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BUSCAMOS A MARITA VERON - Marchamos el 6 de abril en La Rioja
Por Familia Verón -
Saturday, Mar. 12, 2005 at 8:34 PM
leopf33@yahoo.com.ar
El 6 de abril de 2005, a tres años del secuestro de Marita, marchamos contra el gobierno encubridor de La Rioja.

RESUMEN DEL CASO “MARITA” VERÓN
María de los Angéles (“Marita”) Verón fue secuestrada en la mañana del 3 de Abril del 2002 en una calle céntrica de San Miguel de Tucumán, mientras se dirigía a una consulta médica cerca de su hogar. Desde entonces está desaparecida. La búsqueda emprendida por sus padres desenmascaró una red internacional de tráfico y trata de prostitución, fuertemente conectada con el crimen organizado y el tráfico de drogas.
LOS ANTECEDENTES
Tras la desaparición de “Marita”, su madre recorrió cuanta oficina pública pudiese ayudarle a encontrar a su hija e identificar inicialmente a tres individuos que, según testigos, la habían raptado a plena luz del día en un remis de propiedad de los hermanos Alé, una conocida e influyente familia tucumana: poseen una flota de dos mil remises que funciona -mediante un decreto especial del gobierno tucumano- como grupo de apoyo de la policía de Tucumán; en el pasado comandaron la barra brava de un club de fútbol y eran fuerza de choque del ex gobernador Julio Miranda; también se los señala como autores del crimen colectivo de la banda “Los Gardelitos” quienes al momento controlaban el delito en la capital tucumana.
Los primeros testimonios dieron cuenta que Marita estaba cautiva junto a otras chicas en una propiedad de Patricia Milheim, ex esposa y madre de una hija de Rubén “Chancha” Alé. El testimonio de Fátima Mansilla, una de las que logró escapar de ese lugar, esclareció la conexión entre los Alé y la policía provincial: era común que Rubén Alé se presente con antelación en el lugar para advertir de cada nuevo allanamiento dispuesto por la justicia.
Pero la red no era inexpugnable. Algunas mujeres lograron escapar y relatar a la justicia el horror vivido. Ellas tomaron contacto con la madre de Marita y en muchos casos afirmaron haberla visto con vida en varios prostíbulos de La Rioja, administrados por la familia Medina, como lo son Candy, El Desafío (actualmente La Isla), Candilejas, FiveStar y otros. Los relatos eran coincidentes: Marita estaba con vida, lloraba permanentemente por su hija Micaela, la drogaban para tenerla bajo control y prostituirla.
Casi desde el inicio, cada nueva pista era sistemáticamente desviada por la policía y el propio juzgado de instrucción riojano, dejando a su madre y su abogado como al principio: Marita no aparecía. Sin embargo, el camino recorrido permitió descubrir en La Rioja una serie de prostíbulos donde chicas menores de edad eran sometidas a prostituirse contra su voluntad. Como resultado de su búsqueda unas 8 chicas fueron liberadas en prostíbulos de La Rioja (“Desafío” y “Caricia”, ambos regenteados por Liliana Medina y su hijo José Fernando Gómez (alias “Chenga”). Sus testimonios también apuntaron a jueces y políticos como participantes y regentes de las “fiestas” privadas del poder riojano.
Casi desde el comienzo, Susana, su abogado y allegados recibieron amenazas, llamados anónimos, cartas, mensajes intimidatorios, y hasta golpizas, como en las recibidas por la hermana Polavez quien colaboraba con la familia Verón en la búsqueda de Marita. Si bien en un principio el gobierno de Tucumán les brindó protección y cierta capacidad de investigación policial, a la fecha han retirado cualquier tipo de custodia y asistencia de investigación.
Según informes el tráfico sexual de mujeres es el cuarto negocio clandestino en el mundo por su rentabilidad. Gracias al caso de Marita y a los testimonios de una de las chicas recuperadas y de la propia regente de los prostíbulos riojanos, INTERPOL intervino en una pista firme que vincula a esta red argentina con la ciudad de Burgos y las Islas Canarias, en España, en la cual hasta la fecha se han encontrado en esas localidades europeas 17 chicas de nacionalidad argentina.
Según relata Susana Trimarco de Verón, “esto no se trata de negligencia judicial o policial, sino de un engranaje de complicidades y encubrimientos que involucra a la Justicia, a la policía y al poder político riojano, que no pueden ni quieren descubrir una red de trata y tráfico de mujeres y niñas que desde hace años funciona aquí con contactos fluidos en provincias vecinas, aunque algunos cabecillas estén presos. Son negocios mafiosos que mueven muchísimo dinero y no pueden dejar de funcionar (…) haciendo crecer esa mina de oro construida en base a vejaciones, sometimientos, tormentos, esclavitud y hasta muertes”.
Este resumen intenta mostrar el alcance y soledad con que las familias de las víctimas, como la familia Verón se enfrentan. Esta investigación es clave no sólo para encontrar a Marita, sino también en descubrir la operación de esta red por completo.
Hasta entonces, Susana Trimarco de Verón seguirá acompañada por su nieta Sol Micaela, de 6 años, hija de Marita. “Corremos juntas como locas por las oficinas del juez, de los comisarios, de los funcionarios (…), pero cuando llega la noche y nos sentamos al borde de la cama me pregunta cuándo va a ver a su mamá, o por qué estamos tan lejos de casa. Y yo tengo que tragarme las lágrimas y decirle que falta poco, que tenga paciencia. Al otro día todo empieza de cero otra vez y encima tengo que escuchar a algunos atorrantes de este gobierno, que salen indignados a decir que en La Rioja no hay redes de prostitución, cuando en esta provincia rescatamos a chicas de 15 y 19 años que estaban prisioneras en la wiskería de Liliana Medina, donde las obligaban a prostituirse, las golpeaban, las tenían encerradas, las drogaban y las amenazaban con matar a sus familiares”.