en poco tiempo recorrió el mundo, tiene una potencia devastadora, expresa un asesinato simbólico que conmovió a la sociedad toda, dando lugar a una respuesta multitudinaria y la lectura de un documento por demás débil y concesivo.
Por Eduardo Lucita.
La escalada derechista que se viene desenvolviendo desde el alegato del fiscal Luciani y su pedido de condenas a la vicepresidenta en ejercicio ha coronado en un magnicidio fallido. No por inesperado significa un hecho aislado. Lo investigado hasta ahora parece indicar que no se trata de “un loquito suelto”, sino de un neonazi integrado a un grupo en estado primitivo. Si se llegara a comprobar que se trata de una conspiración política (incluidos servicios y “fallas” de la custodia) la situación escalaría...











