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Cosmovisión andina y anarquismo comunista
Por (reenvio) Eduardo Vasquez (Ecuador) - Thursday, Feb. 07, 2013 at 7:50 PM

La revolución también está en el corazón y la tierra

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A modo de introducción

Oprimidos no solo desde hace 500 años, sino oprimidos por una invasión anterior a la española, los aborígenes, llamados indios por los colonizadores, son y serán un sujeto de características y modos de expresión –en el plano simbólico, económico, organizacional, social, etc.- impresionantes, que en muchos aspectos, presenta gran similitud con las propuestas pregonadas por los anarquistas a lo largo de sus 200 años de vida como movimiento social, integrado en la clase popular, con una intención de cambiar el orden social para el disfrute de la humanidad, en una sociedad organizada bajo un ambiente armónico libre de ataduras y grilletes, impuestos por la maquinaria del mundo mercantilista, blanco, euro céntrico [1]. Esta similitud que encontraron los anarquistas en diferentes partes de nuestra América, fue el motor de diferentes luchas en la que los anarquistas fueron colaboradores, actores y compañeros en el proceso de estas.

Empezamos afirmando que el Anarco Comunismo no es una teoría e ideología inamovible, dogmática, o simplemente nacida en Europa y determinada como tal, por ello, es objetivo entender la articulación de este con otros procesos de lucha, que sin ser anarquistas de forma y fondo, comparten y se retroalimentan con lo libertario desde la práctica concreta. Si el Anarquismo Comunista no recuerda su naturaleza dialéctica y adaptativa en cada región que se encuentra, ingresa a un laberinto infinito o un camino de círculos. En ambos casos sus observaciones o propuestas no encontrarán lugar en el Pueblo, y terminarán –como diría Fontenis- en la pandilla o el grupo de amigos, orgánicas alejadas de conflictos de clase y de una participación revolucionaria que rinda frutos a corto, mediano y largo plazo.
Los indios no necesitan una teoría económica nueva, no necesitan que les hablen de solidaridad o que les «ayuden» –típica forma judeo cristiana- a romper sus cadenas. Los abuelos las han ido rompiendo poco a poco con toda la sociedad de esta región. Los saberes de los abuelos no son folclor ni una moda pequeño burguesa de la new age blanco mestiza; esos saberes son ciencia andina –como diría un compañero–; sus dioses no son mitos que asesinan la razón, son creencias concretas que los acercan al corazón y al sentipensar de la vida misma.

Anarquismo Comunista y dilema indio. Pasado, presente y futuro revolucionario.

El Anarquismo Comunista [2], teoría e ideología revolucionaria, producto histórico de la lucha de clases, como propuesta programática para alcanzar la Revolución Social habrá de comenzar a alimentarse –y lo ha hecho en el ayer- de diferentes expresiones que comulgan en fondo con su lineamiento. Vemos esta necesidad en nuestro contexto, desde el proceso de conformación de clases en nuestros países, en las luchas actuales, así como en la estrategia y táctica propia de una tendencia revolucionaria que debe extenderse hacia las masas.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el Anarquismo llegaba a las costas de nuestros países; la bandera negra y roja se convertiría en la vanguardia y estandarte de los primeros sindicatos de la naciente clase obrera y otros sectores populares. En ese momento, los países del sur de América trataban de superar el feudalismo y el modelo colonial para ingresar en el Capitalismo. Pese a esto, el nuevo esquema importado desde occidente no habría de englobar la totalidad de la vida económica, dando como resultado la aparición y reaparición de sujetos de clase, caracterizados no solamente por recibir un salario u ocupar un puesto en el proceso de producción, sino también por su cultura, sexo, etnia, etc. Las grandes migraciones del campo a la ciudad, la consecuente explotación y marginación, llevó a los anarquistas y anarco sindicalistas a empatar su pensamiento con el de los pueblos indígenas, venidos de las altas cordilleras, selvas y valles [3]. Es así, que el Anarquismo ingresa en un debate interno, se trata de superar la visión eurocéntrica para encontrase y reconocerse –a la vez que se asume- en un mundo mítico, combativo y revolucionario en potencia.

