El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) advierte que el recorte ocurre en todas las dimensiones de los asuntos universitarios. En términos generales, explica que las transferencias a universidades nacionales registran una caída real acumulada del 45,6 % entre 2023 y 2026, lo que implica una reducción inédita de los recursos disponibles para el funcionamiento del sistema. Los y las docentes mantienen las medidas de fuerza para esta semana del 30 de marzo.

En lo que respecta a los salarios universitarios, el CIN detalla que entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, acumulan un incremento del 158 %, mientras que la inflación en el mismo período alcanza el 280 %. Esto implica una pérdida de poder adquisitivo del orden del 32%.
Este deterioro sistemático del poder adquisitivo del salario equivale a la pérdida de, aproximadamente, 7,3 salarios mensuales en el período considerado, tomando como base el salario de noviembre de 2023. Esta situación ubica, en la actualidad, a los salarios universitarios en su nivel más bajo de los últimos 23 años y en uno de los niveles más bajos desde el retorno de la democracia.
En este punto, señalan que, para recuperar el poder adquisitivo perdido, los salarios universitarios deberían experimentar una recomposición del 47,3 % respecto de los niveles vigentes a febrero de 2026, porcentaje que surge de la diferencia acumulada entre la evolución de precios y salarios, y representa el incremento necesario para equiparar la capacidad de compra del salario al nivel previo a la asunción del actual gobierno nacional.
En cuanto al poder adquisitivo de las partidas correspondientes a los Gastos de Funcionamiento de las Universidades, éste no ha superado, en ninguno de los meses de la actual gestión de gobierno, el 64% del que tenía en enero de 2023. Actualmente, se encuentra en torno al 40 % de los valores de enero de 2023 y, en relación con el valor promedio que dicha cuota tuvo entre enero y noviembre de 2023, se han perdido, durante los meses de gestión del actual gobierno, el equivalente a casi 9 meses de transferencias.
Tras un Plenario de Rectoras y Rectores realizado los últimos días en La Pampa, desde el CIN explican que el análisis de partidas presupuestarias específicas muestra que el recorte no involucra solamente a las transferencias a las universidades, sino que incluye a las líneas presupuestarias que, si bien no forman parte de los presupuestos universitarios, son centrales para sostener el funcionamiento del sistema.
A modo de ejemplo, y observando exclusivamente el presupuesto efectivamente ejecutado, en 2025 el poder adquisitivo de las partidas para fortalecimiento de la ciencia y la técnica en universidades era equivalente al 38,05 % al de lo ejecutado en 2023; el fortalecimiento de la actividad de extensión universitaria se ubicó en apenas 1,02 %; el que financiaba los montos de las Becas Progresar lo hizo en torno al 26,02 % del nivel de 2023; y aquellos vinculados con el desarrollo de infraestructura universitaria o al acompañamiento a las trayectorias de formación estudiantil de los beneficiarios de las Becas Progresar, en el 0 %.
Sobre las Becas Progresar específicamente, el presupuesto vigente vinculado con su financiamiento y al acompañamiento de trayectorias se redujo un 82 % en términos nominales entre 2026 y 2025, lo que ubica al gasto, en términos reales, más de un 95 % por debajo del valor que tenía en 2023.
En este marco de emergencia salarial y presupuestaria del sistema universitario y científico nacional, la docencia de las universidades nacionales vuelve al paro por salarios en la semana que inicia este 30 de marzo.
En respuesta al reclamo docente, el Gobierno anunció aumentos del 2,5% para enero, 2,2% para febrero y 2% para marzo. “De pagarse este 6,7%, que aún no cobramos, el Gobierno quedaría a años luz del 49% necesario para equiparar la inflación, tal como establece la ley (de Financiamiento Universitario) que no está aplicando”, explicó Laura Carboni, secretaria general de la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD-UBA).
En el último informe de evolución salarial publicado por AGD-UBA, se indicó que un ayudante de primera (docente a cargo de un curso) con dedicación simple (10 horas semanales) percibe 228.095 pesos de bolsillo. Incluso con la mayor carga horaria posible (50 horas semanales), un docente se encuentra por debajo de la línea de pobreza ($1.397.672), según el Indec.
En el marco de esta semana de lucha, los y las docentes de la UBA, agrupados en AGD-UBA, convocan a realizar clases magistrales frente al departamento del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ubicado en Miró al 500 de la Ciudad de Buenos Aires, este martes 31 de marzo, a partir de las 10.