El debate se centraría en dos posiciones, una de tinte occidental, purista, teniendo como propuesta una educación positivista [4], y otra, que acercándose a los pueblos indígenas, lucha, organiza y trata de transformar en conjunto. Si bien la segunda posición representa una necesidad inminente para cualquier movimiento de cambio, varios de sus componentes caen en una idealización del mundo andino llamándolo Anarquía o Comunismo.

No cabe duda que las condiciones de vida eran diferentes a las que se vivieron en la colonia, en el paso de modo de producción o incluso en el presente. El hecho de que hayan sido diferentes, no exime a este periodo de la historia de una división social en castas [5], el levantamiento de un Imperio, de casos específicos de opresión, reducción, movilización forzada o imposición. Llamar Anarquismo al sistema andino o Anarquía al conjunto de prácticas comunitarias de los indígenas es reducir a nuestra tendencia a una incomprensión fatal de la historia, a la vez que terminaría en un plano total de usurpación simbólica y material [6]. Lo andino no es en sentido estricto una teoría o ideología de clase [7], por lo que no se acerca en estos términos al Anarquismo. Este mundo es reconocido por los anarquistas en muchos de sus planteamientos y prácticas concretas, ya en ciertas expresiones económicas o en la relación ser humano-naturaleza.

El mundo andino tiene un clara visión anticapitalista y por ende revolucionaria; es en esta gran forma en que la articulación con el Anarquismo Comunista es necesaria, pues de por sí el pensamiento andino no ha podido desarrollar una teoría e ideología de cambio [8] que trascienda lo particular a lo general. Los levantamientos indígenas de los años noventa [9] fueron muestra de que la iniciativa de los pueblos indígenas, no pueden quedarse en formas puramente economicistas o coyunturales. Así mismo, visibilizó que se necesita de una instancia política superior que impulse y gane espacio en conjunto, más no dirija en términos ortodoxos. La idea de política o de ejercicio de esta, ha sido direccionada hacia la Democracia burguesa, hecho que ha ido destruyendo prácticas directas de representación y delegación desde lo comunitario. Ejemplo de esto, tenemos grandes formaciones indígenas organizadas, cooptadas y tuteladas bajo el Estado. En donde el papel de la política se reduce a tener un escaño en la Asamblea o Parlamento, aprobaciones de leyes de reconocimiento público, más no una lucha plenamente anticapitalista y anti estatal.

El papel de los mitos como punto de resistencia a la colonización tiene gran importancia, pues se trata de una forma de insurgir no solo en símbolos, signos, o ritos, sino en la vida misma, brindando sentido a la existencia, elaborando un nosotros. El Anarquismo siempre ha huido al mito por considerarlo pernicioso no solo para la conciencia del ser humano, sino para la existencia en comunidad. El caso andino vuelca esta idea pues presenta un mito materializado en la vida cotidiana y en reciprocidad, no solo con los otros seres humanos, sino con todo lo que circunda. Así mismo, por el hecho de ser considerado como impuro o blasfemia por parte de la Iglesia católica, trae una carga que opone resistencia.

(…) nos obligáis a adorar a vuestro dios y servir a vuestra patria, mitos ambos feroces y sanguinarios que no conocemos...; nosotros no tenemos más dios que el Sol y la Naturaleza, ni más patria que la tierra que pisamos (…) [10].

El fondo de la relación mítica del mundo andino se cuestiona cuando esta se convierte en otra forma para alienar a los pueblos, cuando se transforma en religión y no transporta esa búsqueda del sentido a la tierra, a la vida, a la historia, al presente. La revitalización del mito indígena como forma de insurgencia simbólica, es parte del proceso que camina a la Revolución Social.

Los ejemplos Bolivia, Ecuador, Perú, México

Parte de estas reflexiones buscan reencontrar en la historia al Anarquismo en el medio indígena. Los países citados en esta parte contienen pueblos indígenas, unos andinos otros no –como México–, siendo lo principal su visión parecida sobre la tierra, la relación ser humano-mundo, economía, etc. Estos pueblos, producto de la colonización y la posterior arremetida capitalista, han reaccionado en diferentes formas, ya sean organizadas o espontáneamente, pacíficas o violentas, con el fin no solo de mejorar condiciones emergentes y coyunturales sino de participar en el desarrollo de la lucha de clases [11], no como observadores, sino como actores de primera línea.

Bolivia

Para 1908 en Bolivia se organiza bajo influencia anarquista la Federación Obrera Local de la Paz (FOI) y en 1912 la Federación Obrera Internacional (FOI) [12], su grueso estaba formado por un sin número de trabajadores, entre los que se incluía indígenas aymaras.

(…) los folistas se esmeraron también por incorporar en sus praxis y discursos un reconocimiento explícito de las contradicciones coloniales, además de que ellos, como mestizos, también sufrieron la discriminación y el desdén de las elites criollas. Es decir, que, a pesar del origen occidental del anarquismo y su tenue actitud civilizadora hacia el mundo indio, los folistas, a diferencia de la izquierda marxista y racista, tuvieron la certeza de que el grupo social fundamental que debía ser tomado en cuenta para la emancipación social eran los indios [13].

Esta composición diversa, pero con un peso indiscutiblemente indígena habría de poner en tela de juicio, a palabras propias de los anarquistas bolivianos, aquella visión eurocéntrica del Anarquismo. Es así, que se produce una indigenización de la idea, configurando diferentes caracteres propios de la cultura andina, así como cuestiones de género implícitas -ver el caso de las cholas bolivianas [14]-. Cholas, trabajadores manufactureros, comerciantes, contrabandistas, floristas, artesanos, verduleras, y otros componentes del pueblo trabajador se integran al sindicalismo anarquista, idea tan atractiva por el mismo hecho de identificarse con sus principios.

Varios militantes al interior de la FOI, como Luis Cusicanqui, expresarían y redactarían sus ideas en lengua materna para el pueblo indio. En una carta en 1931, Ismael Martí comunicaría a Max Nettlau, la pretensión de traducir obras anarquistas al quechua y aymara, pero el proyecto no fue concretado por el estallido de la guerra del Chaco [15].

También vale citar las palabras de los compañeros de la Organización Anarquista por la Revolución Social (OARS), ubicados en el Alto y la Paz, siendo muestra actual de cómo la organización específica anarquista debe buscar el puente entre el mundo andino y la forma política de la tendencia.

Sentimos la necesidad de ejercer desde la reciprocidad y complementariedad una fusión entre matices de nuestra organización con las formas organizativas y combativas del movimiento indígena. (…) Pensamos que nuestros planteamientos se complementan con la visión revolucionaria indianista y se oponen en criterios de forma y no de fondo. (…) Respetamos la cosmovisión y accionar de las diferentes comunidades indígenas siempre y cuando estas no se conviertan en renovadas formas de adormecer la lucha de los pueblos, convertidas en nuevos mecanismos de explotación y opresión. (…) Pensamos que nuestras ideas comulgan no solo en la visión organizativa sino específicamente con muchas de las formas de estrategia y resistencia que todavía buscan preservarse y ponerse en práctica. La estrategia rebelde comunitaria de los ayllus se basa en dos partes: la visible y la invisible. La visible que enfrenta al estado y a sus instituciones mediante la acción directa y la movilización y la otra invisible que se repliega según la situación a sus espacios autónomos para reforzar la práctica y socialización de sus principios y culturales, políticos y económicos, juntos pero dispersos. Esta forma de estrategia toma la forma de Katari (serpiente) que se mueve sigilosamente cuidando su tiempo y espacio.

Perú

El Anarquismo en este país se encuentra –como en la mayoría de Sudamérica- desde finales del siglo XIX, y se materializa como tendencia de masas en la Federación Obrera Regional Peruana (FORP) en 1912, posteriormente, en 1923, los anarquistas se lanzan a crear la Federación Obrera Regional de Indios (FORI), siendo rápidamente reprimida [16].

El indigenado como sector social oprimido y relegado de la vida en sociedad, sería sujeto de grandes revueltas, muchas de ellas pagadas con sangre, en donde el Anarquismo vio la necesidad de vincularse, llegando a superar el discurso occidental, volcándose a una andinización y recreación propia, llegando a tener una conexión práctica e ideológica. Tanto Manuel Gonzalez Prada, figura importantísima del Anarquismo peruano, y los anarquistas vinculados alrededor del periódico La Protesta y la misma FORP no habrían de obviar el dilema del indio, elaborándose un debate interno que llevaría tiempo en madurar, encontrándose dos vertientes: una europea y otra más madura.

Si bien consideraban al indio un «paria», un explotado, e incluso, bajo la influencia de González Prada, reconocieron en el indio al verdadero peruano relegado, marginalizado, con quien se identificaban, su concepción estratégica acerca de la redención indígena quedó, muchas veces, rezagada detrás del diagnóstico de González Prada. Había anarquistas como Glicerio Tassara, para quienes la redención del indígena consistía en alfabetizarlos y asistirlos con agrónomos que les revelaran los procedimientos modernos para aumentar la productividad. Y es que, entre los militantes anarquistas, la cultura y el racionalismo europeos eran considerados como la clave de la redención del indígena. La fe positivista en la Razón, la Ciencia, y la superioridad de la cultura europea, vinculada al profundo rechazo que sentían por la odiosa, aniquilosada y decadente oligarquía criolla, autoconsiderada como representante de la nacionalidad, crearon en ellos una actitud general de desprecio hacia lo peruano [17].

El surgimiento de la cuestión indígena llevaría finalmente a los anarquistas a reevaluar sus posturas eurocéntricas iniciales. Pero ello no se dio como el resultado teórico de sus debates ideológicos, sino como consecuencia de su aproximación a la realidad andina durante las convulsiones sociales que sacudieron al Perú en esos años y la praxis revolucionaria en la que los anarquistas se fueron involucrando [18].

Los anarquistas en el proceso de organizar a las masas -muchas de estas con un gran peso indígena-, están incluidos en el momento histórico de desarrollo de la corriente indigenista en el Perú, es decir, los anarquistas no se abstraen a los procesos socio-políticos e intelectuales del país. Así mismo, la andinización del Anarquismo habría de influir directamente en las ideas de otros pensadores de la época.

El anarquismo andinizado, y su expresión práctica en el Comité Pro-Derecho Indígena Tahuantinsuyo durante las grandes rebeliones indígenas de la década del ‘20, pueden considerarse como una de las fuentes inspiradoras de Mariátegui y Haya de la Torre en sus búsquedas de síntesis originales entre teorías revolucionarias, de origen europeo, y la realidad social y cultural del Perú e Indoamérica, pensadas desde ellas. La síntesis creada por Mariátegui entre marxismo e indigenismo, y el espíritu indigenista de los «7 ensayos», pueden ser considerados como una prolongación, más elaborada, brillante y con mayor solidez teórica, del viraje conceptual iniciado por los anarquistas [19].

Ecuador

Triunfando la Revolución Liberal (1895) el leve proceso de modernización lleva a al país a dar un salto endeble en el campo económico, social y político. Las masas de la Sierra y otros sectores del país migran a la Costa y demás ciudades grandes del interior, con el fin de ingresar como mano de obra –no necesariamente asalariada- en los principales sectores productores de la época. Los anarquistas tendrían un papel importantísimo en la superación del Mutualismo y las Sociedades de Beneficencia, a una Sindicalismo clasista. Para 1922, meses antes de la huelga general del 15 de Noviembre de 1922 [20], se organiza la primera central de trabajadores de orientación revolucionaria del país, la Federación de Trabajadores Regional del Ecuador (FTRE) de inspiración anarquista. Al interior de los gremios vinculados a esta, se encontraban elementos venidos de comunidades indígenas.

Uno de los más grandes animadores anarquistas de la época, Alejando Atienza, se vería involucrado en la conformación de sindicatos agrícolas en la Costa ecuatoriana, el periódico Germinal –donde colaboraban varios anarquistas- se preocupó por el dilema andino de forma muy similar a lo ocurrido en el Perú, tomando en cuenta al indio como sujeto. Las organizaciones obreras de la provincia de Chimborazo –en la Sierra ecuatoriana, con gran presencia indígena- recibirían en varias ocasiones el periódico de la Asociación Gremial del Barrio del Astillero (AGA) Tribuna Obrera, órgano de orientación anarco sindicalista.

México

Ricardo Flores Magón, anarquista mexicano, descendiente de padre indígena y madre mestiza, en su paso al Anarquismo reconoció a este en varias prácticas indígenas. Señalamos su artículo El pueblo mexicano es apto para el comunismo.

En México viven unos cuatro millones de indios, que hasta hace veinte o veinticinco años vivían en comunidades, poseyendo en común las tierras, las aguas y los bosques. El apoyo mutuo era la regla de esas comunidades, en las que la autoridad sólo era sentida cuando el agente de la recaudación de rentas hacía su aparición periódica o cuando los rurales llegaban en busca de varones para hacerlos ingresar por la fuerza al ejército. En estas comunidades no había jueces, ni alcaldes, ni carceleros, ni ninguna polilla de esa clase. Todos tenían derecho a la tierra, al agua para los regadíos, al bosque para la leña y a la madera para construir los jacales.

Los arados andaban de mano en mano, así como las yuntas de bueyes. Cada familia laboraba la extensión de terreno que calculaba ser suficiente para producir lo necesario, y el trabajo de escarda y de levantar las cosechas se hacía en común reuniéndose toda la comunidad, hoy para levantar la cosecha de Pedro, mañana para levantar la de Juan y así sucesivamente. Para fabricar un jacal, ponían manos a la obra todos los miembros de la comunidad. Estas sencillas costumbres duraron hasta que, fuerte la autoridad por la pacificación completa del país, pudo garantizar a la burguesía la prosperidad de sus negocios. Los generales de las revueltas políticas recibieron grandes extensiones de terrenos; los hacendados ensancharon los límites de sus feudos; los más viles politicastros obtenían como baldíos terrenos inmensos, y los aventureros extranjeros obtuvieron concesiones de tierras, bosques, aguas, de todo, en fin, quedando nuestros hermanos indios sin un palmo de tierra, sin derecho a tomar del bosque ni la más pequeña rama del árbol , en la miseria más abyecta, despojados de todo lo que era de ellos [21].

Así mismo al interior de los sindicatos, en el desarrollo de la revolución Mexicana, el Anarquismo siguió y ha seguido teniendo importancia al interior de las comunidades.
Articular el Anarquismo Comunista en la práctica y vida del mundo andino

La comunidad andina está compuesta por tres partes, los wakas (deidades), runakunas (humanos) y sallqa (la naturaleza con todas sus partes). La unidad de estos tres sectores constituye el ayllu. De esta forma, todo tiene que ver con todo, sin estar una parte reducirla o subordinada a otra, es decir, existe una interconexión completa. De acuerdo con este atributo, todo cuanto existe dentro de ella comparte la vida y también las cualidades de un ser vivo [22]. Buscando un diálogo que únicamente se puede dar entre iguales y equivalentes -entre diferentes y superiores no habría diálogo sino imposición.

La actividad agropecuaria es el elemento central como actividad económica en las relaciones sociales, en su religiosidad y en sus diferentes manifestaciones culturales. (…) se cristaliza en la chacra, ya sea ésta de plantas o animales, es el elemento fundamental donde convergen y se integran simbólicamente los tres flujos energéticos del cosmos andino [23].

Dentro de la economía figura la austeridad, aprovechando los recursos con los que cuenta la comunidad, eliminando el desperdicio de los mismos, así como la festividad, donde se consume el excedente de la producción. Así como matrices plenamente anticapitalistas como la reciprocidad, solidaridad, complementariedad, redistribución. El trabajo debía ser obligatorio –con excepción de los niños, viejos, enfermos, discapacitados–, como medio para evitar la pereza [24], como terapia de salud. De esta forma se evitó que la gente muera de hambre.

En la comunidad andina, la familia constituye un órgano comunitario, garantizando primero la fortaleza e intimidad de su propia unidad hogareña y en consecuencia de la gran familia comunitaria o ayllu [25].

Hombres y mujeres, hermanos, hermanas, padres, madres, tíos, tías para la comunidad. La continuidad temporal del entorno social, está garantizada por la descendencia, es por esto que no puede haber huérfanos, bastardos, o criaturas discriminadas.

El hombre/persona «Runa» o «Jaqe« de la comunidad andina, es un ser indispensable e insustituible en su personal aporte comunitario/laboral, aporte en el que queda descartada, toda posibilidad de competitividad o competición entre las personas; ya que cada miembro es un ser distinto e insustituible, en tanto a su ser existenciario o vocativo y vocacional [26].

La autoridad comunitaria está a cargo del jilaqata o kuraka, siendo renovado cada cierto tiempo, esta autoridad es elegida en la medida que ha cumplido ciertos cargos rotativos con anterioridad –desde lo que ocupan un grado menor de responsabilidad, a los que tienen uno mayor- habiendo formado un hogar, asumiendo este cargo junto a su compañera [27]. El delegado comunitario figura como un hermano mayor y hermano menor; es responsable a la vez de la vitalidad de la comunidad, al mismo tiempo que escucha a los miembros de ella –la autoridad es la comunidad-, siendo vocero e interpretador de aquello, asumiendo la responsabilidad de lo emitido. Cabe también señalar, que en algunos casos esta forma de autoridad también se ejercía en forma colectiva -cuatro personas simbolizando los cuatro puntos cardinales.

También se desarrolla un sistema jurídico en donde se toma en cuenta la reciprocidad, solidaridad, equidad, seguridad, armonía, respeto al universo y al ser humano. No es de sorprender que en estas sociedades no existieran cárceles.

A nivel de los Andes, los pueblos indios tenemos una visión diferente respecto al Universo y al Hombre. Así mientras occidente considera y enseña que el hombre debe dominar la naturaleza, explotarla y comercializarla, que debe dominar y explotar al hombre y a su costa enriquecerse, nuestros pueblos en cambio consideran que el hombre al ser producto de la naturaleza, al ser esencia de ésta y por ende sus hijos, éste le debe respeto a su madre y debe cuidarla y no convertirla en objeto de enriquecimiento y de comercialización, ésta debe ser de beneficio colectivo y no individual.

La tierra como el hombre y todos los seres vivos del planeta son considerados sagrados y no debe abusarse de ellos porque caso contrario se atenta contra un elemento fundamental que permite mantener la armonía, ya sea en el ecosistema de la ecología o en el desenvolvimiento mismo de la sociedad.

La reciprocidad se encuentra desde las relaciones personales, a lo territorial, continental y mundial.

Ahora, si bien todo lo expuesto ha ido cambiando por las nuevas formas de colonización e invasión cultural, económica, religiosa, la vitalidad de estas prácticas se encuentra en suelo fértil, y en muchos lugares aún se llevan a cabo, como en los casos de matrimonio, cosecha, etc.

El mundo andino, con su diversidad, presenta puntos comunes, muy cercanos al Anarquismo Comunista, vemos en él, las palabras de Bakunin cuando diría que la rebelión contra la naturaleza es la rebelión contra la humanidad, pues se considera a esta como parte integral del ser humano, y se supera una visión de mero objeto, forma propia del Capitalismo donde se debe sacar provecho de todo, a costa de todo. La sociedad propuesta por el Anarquismo, así como el papel del trabajo, el ocio, el disfrute la producción, cuajan en aquel pasado ancestral de las comunidades andinas. Encontramos elementos usados en el sistema de delegación del anarco sindicalismo o el sindicalismo revolucionario, la responsabilidad colectiva, así mismo sobre el sistema jurídico, como parte del todo, o el internacionalismo proletario, cuando los anarquistas reconocemos por patria al mundo, por familia a la humanidad y por ley la libertad.

No cabe duda porqué las pueblos indígenas y los anarquistas hace varias decenas de años convergieron en un solo puño a nivel organizativo, político o ideológico.

¿Y ahora qué?

El Anarquismo como tendencia revolucionaria fue casi exterminado en muchos de nuestros países pasados los años 50, desde hace poco más de una década nuestra tendencia ha comenzado a resurgir en diferentes expresiones de lucha con una intención de volverse nuevamente una corriente de masas, popular y revolucionaria. Los anarquistas hemos vuelto a levantar la bandera negra y roja en sindicatos, barrios populares, comunidades, pero aún el camino por recorrer es extenso.

Prueba del avance histórico de nuestras ideas y prácticas revolucionarias, habrá de ser, el volver a retomar ese contacto perdido con aquel sujeto –así como otros sujetos– despreciado, tanto por la Democracia burguesa, el Anarquismo reaccionario y el Marxismo ortodoxo. El Anarquismo como teoría e ideología clasista, tendrá que mezclarse con la diversidad, sobrepasando el discurso purista y occidental, o simplemente estará condenado al fracaso.

Ir al Pueblo –porque somos de él–, a palabras de Bakunin, es algo que los anarco comunistas debemos recordar. El Pueblo en esta región es multicolor, pero su clase sigue siendo una sola. La punta de lanza que prepare la ofensiva popular hacia la yugular del enemigo de la humanidad, estará integrada por toda esa diversidad, en la medida que la bandera negra y roja forje conjuntamente este acero, se podrá garantizar la validez de la misma. El Anarquismo Comunista, y sus militantes, nos planteamos este reto aquí y ahora.

Esta humilde y pequeña contribución desea abrir campo para el debate y la reflexión sobre este tema tan importante para la lucha revolucionaria, como para nuestra tendencia. Así mismo, queda por trabajar la relación de los anarquistas con los pueblos afros –que en el caso ecuatoriano, serían los primeros trabajadores en estar organizados bajo lineamientos anarquistas- y otros pueblos. Agradezco al profesor Patricio Guerrero por las correcciones y la ayuda incondicional.

Dedicado a Nils, el octogenario anarquista que me recibió con los brazos abiertos una tarde de septiembre de 2007 en la fría Lima. Compañero, te recordaremos luchando.

notas:
[1] El centro del mundo, a partir de la modernidad es Europa, lo demás es periferia, por lo tanto no tiene historia –o no vale-, color, razón. Es en esa medida en que lo europeo anula otras realidades y centros.
[2] El Anarquismo Comunista, es la respuesta revolucionaria a las tendencias pequeño-burguesas y reaccionarias al interior del mundo anarquista; se separa del sintetismo por encontrar en él un vaciamiento de nociones de clase, disciplina, organización, así como de un Programa Revolucionario. Esta corriente, reclama al Anarquismo como una ideología y teoría propia de la clase trabajadora, y no sencillamente como un estilo de vida. Se ha desarrollado a partir de la comprensión materialista y revolucionaria en Bakunin; ha continuado históricamente en expresiones como la del Grupo Dielo Truda (durante el exilio de los anarquistas ucranianos en Francia, entre ellos Néstor Makhno y Piotr Arshinov), Los Amigos de Durruti (en el desarrollo de la Guerra Civil en España, 1936-1939), el Manifiesto Comunista Libertario de Georges Fontenis, etc.
[3] Pueblos indígenas, mestizos, etc.
[4] Se obvia por completo el origen histórico de la desigualdad de los indios, producto de una colonización venida desde Europa y otra desde el interior del continente (en los casos de Colombia, Bolivia, Ecuador, Perú, y hasta el norte de Argentina y Chile, la expansión de los incas constituyó una primera invasión y colonización, que si bien no terminó por destruir la vida comunitaria la debilitó y sentó una división de roles, trabajo, distinta), todo esto remitido a casi la totalidad de los componente de la vida social.
[5] Posteriormente al introducirse la categoría raza durante la colonización, la dominación y explotación se naturaliza, ya que supone un justificativo biológico.
[6] Esta caracterización ahora está dada tanto por sectores académicos como por militantes del mundo anarquista, pues se cae en el equívoco de denominar desde categorías occidentales, realidades fuera de su imaginario.
[7] Lo andino está en el sentí-pensar, en la alteridad.
[8] Horizonte de vida.
[9] Si bien el movimiento indígena ha demostrado su capacidad combativa y organizativa en muchas movilizaciones sociales, así como en los derrocamientos de gobiernos tiránicos desde los años noventa; luego de consumado el hecho, no se pudo trascender, debido a la inexistencia de una línea política y militar de corte revolucionaria que barra con la reacción, los partidos traidores, y apunte hacia la Revolución Social.
[10] Ibíd. http://www.anarkismo.net/article/7709
[11] Así como otras luchas que abarcan el género, la etnia, la cultura, pero en donde se sigue visibilizando la contradicción de clase como imprescindible.
[12] CAPELLETTI, Angel J. El anarquismo en América Latina. Biblioteca de Ayacucho. 1990. Pág. XCIV.
[13] RODRIGUEZ G, Huáscar. El anarco sindicalismo en el movimiento obrero boliviano (1912-1964). http://radioperdida.blogspot.com/2007/09/anarkismo-en-bolivia.html
[14] Se puede consultar el artículo: Indigenous Anarchism in Bolivia. http://www.anarkismo.net/article/6496
[15] CAPELLETTI, Angel J. Op. ct. Pág. XCVII
[16] CAPELLETTI, Angel J. Op. ct. Pág. CIII
[17] Ibíd. http://www.anarkismo.net/article/7709
[18] Ibíd. http://www.anarkismo.net/article/7709
[19] Ibíd. http://www.anarkismo.net/article/7709
[20] Fecha conocida como el bautizo de sangre de la clase obrera, a palabras del anarquista guayaquileño José Alejo Capelo Cabello. Esta huelga se origina por la crisis del cacao; el país para la época era uno de los más importantes exportadores a nivel mundial de dicho producto. La FTRE, organizada por los anarquistas, impulsa la huelga, la que será reprimida el 15 de noviembre dejando un saldo de mil muertos aproximadamente.
[21] Varios autores. Comunismo Libertario y Autonomía indígena.- http:// http://www.historia-actual.org/Publicaciones/index.php/haol/article/view/418/355
[22] Cosmovisión andina. U.E. Bolívar. Guaranda, Ecuador. 1992. Pág. 123
[23] Cosmovisión andina. Op. ct. Pág. 126
[24] Aquí podemos hacer una crítica, pues también en las comunidades existen mujeres viudas o que no desean contraer matrimonio, siendo esto una negativa, pese a su potencialidad, para ocupar el cargo, mirando aún la figura del hombre como pilar de la comunidad.
[25] Sin duda aquí trae un viraje no solo en el significado y el significante de estos términos, pues se trata de otro concepto de trabajo, fuera de lo asalariado, la jornada hermética, el uniforme, etc. Se evita la pereza –y a esta toma otro sentido- mediante el trabajo como actividad recreadora, no como castigo, versión importada por mar desde Europa.
[26] Revista educación intercultural bilingüe. UPS. Programa académica Cotopaxi. Año 1, # 1, 1997. Pág. 68
[27] Revista educación intercultural bilingüe. Op. ct. Pág. 71

fuente revista Ekintza Zuzena nº 39 http://www.nodo50.org/ekintza

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